Martín alberto Mendoza Salazar
CONTRA TODO PRONÓSTICO EL AGENTE DE LA POLICÍA MUNICIPAL GERARDO L. O., CONTINUABA CON VIDA; FUE CAMBIADO DE CENTRO HOSPITALARIO LA TARDE DEL MARTES; SIGUE LUCHANDO PESE A QUE SU ESTADO DE SALUD ES GRAVE; ESTÁ DANDO LA BATALLA A PESAR DE ADVERSOS PRESAGIOS; HOY LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE ES ESO: QUE GERARDO SIGUE AFERRADO A LA VIDA Y QUE EXISTE ESPERANZA DE QUE PUEDA SALIR ADELANTE; PERO ESTE CASO TAMBIÉN OBLIGA A VOLTEAR HACIA DENTRO DE LA CORPORACIÓN; SER POLICÍA IMPLICA CARGAR DIARIAMENTE CON PRESIÓN, JORNADAS COMPLICADAS, VIOLENCIA, PROBLEMAS PERSONALES Y UNA EXIGENCIA PERMANENTE QUE MUCHAS VECES TERMINA ACUMULÁNDOSE EN SILENCIO; Y HAY UN DATO QUE NO PUEDE PASAR INADVERTIDO: EN LOS ÚLTIMOS SEIS AÑOS, TRES POLICÍAS MUNICIPALES DE CAJEME SE HAN QUITADO LA VIDA; NO ES UNA CIFRA MENOR NI DEBE VERSE COMO UNA SIMPLE COINCIDENCIA; MIENTRAS HOY DESEAMOS DE CORAZÓN QUE “EL VAQUITA” SALGA ADELANTE, TAMBIÉN ES MOMENTO DE PREGUNTARNOS SERIAMENTE: ¿QUÉ ESTÁ PASANDO DENTRO DE LA CORPORACIÓN Y QUÉ SE ESTÁ HACIENDO PARA CUIDAR A QUIENES TODOS LOS DÍAS SALEN A CUIDAR A LOS DEMÁS?; EN HERMOSILLO, NUEVAMENTE ELEMENTOS DE LA POLICÍA ESTATAL DE SEGURIDAD PÚBLICA QUEDARON EN EL CENTRO DE LA ATENCIÓN; ESTO, LUEGO DE UN INCIDENTE OCURRIDO APROXIMADAMENTE EN EL SECTOR DE SOLIDARIDAD Y GRANADOS, EN MOMENTOS EN QUE LA LLUVIA MANTENÍA EL PAVIMENTO MOJADO Y LAS CONDICIONES DE CIRCULACIÓN EXIGÍAN TODAVÍA MAYOR PRECAUCIÓN; UNA DE LAS UNIDADES OFICIALES HABRÍA CIRCULADO A VELOCIDAD INADECUADA PARA LAS CONDICIONES DEL CAMINO; TAL SITUACIÓN TERMINÓ PROVOCANDO LA MOVILIZACIÓN DE UNIDADES DE EMERGENCIA Y DE LA PROPIA CORPORACIÓN; CASO DE WENDY ZAVALA DE SAN LUIS RC ESTÁ DEMASIADO GRAVE
DE ENTRADA, permítame compartirle que contra todo pronóstico el agente de la Policía Municipal de Cajeme, Gerardo L. O., conocido como “El Vaquita”, continuaba con vida la mañana de este miércoles y permanece internado en el Hospital “Adolfo López Mateos”, el Isssteson, donde sigue luchando contra un estado de salud grave. Contra todos los presagios, ahí está, dando la batalla. Bendito Dios. Hoy lo verdaderamente importante es eso: que Gerardo sigue aferrado a la vida y que existe esperanza de que pueda salir adelante. Pero este caso también obliga a voltear hacia dentro de la corporación. Ser policía implica cargar diariamente con presión, jornadas complicadas, violencia, problemas personales y una exigencia permanente que muchas veces termina acumulándose en silencio. Por eso, más allá de este caso particular, vale la pena preguntar al comisario Alfonso Tenango Vázquez qué atención psicológica, emocional y preventiva reciben los elementos de Seguridad Pública Municipal de Cajeme, y si realmente existen mecanismos suficientes para detectar a tiempo cuando alguno de ellos atraviesa una situación crítica. Y hay un dato que no puede pasar inadvertido: en los últimos seis años, tres policías municipales de Cajeme se han quitado la vida. No es una cifra menor ni debe verse como una simple coincidencia. Mientras hoy deseamos de corazón que “El Vaquita” salga adelante, también es momento de preguntarnos seriamente: ¿qué está pasando dentro de la corporación y qué se está haciendo para cuidar a quienes todos los días salen a cuidar a los demás? …MIENTRAS TANTO en las primeras horas de la mañana de este miércoles, en Hermosillo, nuevamente elementos de la Policía Estatal de Seguridad Pública quedaron en el centro de la atención luego de un incidente ocurrido aproximadamente en el sector de Solidaridad y Granados, en momentos en que la lluvia mantenía el pavimento mojado y las condiciones de circulación exigían todavía mayor precaución. De acuerdo con la información recabada, una de las unidades oficiales habría circulado a velocidad inadecuada para las condiciones del camino, situación que terminó provocando la movilización de unidades de emergencia y de la propia corporación…Y AQUÍ VUELVE una pregunta que hemos hecho anteriormente: ¿quién vigila la manera en que conducen y operan las unidades policiales? Una patrulla no deja de representar un riesgo por el solo hecho de ser oficial. Por el contrario, quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir la ley deberían ser los primeros en conducir con prudencia, particularmente cuando las condiciones climatológicas son adversas. No se trata de cuestionar el trabajo de toda una corporación por el comportamiento de algunos elementos, pero tampoco puede normalizarse que policías estatales circulen de manera imprudente, porque en ese momento no solamente están poniendo en riesgo su propia vida, sino también la de automovilistas, peatones y familias completas que transitan por las calles…LA POLICÍA ESTATAL necesita disciplina, supervisión y mandos que exijan orden hacia el interior y esto debe quedarle muy claro al comisario José Guadalupe Martínez Lavareaga. La placa, el uniforme y las torretas no conceden permiso para ignorar las reglas básicas de seguridad. Quien está encargado de proteger a la sociedad tiene una responsabilidad todavía mayor de no convertirse, por imprudencia, en un peligro para ella. Y aquí también hay una responsabilidad que alcanza a los mandos. El comandante Jesús Antonio Cruz Facio debe estar particularmente atento a la disciplina y conducción de sus elementos. Dirigir una corporación no solamente implica ordenar operativos o exigir resultados; también significa supervisar cómo se comportan los policías en la calle, cómo utilizan las unidades oficiales y corregir a tiempo las conductas que puedan poner en riesgo a terceros. Los mandos también tienen la obligación de prevenir, supervisar y poner orden. El comandante Facio debe entender que la mejor manera de respaldar a la Policía Estatal no es guardar silencio ante los errores, sino corregirlos antes de que una imprudencia termine en una tragedia…LO OCURRIDO con Wendy Zepeda en San Luis Río Colorado que resulta demasiado grave como para que todo termine con algunos movimientos o despidos de funcionarios de menor nivel dentro del Ministerio Público. Detrás de cada denuncia hay una persona que está pidiendo auxilio, una familia que busca protección, una víctima que confía en que el Estado actuará antes de que ocurra una tragedia. Por eso, cada denuncia debe tomarse con la seriedad que exige la sociedad y con la responsabilidad que corresponde a una institución encargada de procurar justicia. No se trata solamente de cumplir con una formalidad administrativa. Se trata de escuchar, investigar, proteger y actuar oportunamente…WENDY HABÍA sido reportada como desaparecida desde el 29 de agosto. Su familia salió públicamente a exigir su localización y reclamó una actuación más efectiva de las autoridades. Diez días después, el 9 de septiembre, fue localizada sin vida. La propia Fiscalía informó entonces que mantenía abierta la investigación, que había realizado diversas diligencias y que tenía identificada a una persona de interés. Pero después comenzaron a salir a la luz señalamientos todavía más delicados sobre la actuación ministerial previa. Se ha informado de irregularidades relacionadas con la atención del caso, entre ellas diferimientos y deficiencias que habrían existido en actuaciones vinculadas con antecedentes de violencia que Wendy había denunciado. Posteriormente trascendieron despidos de personal del Ministerio Público de SLRC relacionados precisamente con esas fallas. Y aquí es donde la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora tiene que ser congruente con un principio que ella misma ha reiterado públicamente en materia de violencia contra las mujeres: cero tolerancia. Perfecto… PERO LA cero tolerancia no puede aplicarse solamente hacia abajo. No puede significar despedir al agente del Ministerio Público, al secretario o al funcionario que tenía directamente una carpeta en sus manos y después considerar que el problema quedó resuelto. Si existieron omisiones o deficiencias graves, también debe revisarse la cadena de mando que tenía la obligación de supervisar que esas cosas no sucedieran. Y aquí conviene decirlo con toda claridad: estamos de acuerdo con que sean destituidos los malos servidores públicos que se mencionan en el boletín de la fiscalía. Si alguien incumplió con su deber, minimizó una denuncia, retrasó una diligencia, ignoró una señal de riesgo o dejó de actuar cuando tenía la obligación de hacerlo, debe enfrentar las consecuencias correspondientes. También estamos de acuerdo con que quienes sean separados de sus cargos por conductas graves queden debidamente identificados dentro de los registros institucionales que correspondan, para evitar que, con el paso del tiempo, vuelvan a ocupar otro cargo público como si nada hubiera ocurrido. Porque eso también forma parte de la justicia…NO ES JUSTO que un servidor público sea removido de una dependencia por negligencia, abuso, omisión o incapacidad y después aparezca en otra oficina, en otro municipio o en otra institución, con un nuevo nombramiento y una nueva oportunidad para repetir las mismas conductas. Los malos servidores públicos no deben ser reciclados. No puede permitirse que las instituciones se conviertan en refugio de funcionarios que van de un cargo a otro, protegidos por amistades, grupos políticos o relaciones internas. Y, desde luego, si la omisión realizada pudiera constituir un delito, también debe integrarse la carpeta de investigación correspondiente. Una cosa es la responsabilidad laboral o administrativa. Otra, muy distinta, es la posible responsabilidad penal. Si alguien dejó de actuar y esa omisión tuvo consecuencias graves, la autoridad debe investigar hasta donde sea necesario. No basta con despedir a una persona y anunciar que se tomaron medidas. La sociedad tiene derecho a saber qué ocurrió, quién falló, quién supervisaba, quién fue informado y por qué no se actuó a tiempo. Y ahí aparece necesariamente Cristian Carlos Espinoza Duarte, delegado regional de la FGJES con sede en Caborca, cuya jurisdicción comprende San Luis Río Colorado. Porque la función principal de un delegado regional no es andar llevando mitotes o chismes al fiscal Gustavo Rómulo Salas Chávez y a los vicefiscales. Hoy, abundaré ampliamente el tema. Solo hay que recordar que Espinoza Duarte está en Caborca desde los tiempos de Claudia Indira Contreras Córdova…Luego seguimos, Dios mediante.




