Dr. Luis René Cadena Mejía **
Prevención de accidentes y quemaduras solares en niños
La infancia es una etapa de alta vulnerabilidad a lesiones no intencionales y a la radiación ultravioleta (UV). La evidencia reciente indica que la mayoría de estos eventos son prevenibles mediante intervenciones multicomponente que combinan medidas ambientales, conductuales y de supervisión adulta.
Hablaremos brevemente de los accidentes más frecuentes y cuáles son algunas estrategias de prevención.
Los niños tienen el derecho a jugar y correr, pero debemos brindarles el ambiente adecuado para hacerlo. Las caídas constituyen una de las principales causas de lesión infantil. Si tenemos niños en casa, es importante instalar barreras en escaleras y ventanas, usar superficies antideslizantes en baños, fijar muebles y televisores a la pared, y mantener áreas de juego libres de obstáculos. Procurar siempre el uso del calzado adecuado y tener la iluminación suficiente para reducir el riesgo a caídas.
Aunque la casa es el lugar más seguro para un niño, también es el lugar en donde hay tantas cosas que podrían intoxicarlos. El pensar que dejar un vaso con cloro en la cocina 2 minutos y no pasara nada, no aplica si hay niños en casa, porque ese descuido puede ser suficiente para una ingesta accidental. Debemos guardar medicamentos, productos de limpieza y pilas botón en armarios altos y con cierre de seguridad; conservarlos en envases originales con etiquetas legibles y nunca usar vasos o envases de bebidas comerciales para guardar productos químicos. Hay que hacer difícil el acceso a estos productos, incluso para nosotros mismos.
Y con este calor, en vez de estar en casa, se me antoja llevar a los niños a la alberca. Aquí es donde hablaremos del ahogamiento. La vigilancia “al alcance de la mano” es imprescindible en bañeras, piscinas y cuerpos de agua. La recomendación es instalar barreras perimetrales de 4 lados en piscinas con cierre automático, clases de natación apropiadas a la edad, chalecos salvavidas homologados, evitar flotadores no certificados y retirar juguetes del agua tras su uso. Y siempre vigilar a los niños si hay un cuerpo de agua cerca. Una cubeta con agua puede ser suficiente para un desenlace fatal. Un niño bien vigilado nunca tendría por qué ahogarse.
Vámonos de paseo. Si viajamos con niños en vehículos automotores debemos hacer uso consistente de sillas de retención infantil según talla y peso, realizar instalación a contramarcha el mayor tiempo posible, y cinturón siempre ajustado. Los niños deben viajar en el asiento trasero; y nunca dejar a un niño solo en un vehículo. El interior de un vehículo puede alcanzar hasta 55 grados centígrados o más en temporada de calor y prácticamente pueden tornarse en “hornos” bajo ciertas condiciones climatológicas típicas en Sonora.
Hablando de calor y quemaduras, estas son otras lesiones también frecuentes que son totalmente evitables. Se recomienda comprobar la temperatura del baño de niños pequeños con termómetro y mantener bebidas calientes lejos del borde de mesas. Evitar al máximo que los niños estén en la cocina o jugando cerca del fuego. La ley de Murphy siempre está presente cuando hay fuego y niños cerca.
Y por último, hablemos de prevención de quemaduras solares. La exposición a rayos UV en la infancia contribuye al daño cutáneo acumulativo y aumenta el riesgo de cáncer de piel en la adultez. La fotoprotección debe ser diaria y estacionalmente reforzada. Debemos limitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y 16:00hrs; así como priorizar sombra densa (regla de la sombra: si la sombra es más corta que el niño, la radiación es más intensa). Considerar uso de barreras físicas. Sombreros de ala ancha (≥7 cm), gafas con filtro 100% UVA/UVB, camisetas de manga larga y tejidos con UPF ≥50, especialmente en playa y piscinas.
Fotoprotección tópica: Usar filtros de amplio espectro SPF 30 o superior. Aplicar 15–30 minutos antes de salir, en cantidad suficiente (aprox. 2 mg/cm²; práctica: una “cuchara de té” para cara y cuello, una para cada brazo, dos para cada pierna, dos para tronco anterior y posterior), y reaplicar cada 2 horas y tras nadar o sudar. En menores de 6 meses, priorizar sombra y ropa; considerar filtro mineral en áreas pequeñas expuestas si es inevitable la exposición.
Sin duda los accidentes están a la orden del día y son los principales motivos por lo que los urgenciólogos pediatras tenemos trabajo y somos requeridos. Ojalá llegue el día en el que la prevención se torne más importante que llegar lo antes posible a urgencias para limitar el daño. No se trata de encerrar a los niños en una burbuja para que nada les pase, sino de tener los cuidados adecuados para que desarrollen las actividades que deseen limitando los riesgos posibles.
**Urgenciólogo Pediatra
Hospital General de Zona no. 14, Hermosillo del IMSS Sonora
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