Martín alberto Mendoza Salazar

PODRÍA RESULTAR INTRASCENDENTE, PERO LAS INTENSAS LLUVIAS QUE HAN AZOTADO A CAJEME EN LOS ÚLTIMOS HAN DEJADO CALLES INUNDADAS Y SECTORES INTRANSITABLES; PERO TAMBIÉN PARECIERON IMPONER, AL MENOS MOMENTÁNEAMENTE, UNA PAUSA A HECHOS VIOLENTOS QUE MANTIENEN EN ALERTA A LA POBLACIÓN; POR ALGUNAS HORAS DISMINUYERON LOS REPORTES DE ATAQUES Y HECHOS DE ALTO IMPACTO; UNA TRANQUILIDAD CIRCUNSTANCIAL PROVOCADA, QUIZÁ, MÁS POR LAS CONDICIONES DE LA NATURALEZA QUE POR CUALQUIER OTRA RAZÓN; EXISTE OTRA REALIDAD QUE CONTINÚA PRESENTE Y QUE MUCHAS VECES NO OCUPA EL MISMO ESPACIO QUE LOS HOMICIDIOS EN LAS ESTADÍSTICAS OFICIALES: LAS PERSONAS DESAPARECIDAS; MIENTRAS SE HABLA DE DISMINUCIONES EN DETERMINADOS DELITOS Y SE PRESENTAN CIFRAS ALENTADORAS, NUMEROSAS FAMILIAS SIGUEN PREGUNTÁNDOSE DÓNDE ESTÁN SUS HIJOS, HERMANOS, PADRES O ESPOSOS; HAY JÓVENES QUE SALIERON DE SUS HOGARES Y NUNCA REGRESARON; FAMILIAS QUE LLEVAN DÍAS, MESES E INCLUSO AÑOS ESPERANDO UNA LLAMADA, UNA NOTICIA O CUALQUIER INDICIO QUE LES PERMITA CONOCER QUÉ OCURRIÓ; POR ESO, CUANDO SE HABLE DE SEGURIDAD, NO BASTA CON CONTAR ÚNICAMENTE LOS HOMICIDIOS QUE DISMINUYERON O LOS DÍAS EN QUE NO SE REGISTRARON ATAQUES ARMADOS; TAMBIÉN HABRÍA QUE PREGUNTARNOS CUÁNTAS PERSONAS CONTINÚAN SIN REGRESAR A CASA Y CUÁNTAS FAMILIAS SIGUEN ESPERANDO UNA RESPUESTA; LA LLUVIA PUEDE APAGAR MOMENTÁNEAMENTE EL RUIDO DE LAS CALLES; LO QUE TODAVÍA NO PUEDE APAGAR ES LA ANGUSTIA DE QUIENES SIGUEN ESPERANDO A UN DESAPARECIDO; HAY INFINIDAD DE CASOS DE PERSONAS AUSENTES; ASESINAN A CONDUCTOR DE PLATAFORMA EN CÓCORIT

PARECIERA intrascendente, pero las intensas lluvias que han azotado a Cajeme durante los últimos días no solamente dejaron calles inundadas y sectores prácticamente intransitables. También parecieron imponer, al menos momentáneamente, una pausa a los hechos violentos que de manera recurrente mantienen en alerta a la población. Por algunas horas disminuyeron los reportes de ataques y hechos de alto impacto. Una tranquilidad circunstancial provocada, quizá, más por las condiciones de la naturaleza que por cualquier otra razón. Existe otra realidad que continúa presente y que muchas veces no ocupa el mismo espacio que los homicidios en las estadísticas oficiales: las personas desaparecidas. Mientras se habla de disminuciones en determinados delitos y se presentan cifras alentadoras, numerosas familias siguen preguntándose dónde están sus hijos, hermanos, padres o esposos. Hay jóvenes que salieron de sus hogares y nunca regresaron. Familias que llevan días, meses e incluso años esperando una llamada, una noticia o cualquier indicio que les permita conocer qué ocurrió…Y MIENTRAS tanto, son las propias madres y colectivos de búsqueda quienes recorren terrenos, canales, caminos y zonas despobladas siguiendo información anónima, excavando con sus propias manos y realizando una labor que refleja la dimensión humana de un problema que no puede reducirse a números. Y en ocasiones lo hacen con apoyo de la Comisión de Búsqueda de Personas para el Estado de Sonora que dirige Dante Noel Talavera Nieblas. Cada desaparecido representa una familia suspendida en la incertidumbre. Por eso, cuando se habla de seguridad, no basta con contar únicamente los homicidios que disminuyeron o los días en que no se registraron ataques armados. También habría que preguntarnos cuántas personas continúan sin regresar a casa y cuántas familias siguen esperando una respuesta. La lluvia puede apagar momentáneamente el ruido de las calles. Lo que todavía no puede apagar es la angustia de quienes siguen esperando a un desaparecido…ESTE MIÉRCOLES se cumplieron diez días de la desaparición de Pedro Iván L. A., de 38 años, quien fue privado de la libertad en la colonia Alameda de Cócorit la tarde del domingo 30 de agosto. Sucedió en calles Islas Marianas y Lateral Esperancita. A los minutos de que cuatro encapuchados se los llevaron a la fuerza de su vivienda en un dren que se localiza en las proximidades del cementerio de Cócorit, hallaron abandonado un vehículo marca Chevrolet, línea Malibú de color negro. Pero de Pedro Iván no se supo nada. Dos días más tarde, el colectivo Guerreras Buscadoras de Cajeme que lidera Silvia Velázquez Rodelo, comenzó a difundir su imagen e identidad en redes sociales solicitando la colaboración de la ciudadanía para su localización…IGUALMENTE habría que recordar el caso de las hermanas Blanca Anahí y Brianda Aderly, de 28 y 19 años quienes desaparecieron en un restaurante la tarde del miércoles 31 de marzo del 2021, en el fraccionamiento Hacienda del Sol, en bulevar CTM entre Norman E. Borlaug y San Miguel. Ambas son del poblado de Quetchehueca. La primera trabajaba como enfermera del IMSS. Hasta ayer habían transcurrido mil 988 días sin que se conozca de su paradero. También está el caso de los jóvenes Ramsés Hiram Tadeo y Joel. Desaparecieron el lunes 17 de abril de 2023, en la colonia Valle Dorado y a casi tres años y cinco meses no hay resultados de las exploraciones realizadas por madres buscadoras. Casos similares a estos existen muchísimos entre los cerca de tres mil desaparecidos que afirmó existe en Cajeme, Ana Isabel Castro Cota, que encabeza el colectivo DH Verdad y Justicia en este municipio. Lo mismo ha referido Nora Alejandra Lira Muñoz de las Rastreadoras de Ciudad Obregón…VOLVIENDO a la agobiante realidad, poco antes de las 11:45 de la mañana de este miércoles, la violencia volvió a hacerse presente en Cajeme. Esta vez fue en el barrio El Conti, en Cócorit, donde un joven de apenas 23 años, identificado como Carlos Eduardo, fue asesinado a balazos cuando se encontraba en el exterior de su domicilio. La víctima se desempeñaba como chofer de la plataforma y estaba prácticamente en ropa interior cuando fue sorprendido por su agresor, quien le disparó en repetidas ocasiones. En el lugar quedaron alrededor de ocho casquillos, calibre .40 milímetros. Carlos Eduardo murió ahí mismo. Y con este crimen, septiembre alcanza ya los 11 homicidios en Cajeme durante apenas los primeros nueve días del mes. El dato resulta todavía más preocupante cuando se compara con agosto: durante los 31 días de ese mes se contabilizaron 11 homicidios, mientras que septiembre alcanzó esa misma cifra en solamente nueve días. Además, es el tercer día consecutivo con un homicidio registrado: lunes, martes y ahora miércoles…POR ESO resulta difícil conciliar ciertas declaraciones oficiales sobre tranquilidad, disminución de la violencia o recuperación de la paz con lo que diariamente siguen viendo los habitantes de Cajeme. Las estadísticas pueden presentarse de muchas maneras y las versiones oficiales pueden destacar porcentajes favorables, detenciones u órdenes de aprehensión cumplimentadas. Todo eso tiene su importancia. Pero la realidad también se mide en lo que ocurre en las calles. Y hoy la realidad de Cajeme vuelve a colocar una cifra sobre la mesa: 11 homicidios en nueve días. No se trata de negar avances donde los haya ni de convertir cada hecho violento en argumento político. Se trata simplemente de reconocer lo evidente: mientras sigan cayendo personas asesinadas prácticamente un día tras otro, será muy difícil sostener que la tranquilidad que se anuncia desde los escritorios es la misma que percibe la gente en las colonias y comunidades. En definitiva y de acuerdo al contexto de los acontecimientos autoridades tendrán que cambiar de estrategias y ante todo redoblar la presencia de infantes de Marina y personal militar y deberá ser definido por los comandantes de la 2da Región Naval con sede en Guaymas, almirante Juan Martín Aguilar Morales y el comandante de la 4ta Zona Militar, General Brigadier, José Manuel Guevara Castillo. Porque está visto que cuando existe mayor presencia de marinos y militares se contiene la violencia como había sucedido hasta las últimas semanas. Quienes de plano no figuran como se esperaba son los elementos de la Guardia Nacional a pesar de que se cuenta con un coordinador en la zona sur de la entidad, en la persona del Coronel Natanael Camarillo Ramírez quien tendrá que exigirle más resultados a su tropa…RESPECTO al trágico evento sucedido a inicios de semana en la colonia Valle Dorado, donde un menor de 17 años dio muerte a balazos a su primo de 18, cuestionamos al maestro y ex director general de procuración de justicia para adolescentes, José Luis Sígala Servín y esto respondió: “Es puntual comentar, amigo, que este lamentable caso debe llevarnos a una reflexión mucho más profunda que solamente preguntarnos quién disparó o cuál será la consecuencia jurídica. Cuando una diferencia entre jóvenes termina con un arma de fuego, una vida perdida y familias marcadas para siempre, es evidente que algo falló mucho antes de llegar a ese momento”. Y añadió: “Cuando me tocó desempeñarme como Fiscal Especializado en Justicia para Adolescentes, precisamente con esa preocupación desarrollamos un programa de pláticas integrales y preventivas, en el que participaban diversos especialistas cuyas funciones convergen alrededor de los adolescentes: ministerios públicos, peritos, profesionales de la psicología, policías, maestros, padres de familia y, por supuesto, los propios adolescentes, particularmente aquellos que ya habían tenido algún conflicto con la ley”. Precisó que la intención era muy clara: acercar directamente a las autoridades con la sociedad, romper esa distancia que muchas veces existe entre las instituciones y las familias, y hacerles ver que la función de la autoridad no debe comenzar cuando ya existe un delito. “Explicábamos qué conductas debían encender una señal de alerta, cuáles podían ser las consecuencias de determinadas decisiones y, sobre todo, qué se podía hacer antes de que una situación aparentemente menor terminara convirtiéndose en algo irreversible”. Ante la importancia del tema, de esto abundaré mañana, Dios mediante…Luego seguimos.

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