Pablo Beltrán
De la patada
Y vaya que en la semana se abrió la llamada válvula de escape, pues la olla sí que estuvo a máxima temperatura.
Ya desde meses atrás se decía que con la llegada de la justa mundialera, algunos grupos o sectores aprovecharían la fecha para expresar sus exigencias y catapultarlas a nivel mundial, lo que evidentemente desde media semana para acá dejaron a la antigua Tenochtitlán, prácticamente trastornada en su movilidad urbana.
La Ciudad de México, sede de los poderes de la unión, ya no cobró relevancia solo por ser a la vez una de las tres sedes del Mundial de Futbol, sino además, por convertirse en estos días prácticamente en la selva del asfalto, con la presencia de diversos contingentes, con sus múltiples causas e igual número de reclamos.
Los ojos del país y del mundo, vieron desfilar a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) con su talante agresivo, convertido prácticamente en un Frankenstein Mexicano, que ni Mary Shelley hubiera podido describir. A quienes les dieron el respaldo en el pasado, hoy en el poder, les hacen duros reclamos sobre todo por temas salariales derivados de la reforma educativa 2019 y pensiones de la ley ISSSTE 2007, lo que claramente le pega duro golpe político a la inquilina de Palacio Nacional…ahí enfrentito del Zócalo, este último, por cierto, totalmente amurallado en las últimas horas para evitar desmanes. Destacando por su ausencia en este último lugar -al igual que en el estadio- la presidenta Sheinbaum, la cual no quiso correr riesgos y el día del partido mejor se fue al deportivo ‘Hermanos Galeana’ de la alcaldía Gustavo A. Madero, una de las tantas sedes del Fan Fest, promovido por el gobierno federal y gobierno capitalino en coordinación con la FIFA.
La presencia en estos días de la Coordinadora, ha sido por el Zócalo, Paseo de la Reforma, Calzada de Tlalpan, División del Norte y las inmediaciones del Estadio Azteca.
No han sido ajenas a la protesta social, las ya famosas ‘Madres Buscadoras’, las cuales son perennes en su reclamo de justicia por el paradero de sus familiares. Su presencia ha sido en Avenida Santa Úrsula, frente al Parque Cantera, con avance a los accesos del estadio Azteca, por viaducto, asentándose además en el Ángel de la Independencia, mostrando una galería de pancartas, mensajes y fotografías de miles de personas que se buscan en forma incansable, a su juicio, sin el apoyo del Estado Mexicano.
En la toma de lista del mundo de la protesta, también dijeron ‘¡presente!’, los estudiantes de la escuela Raúl Isidro Burgos -de Guerrero-, más conocida en el país como Ayotzinapa (Escuela Normal Rural), después de aquellos eventos de la ‘verdad histórica’ relacionados a la desaparición de los 43 normalistas en 2014, en plena era Peñanietista; lo anterior en una cruzada llamada ‘Jornada Intermedia hacia los 12 años de la desaparición’.
Rugiendo motores, también a la vista los miembros de la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), plantados sobre la glorieta de Vaqueritos, sobre el Anillo Periférico Sur; los cuales desde hace tiempo exigen mayor seguridad en las carreteras, la modificación al aparentemente autoritario Reglamento de carreteras federales, que según ellos, da lugar a la extorsión, entre otras cosas.
Y no podía faltar por supuesto, aprovechado ‘la recta’, el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM), los cuales se manifestaron por los rumbos de Calzada de Tlalpan y División del Norte. Ellos pelean el rescate al campo mexicano: que saquen los granos básicos del T-MEC, precios de garantía adecuados y el financiamiento al sector, el cual se quedó sin banca social, al eliminarse la Financiera Rural.
También reportaron en movimiento a los trabajadores petroleros jubilados por la zona del Hospital Central Sur de Alta Especialidad de PEMEX, los que reclaman la reforma al artículo 127 constitucional, que en aplicación retroactiva, los dejó como chinitos ‘milando’ en la loma, aún en pensiones conservadoras, las cuales fueron topadas hasta la mitad del salario de la presidenta.
Y no podía faltar el Movimiento ‘¡Ni Perdón, ni Olvido!’, con motivo del 55 Aniversario de la Matanza de Jueves de Corpus, coloquialmente conocido como ‘El Halconazo’, verificado en aquél triste 10 de junio de 1971. Este contingente marchó desde la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (IPN), Unidad Santo Tomás, con rumbo a la Plaza de la Constitución.
De similar manera, la presencia de colectivos de grupos indígenas, en una jornada antimundial de futbol, rechazando el evento global al considerarlo que desplaza y excluye a las etnias, desplegando propaganda en el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y por la Calzada de Tlalpan, bajo la consigna de ‘¡No al Mundial del Despojo y la Guerra!’.
Así las cosas con la gran ciudad y ombligo del país, que resintió en estos días la protesta social en su máximo esplendor, en donde el gobierno ya tenía la advertencia de hace semanas y meses por varios grupos inconformes, a los cuales, por lo visto, no se les pudo convencer que desistieran, quizá ante la falta de cumplimiento de acuerdos que paliaran o resolvieran cada una de las demandas.
Ahora la izquierda mexicana, especialista en la expresión pública de las inconformidades cuando fue oposición -ya plantada en el poder público-, sufre la embestida de grupos que realmente traen voz y movimientos fuertes, que más allá de sus exigencias en lo particular, pudieran incidir eventualmente en las pizcas del 2027.
Y en efecto ‘no es lo mismo ser borracho que cantinero’, dice un viejo adagio popular; aunque son dables de resaltar los buenos oficios que hasta el momento ha tenido la presidenta en la parte de evitar al máximo la represión, claro, a fin de que el problema no sea maximizado en cada uno de los casos y de soporte a banderas antagónicas de mayor calado.
Y sí, quizá para algunos de sus correligionarios se ha visto a la mandataria nacional ‘tolerante hasta excesos criticados’, sin embargo, esa ecuanimidad ha dado lugar a que la sangre no llegue al río…sólo conatos menores hasta este momento.
Por cierto, el jueves México le ganó 2-0 a los paisanos de Mandela.
Menos mal…





