México enfrenta el crecimiento de la electromovilidad con una infraestructura insuficiente para reciclar baterías de vehículos eléctricos, ya que actualmente no existe en el país una empresa capaz de completar todo el proceso de tratamiento y recuperación de sus materiales.

Ana Lilia Cortés, gerente de Economía Circular de Veolia en México, señaló este miércoles, durante una mesa de análisis con representantes de la industria automotriz, que, aunque existen empresas que participan en algunas etapas del reciclaje, todavía no se cuenta con una cadena nacional que abarque todo el procedimiento.

“Todo este proceso (de reciclaje de una batería), no existe actualmente una empresa que lo realice en México. Puede haber alguna que esté trabajando en cierta parte de la cadena de este proceso, pero no como tal, es algo que todavía se está desarrollando”, explicó.

Ante este panorama, la multinacional francesa Veolia analiza la posibilidad de desarrollar procesos de reciclaje de baterías en México, debido a la falta de capacidad para recuperar metales como litio, níquel y cobalto, así como al aumento previsto de estos residuos durante los próximos años.

Cortés agregó que la compañía estudia distintos modelos de negocio, aunque para concretar una inversión necesita contar con volúmenes suficientes de baterías usadas y contratos que permitan garantizar la viabilidad del proyecto.

La directiva explicó que, si bien existen operaciones parciales de reciclaje, todavía hace falta una cadena nacional que permita desmontar las baterías y recuperar sus componentes. Por esta razón, parte de estos residuos se envía actualmente a otros países, entre ellos Estados Unidos, para completar su tratamiento.

El Programa Institucional de Litio para México 2026-2030 también reconoce las limitaciones de la infraestructura nacional para el reciclaje de baterías y señala que los volúmenes disponibles representan un obstáculo para garantizar la rentabilidad de nuevas plantas.

Durante el encuentro, los participantes estimaron que más del 80 por ciento de los materiales de un automóvil son técnicamente recuperables, entre ellos acero, cobre y otros componentes de interés para la industria.

Sin embargo, reconocieron que no existe una cifra sobre la cantidad de materiales que realmente se recuperan en México, donde todavía persisten problemas de informalidad y falta de infraestructura.

Este desafío se presenta mientras la cadena de electromovilidad continúa creciendo en el país, con 495 empresas distribuidas en más de 25 estados, de acuerdo con un mapeo sectorial de 2026.

Por su parte, Omar Martínez, gerente de equipo original y mercado de respuesta de la Industria Nacional de Autopartes (INA), señaló que la electrificación representa una oportunidad para que los fabricantes de componentes tradicionales diversifiquen sus operaciones y participen en nuevos segmentos, como la producción de carcasas para baterías y conexiones eléctricas.

No obstante, indicó que esta transición requiere inversiones y el desarrollo de nuevas capacidades para responder a las necesidades de la industria.

A los retos tecnológicos y de infraestructura se suman los cambios regulatorios. El proyecto PROY-NOM-160-SEMARNAT-2026 busca fortalecer los planes de manejo de residuos peligrosos mediante mayores requisitos de información sobre su origen, volumen, reducción y destino.

Al respecto, Cortés advirtió que estas disposiciones podrían incrementar las labores administrativas de las plantas industriales.

En cuanto al suministro energético, Gabriela Montemayor, responsable de desarrollo de negocios de energía de Veolia México, destacó las alternativas de autoconsumo y cogeneración de electricidad y calor para los proveedores automotrices, particularmente en las zonas donde existen restricciones de suministro.

La regulación mexicana contempla una modalidad de permisos de autoconsumo interconectado para instalaciones con capacidades de entre 0.7 y 20 megavatios.

Montemayor explicó que cada proyecto debe dimensionarse de acuerdo con las necesidades de las empresas, a fin de evitar inversiones poco rentables y determinar qué tipo de energía resulta más conveniente para sus operaciones y procesos.

Finalmente, Elisa Crespo, presidenta ejecutiva del Clúster Automotriz Metropolitano, destacó que ampliar la recuperación de materiales en el país requiere inversiones, tecnología y una mayor formalización de las actividades de reciclaje.

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