Un total de 26 loros fueron repatriados a México luego de ser asegurados el pasado 17 de septiembre en Texas, Estados Unidos, cuando eran transportados en un vehículo particular sin documentación que acreditara su legal procedencia.
De acuerdo con información de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), las aves corresponden a cinco ejemplares de loro cabeza amarilla y 21 de loro senil, también conocido como loro coroniblanco, especies sujetas a medidas de protección para evitar su tráfico ilegal.
El aseguramiento fue realizado por personal de la Patrulla Fronteriza de Texas, tras inspeccionar un vehículo conducido por un ciudadano estadounidense que había cruzado el puente internacional Reynosa-Anzaldúas.
Posteriormente, las aves quedaron bajo resguardo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS), mientras que personal del Departamento de Agricultura estadounidense brindó atención veterinaria.
Mediante la coordinación entre autoridades de ambos países, los ejemplares fueron entregados a personal de la Profepa en un punto fronterizo de Matamoros, Tamaulipas, para después ser trasladados a la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) Ecopark Matamoros.
Los 26 loros permanecerán en cuarentena sanitaria durante 45 días para descartar enfermedades que representen riesgos para la salud de las aves y la sanidad animal en México. Durante este periodo recibirán atención veterinaria, alimentación balanceada y medicina preventiva.
La Profepa informó que el loro cabeza amarilla se encuentra en peligro de extinción, además de estar incluido en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Por su parte, el loro senil está incluido en el Apéndice II de dicha convención.
El tráfico ilegal de ejemplares de vida silvestre constituye un delito en México, sancionado con penas de uno a nueve años de prisión y multas económicas, de acuerdo con el artículo 420 del Código Penal Federal.
La repatriación fue posible mediante la colaboración de autoridades ambientales y sanitarias de México y Estados Unidos, como parte de las acciones para combatir el tráfico ilegal de especies y proteger la biodiversidad.



