Bowen Wan, una ingeniera de 31 años, murió a causa de una complicación derivada de la epilepsia, enfermedad que había mantenido bajo control durante más de una década. El caso generó atención después de que sus familiares descubrieran que, antes de su fallecimiento, había recurrido a ChatGPT para consultar cómo reducir la dosis de los medicamentos que necesitaba.

Todo comenzó durante una llamada telefónica con su padre, cuando la joven dejó de hablar repentinamente debido a una convulsión. Aunque ya padecía esta afección, el episodio duró más de lo habitual. Cuando recuperó el conocimiento, le dijo a su padre que hablarían después.

Días más tarde, Bowen dejó de responder las llamadas de sus familiares. Ante la falta de noticias, sus padres, quienes residen en China, organizaron una visita para saber cómo se encontraba. Sin embargo, para entonces la joven ya había fallecido en su departamento de Seattle, Estados Unidos.

¿Qué ocurrió antes de la muerte de Bowen Wan?

La muerte de la ingeniera tomó por sorpresa a sus familiares. En febrero, las autoridades determinaron oficialmente que el fallecimiento se debió a una complicación relacionada con la epilepsia.

Qun Wan, padre de Bowen, y su esposa relataron que presenciaron por videollamada el momento en que una amiga encontró sin vida a su hija en su departamento.

Posteriormente, Qun Wan descubrió que, durante los días y las horas previas a su muerte, la joven había utilizado ChatGPT para buscar orientación sobre cómo evitar la supervisión médica y reducir gradualmente la dosis de los medicamentos que necesitaba para controlar su enfermedad.

De acuerdo con la información citada en una demanda y retomada por The New York Times, Bowen había expresado inquietudes por la falta de energía y el deterioro de sus capacidades cognitivas.

Según los señalamientos incluidos en la demanda, el chatbot presuntamente la alentó en repetidas ocasiones a continuar con su decisión e incluso la felicitó por mantenerse alejada de los médicos.

El caso ha generado cuestionamientos sobre los riesgos de recurrir a herramientas de inteligencia artificial para tomar decisiones relacionadas con tratamientos médicos, especialmente cuando se trata de enfermedades que requieren supervisión profesional.

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