Manuel Grijalva
A pesar de tocar las nubes del éxito, jamás ha olvidado a la gente que lo vio crecer. Les hablo de Ángel Quezada —mejor conocido como Santa Fe Klan—. Él no sólo rima con el corazón, sino que actúa con él; lo que hizo en sus calles natales es una cátedra de lo que significa tener barrio y memoria.
La vida en las colonias populares no es fácil. En callejones donde las oportunidades escasean, hay comerciantes que sudan la gota gorda para que sus negocios despeguen y personas que pasan semanas buscando un “jale” digno. Esa dura realidad la conoce a la perfección el rapero; no la leyó en un libro, la vivió en carne propia antes de que sus rolas se convirtieran en himnos de la calle. Por eso, hoy decidió convertirse en motor de cambio para su comunidad.
La noticia que conmovió a las redes ocurrió hace unos días. Ángel fue captado afuera de un establecimiento rodeado por casi 40 cubetas de pintura. La raza que iba pasando se preguntaba para qué quería tanto material. ¿Iba a remodelar su mansión? ¡Para nada! Con la sencillez que lo caracteriza, soltó una respuesta que nos dejó con el “ojo cuadrado” y el corazón calientito.
El plan del intérprete es transformar la fachada de su amado barrio. Explicó que utilizará el material para pintar, una a una, las casas de sus vecinos, dándole una imagen renovada a las calles que lo vieron crecer. Y aquí viene lo mejor: los vecinos no tendrán que poner un solo peso. El apoyo, la pintura y la mano de obra serán completamente gratis. Acciones así demuestran que el éxito no ha corrompido su mente, sino que potenció su deseo de ver bonita la tierra que lo vio nacer.
La cadena de favores no termina ahí. Esas 40 cubetas no fueron adquiridas por grandes transnacionales. Santa Fe Klan realizó esta compra masiva durante la inauguración de un nuevo negocio local de su zona. Mientras un emprendedor abría sus puertas con el nervio natural de ver si iba a jalar el proyecto, apareció el rapero para hacerle el mes. Registrar una venta así en sus primeros días representa comenzar con el “pie derecho” y con mucha motivación.
El proyecto contempla una tercera pieza clave: la generación de empleo. Ángel sabe que regalar cosas ayuda, pero dar trabajo otorga dignidad. Por ello, confirmó cómo se ejecutará la obra: “Voy a mandar a dos, tres carnales de mi barrio que andan sin empleo para que tengan jale”. De esta manera, el artista mueve las piezas del tablero comunitario: mejora el entorno visual gratis, apoya la economía de un emprendedor local y da ingresos seguros a jóvenes desempleados. Ángel quiere que el dinero invertido se quede entre su propia gente, generando un círculo virtuoso.







