El debate sobre la salud mental de Donald Trump involucró a Henry David Abraham, psiquiatra galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1985, quien lanzó una advertencia escalofriante: el presidente de Estados Unidos es ahora “más peligroso” que nunca. 

Su razonamiento es tan sencillo como terrorífico: un hombre con acceso único al arsenal nuclear y un presunto deterioro cognitivo, impulsivo y con un control de ira deficiente, es una combinación letal.

“Si un piloto de aerolínea tuviera la mitad de los síntomas que tiene el presidente, no lo dejaríamos subir a un avión. No querríamos que un neurocirujano operara así. No tiene sentido, y, sin embargo, tenemos un sistema que envuelve la salud del presidente en un manto de secretismo”, dijo Abraham en una entrevista. 

Este es el mismo experto que, junto a otros 36 médicos, firmó en abril una carta abierta pidiendo la destitución de Trump bajo la 25ª Enmienda, citando un “grave deterioro del juicio y control de impulsos”.

Preguntado sobre si su valoración había cambiado en los tres meses transcurridos desde la carta, Abraham espetó: “Sí, si acaso, es peor”. 

El psiquiatra, miembro de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, subraya que el comportamiento errático del mandatario, sus divagaciones, arrebatos de ira y somnolencia en actos públicos, dibuja un patrón de confirmación continua que no hace más que incrementar la alarma.

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