Óscar Félix / MO
Entre el aroma de la leña de mezquite y el tradicional sabor de un pan recién horneado, Silvia y su hija Cecilia encontraron una manera de conservar una costumbre que poco a poco se niega a desaparecer: la elaboración artesanal de pan.
A un costado de la carretera Meridiano, entre el Campo 5 y la calle 600, madre e hija instalaron su pequeño punto de venta, donde desde muy temprano preparan la masa, elaboran cada pieza a mano y encienden el horno con leña de mezquite, que le da al pan ese sabor y aroma tan característico.
El trabajo comienza desde la preparación de la masa y continúa con el relleno, utilizando ingredientes tradicionales como piña, guayaba, piloncillo y calabaza, sabores que evocan las recetas de antaño y que todavía conquistan a quienes pasan por esta transitada carretera.
Para Silvia y Cecilia, cada pieza representa más que una venta: es el resultado de horas de trabajo y una tradición familiar que comparten juntas.
El horno de leña se convierte así en el corazón de este pequeño negocio, donde el humo del mezquite anuncia a los viajeros que algo bueno está por salir del horno.
Quienes circulan por la Meridiano ya tienen una parada que bien vale la pena: pan artesanal, hecho a mano, con fuego de mezquite.





