El Gobierno de Estados Unidos ha revocado más de 250 mil visas desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, como parte del reforzamiento de los controles migratorios y de seguridad aplicados por el Departamento de Estado.

Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado, informó que la cifra representa un nivel sin precedentes de revocaciones y señaló que las autoridades mantienen una revisión continua de las personas extranjeras que cuentan con autorización para ingresar al país.

De acuerdo con la dependencia estadounidense, las cancelaciones se han realizado por diferentes causas, entre ellas incumplir las condiciones bajo las cuales fue expedida una visa, cometer determinados delitos, realizar fraudes contra ciudadanos estadounidenses, abusar del sistema migratorio o representar, según las evaluaciones gubernamentales, un riesgo para la seguridad nacional.

Las autoridades también han incluido entre los motivos expresiones consideradas como llamados a ejercer violencia contra Estados Unidos o sus ciudadanos. El Departamento de Estado sostiene que cada decisión relacionada con la expedición o revocación de una visa forma parte de sus procedimientos de seguridad nacional.

Pigott afirmó que una visa estadounidense constituye “un privilegio, no un derecho” y advirtió que puede ser retirada cuando su titular incumple las condiciones establecidas para conservarla.

Entre las 250 mil visas canceladas se encuentran alrededor de 2 mil 300 relacionadas con casos que el Gobierno estadounidense identifica como “turismo de maternidad”, término utilizado para referirse a personas extranjeras que viajan a Estados Unidos con el propósito de dar a luz en ese país.

La cifra de revocaciones ha aumentado de manera considerable en los últimos meses. En agosto, el Departamento de Estado había reportado más de 175 mil visas retiradas. Entre las causas señaladas entonces figuraban encuentros con autoridades por delitos como agresión, robo, posesión de drogas y conducción bajo los efectos del alcohol, entre otros.

La administración estadounidense también ha revisado visas B1 y B2, correspondientes principalmente a viajes de negocios y turismo, de extranjeros que posteriormente solicitaron asilo. En agosto, el Departamento de Estado confirmó que trabajaba con el Departamento de Seguridad Nacional para identificar casos en los que considerara que se habían utilizado visas temporales con un propósito distinto al declarado originalmente.

Además, esta semana el Departamento de Estado anunció la revocación de visas de 27 funcionarios, exfuncionarios y familiares de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, a quienes el Gobierno estadounidense atribuyó señalamientos relacionados con corrupción y obstrucción de acciones contra actividades delictivas.

El Departamento de Estado sostiene que continuará aplicando mecanismos de revisión y verificación a solicitantes y titulares de visas. En sus lineamientos oficiales señala que utiliza distintas fuentes de información para evaluar posibles riesgos para la seguridad nacional o pública y verificar que las personas cumplan con las condiciones correspondientes a la categoría migratoria solicitada.

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