Martín Alberto Mendoza Salazar
CONTINUA CAJEME BAJO EL FUEGO DE LA VIOLENCIA: DOS MUERTOS Y UN LESIONADO EN TRES ATAQUES ARMADOS; LA VIOLENCIA NO DA TREGUA EN CIUDAD OBREGÓN; ESTE JUEVES OTRAS DOS PERSONAS PERDIERON LA VIDA EN ATAQUES ARMADOS; UNO MÁS RESULTÓ BALEADO TRAS TENAZ PERSECUCIÓN; ESTO, MIENTRAS LAS AUTORIDADES SIGUEN SIN DEMOSTRAR CAPACIDAD SUFICIENTE PARA CONTENER UNA CRIMINALIDAD QUE PARECE ACTUAR CON ABSOLUTA LIBERTAD; UNO DE LOS HOMICIDIOS SE PERPETRÓ EN LAS HACIENDAS Y EL OTRO EN REAL DE SEVILLA; HERIDO FUE TIROTEADO AL TRATAR DE REFUGIARSE EN UNA VIVIENDA DE URBI VILLA DEL REAL; TAMBIÉN DESCONOCIDOS PROTAGONIZARON BALACERA EN EL INTERIOR DEL PANTEÓN NUEVO COMO DISTRACTOR PARA AUTORIDADES; LO VERDADERAMENTE PREOCUPANTE ES QUE LA DELINCUENCIA PARECE HABER PERDIDO CUALQUIER TEMOR A LA PRESENCIA DE LAS AUTORIDADES; LOS ATAQUES OCURREN DE MADRUGADA, A PLENA LUZ DEL DÍA Y AL ANOCHECER, SIN QUE HASTA AHORA SE ADVIERTAN RESULTADOS SUFICIENTES PARA FRENAR ESTA ESCALADA; CAJEME ACUMULA YA CUATRO VÍCTIMAS DE HOMICIDIO EN APENAS CINCO DÍAS DE NOVIEMBRE; Y MIENTRAS LAS CIFRAS AUMENTAN, TAMBIÉN LO HACEN LAS FAMILIAS QUE ENFRENTAN LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO Y LOS CIUDADANOS QUE VIVEN CON LA INCERTIDUMBRE DE NO SABER DÓNDE OCURRIRÁ LA SIGUIENTE AGRESIÓN; PORQUE EL PROBLEMA YA NO ES ÚNICAMENTE CUÁNTOS HOMICIDIOS SE REGISTRAN, SINO HASTA CUÁNDO LAS AUTORIDADES PERMITIRÁN QUE LA VIOLENCIA SIGA MARCANDO EL RITMO DE LA VIDA COTIDIANA; EN EL MUNICIPIO, LOS DELINCUENTES SIGUEN IMPONIENDO EL MIEDO, MIENTRAS LA AUTORIDAD CONTINÚA DEBIÉNDOLE RESULTADOS A UNA SOCIEDAD QUE MERECE VIVIR EN PAZ; NI LOS DIFUNTOS DESCANSAN EN PAZ: DENUNCIAN ROBOS EN EL PANTEÓN DEL CARMEN
APENAS TRANSCURREN CINCO días de noviembre y la sangre continúa derramándose en las calles de Ciudad Obregón. La violencia no da tregua en Cajeme. Este jueves se registraron tres ataques armados que dejaron dos personas sin vida y una más lesionada, mientras las autoridades siguen sin demostrar capacidad suficiente para contener una criminalidad que parece actuar con absoluta libertad. El primer hecho ocurrió durante la madrugada en la colonia Las Haciendas, por la calle Capuchinos, donde fue privado de la vida Martín, de 37 años. Aunque la agresión habría ocurrido alrededor de las cinco de la mañana, el cuerpo fue localizado aproximadamente a las 7:30 horas. Conforme avanzó la mañana, se conoció que radicaba en la zona urbana del Tobarito. Más tarde, alrededor de las 11:00 de la mañana, se registró otro homicidio en las calles San Diego y San Cristóbal, donde fue asesinado Cristóbal, ‘El Momia’, de 34 años. Llama la atención que, según la información recabada, este acontecimiento se habría comunicado por vía telefónica y no mediante la frecuencia policial, situación que genera cuestionamientos sobre una posible intención de limitar el conocimiento público de lo sucedido. En simples palabras trataron de que el hecho pasara inadvertido para los comunicadores. En ambos homicidios se reportó la utilización de armas calibre .223, comúnmente asociadas con fusiles AR-15, una coincidencia que deberá ser investigada para establecer si existe alguna relación entre los ataques…LLEGADO EL ANOCHECER del mismo jueves, la violencia continuó alrededor de las 18:50 horas, cuando Fabián, de 38 años, fue perseguido por sujetos armados en la colonia Urbi Villa del Rey, sobre las calles Córdoba y Castilla. La víctima intentó refugiarse en una vivienda, pero fue alcanzada por los disparos y resultó lesionada en el abdomen. Prácticamente a la misma hora se reportaron detonaciones de arma de fuego en las inmediaciones del Panteón del Carmen, presuntamente realizadas por sujetos que viajaban en una camioneta tipo Cherokee. Será responsabilidad de las autoridades establecer si este episodio guarda relación con los demás acontecimientos. Lo verdaderamente preocupante es que la delincuencia parece haber perdido cualquier temor a la presencia de las autoridades. Los ataques ocurren de madrugada, a plena luz del día y al anochecer, sin que hasta ahora se adviertan resultados suficientes para frenar esta escalada…CAJEME ACUMULA ya cuatro víctimas de homicidio en apenas cinco días de noviembre. Y mientras las cifras aumentan, también lo hacen las familias que enfrentan la pérdida de un ser querido y los ciudadanos que viven con la incertidumbre de no saber dónde ocurrirá la siguiente agresión. Porque el problema ya no es únicamente cuántos homicidios se registran, sino hasta cuándo las autoridades permitirán que la violencia siga marcando el ritmo de la vida cotidiana. En el municipio, los delincuentes siguen imponiendo el miedo, mientras la autoridad continúa debiéndole resultados a una sociedad que merece vivir en paz. No podemos dejar de señalar que una vez más quedó en evidencia la fragilidad e ineficacia de las estrategias de vigilancia y prevención de delito, tanto del encargado de la Ussi norte, Rogelio Heriberto Sánchez Valenzuela como el de la Delegación Poniente, Ernesto Herrera Luzanilla, de ahí que se ha insistido mucho en que se hagan los cambios que se requieren hacer. De lo contrario persistirá la vulnerabilidad y más que eso la inseguridad en ambos sectores de la localidad…HAY QUIENES consideran que lo más preocupante no es solamente que se esté normalizando la violencia, sino que también perdiendo la esperanza de recuperar la tranquilidad que alguna vez se tuvo. La sociedad no es indiferente; está cansada, preocupada y, sobre todo, decepcionada de no encontrar respuestas en quienes tienen la responsabilidad de garantizar su seguridad. El verdadero peligro comienza cuando el miedo se vuelve cotidiano, la indignación se convierte en resignación y la autoridad deja de representar una esperanza de solución. Más allá de las cifras de homicidios y de los constantes ataques armados, existe algo que se considera todavía más grave, que la población se esté acostumbrando a vivir entre la violencia. Una ejecución más, otra familia de luto, otro ataque armado, y la vida continúa como si nada estuviera pasando. Lo más triste es que la tranquilidad se está convirtiendo en un privilegio, cuando debería ser un derecho de todos. No se puede aceptar como normal que la delincuencia marque los horarios, los lugares y las condiciones en que la ciudadanía pueda desenvolverse sin riesgos…Y HABLANDO DE fracasos. Ni siquiera los cementerios se salvan de la delincuencia. Familiares de personas sepultadas en el Panteón del Carmen, en Ciudad Obregón, denuncian una preocupante situación de robos que está afectando no solamente su patrimonio, sino también el respeto y la memoria de sus seres queridos. Una familia relató que el mes pasado les robaron una banca de granito colocada en la tumba de sus padres y que, al acudir nuevamente al camposanto, descubrieron que también había desaparecido un libro conmemorativo del mismo material, cuyo costo fue de 3 mil 500 pesos. Lo verdaderamente indignante es la respuesta que aseguran haber recibido al presentar su queja. Les recomendaron acudir ante la Agencia Ministerial de Investigación Criminal, pero al mismo tiempo les advirtieron que probablemente no les harían caso…PEOR TODAVÍA, al comentar lo sucedido con trabajadores del lugar, estos presuntamente se burlaron y señalaron que incluso se han llevado tejabanes completos sin que pase absolutamente nada. ¿De qué se trata esto? ¿Quién vigila los panteones? ¿Dónde están los controles de acceso y salida de objetos de semejante tamaño? Porque una banca de granito o un tejabán no desaparecen precisamente en el bolsillo de alguien. Es necesario que la administración del cementerio y las autoridades municipales atiendan estas denuncias, revisen las condiciones de vigilancia y faciliten la investigación de los hechos. Las familias no deberían enfrentar indiferencia cuando reclaman protección para los espacios donde descansan sus seres queridos…YA RESULTA suficientemente doloroso acudir a visitar la tumba de nuestros padres para que, además de cargar con su ausencia, tengamos que encontrarnos con que hasta sus recuerdos materiales están siendo robados. Y, por si fuera poco, a esta situación se suman los señalamientos sobre el robo de flores y arreglos que las familias colocan con cariño sobre las tumbas de sus seres queridos. Ya no se trata solamente de objetos de valor económico, sino de una evidente falta de respeto hacia la memoria de quienes descansan en ese lugar. ¿Hasta dónde tiene que llegar esta situación para que alguien intervenga? El respeto a nuestros muertos también es una obligación de los vivos. De la misma forma nos comentaron que, en el cementerio de Pueblo Yaqui ese mismo problema se ha arraigado. En ese camposanto no se roban bancas o tejabanes, pero los ladrones se llevan lo que pueden. No solo el primero de noviembre sino cualquier día del año y ni modo de mencionar que la Policía Municipal contenga esas tropelías. Porque sencillamente no es un tema redituable para el comandante José Antonio Angulo Reyes y su tropa. Ellos están enfocados en lugares donde puedan obtener algún beneficio o utilidad para sus bolsillos, según habitantes de ese centro poblacional…HABLANDO de falta de vigilancia es necesario que se aproveche en algo el grupo operativo Proxpol que en su momento fue creado por el extinto director operativo, Jesús Alberto Navarro Velarde, para que trabajara en proximidad social. Sin embargo, resulta necesario que al menos en la bitácora de servicios incluyan recorridos de vigilancia en los panteones nuevo y viejo como se les llama al del Carmen y de Guadalupe. De alguna manera tienen que inhibir la presencia de los depredadores que, con la experiencia del comandante de ese grupo, Rodrigo Valenzuela Ortega, no sería complicado detectarlos. Porque algo se tiene que hacer ante el clamor de los ciudadanos que, cada vez que visitan los sepulcros donde reposan sus seres queridos se llevan cada sorpresa…Luego seguimos, Dios mediante.



