Lorenza Sigala / MO
Hermosillo, Sonora.- Entre lágrimas, cansancio y una lucha que no cesa, Mayra se plantó nuevamente frente a la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) Sonora para exigir avances en el caso que, asegura, le cambió la vida: el presunto robo de su hijo al momento de nacer.
A cuatro años de los hechos, la mujer denunció que no hay personas detenidas, pese a que —afirma— existen pruebas suficientes dentro de la carpeta de investigación, la cual consta de al menos seis tomos.
“Estoy muy frustrada, cansada… mis hijos sufren, ven a una madre llorando, cansada. No hay justicia”, expresó.
De acuerdo con su testimonio, el menor habría sido sustraído tras su nacimiento mediante la presunta falsificación de documentos y declaraciones, lo que permitió que otras personas lo registraran como propio, sin su consentimiento, mientras ella se encontraba vulnerable y cursando una intensa depresión, gestacional y posparto.
Mayra señaló que los presuntos responsables continúan en libertad y han recurrido a recursos legales para evitar enfrentar la justicia además de cobijarse en una congregación religiosa, donde fungen como pastores.
“Los meramente culpables siguen libres. Pagan amparos, pagan para no ser encerrados… aquí hay justicia nada más para el que tiene dinero”, acusó.
La afectada también denunció que, pese a haber solicitado en múltiples ocasiones la intervención del fiscal, el caso permanece estancado, sin avances significativos.
Indicó que esta situación ha impactado gravemente su entorno familiar, al grado de que tanto ella como sus hijos reciben atención psicológica y psiquiátrica, incluso con medicación.
“Ya me duele el alma… estamos siendo medicados los tres. Yo sé que no es su hijo, pero es el mío, tenga empatía”, reclamó.
Asimismo, detalló que los presuntos implicados cambiaron de domicilio sin notificar a las autoridades, lo que ha dificultado su localización.
El caso, que ha sido visibilizado en diversas ocasiones, sigue sin llegar a una resolución judicial. Ante ello, Mayra reiteró su llamado a las autoridades para que se dé celeridad a las investigaciones y se castigue a los responsables.
“Ya estoy muy cansada, pero no me voy a rendir. Así pasen diez años, voy a seguir”, concluyó.






