El presidente Donald Trump y su equipo trabajan en una estrategia para mantener la agenda de la Casa Blanca mediante facultades ejecutivas, en caso de que los demócratas recuperen el control del Congreso en las elecciones intermedias del 3 de noviembre.

Desde abril, funcionarios de alto nivel analizan medidas que el mandatario podría aplicar sin la aprobación de los legisladores, así como mecanismos legales para responder a las investigaciones que la oposición podría impulsar contra su administración.

La estrategia es coordinada por Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, y Russell Vought, director de la Oficina de Administración y Presupuesto, con apoyo de la oficina del asesor jurídico presidencial.

Aranceles, migración y gasto público

Entre las acciones que están bajo revisión figuran nuevos aranceles comerciales, restricciones a visas de estudiantes y trabajadores extranjeros, cambios en las reglas de financiamiento federal y medidas relacionadas con los costos de vivienda y construcción.

El equipo también analiza qué prioridades del gobierno pueden financiarse con recursos previamente autorizados por el Congreso, sin solicitar nuevas partidas presupuestarias.

Otra propuesta contempla modificar las reglas de las subvenciones federales para dar mayor influencia a funcionarios políticos en la selección de los programas que reciben recursos públicos.

Will Scharf, asesor jurídico de la Casa Blanca, y su equipo revisan los límites legales de estas medidas y cómo defenderlas ante posibles impugnaciones judiciales.

De acuerdo con una fuente de la administración, Trump ha sido informado y participa en las conversaciones. Al ser consultada sobre qué tan cómodo estaría el presidente gobernando mediante sus facultades ejecutivas frente a un Congreso demócrata, una persona familiarizada con el plan respondió: “muy cómodo”.

La estrategia tiene antecedentes desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025, cuando recurrió a órdenes ejecutivas y otras atribuciones presidenciales para impulsar decisiones en materia comercial, migratoria y administrativa.

Nathan Gonzales, editor de Inside Elections, señaló que el mandatario prácticamente ha ignorado al Congreso y ha buscado avanzar mediante órdenes ejecutivas y el poder presidencial. Consideró que esa tendencia podría continuar si los demócratas obtienen mayorías legislativas.

Trump advierte que vetará leyes demócratas

El presidente también adelantó cómo respondería ante un Congreso controlado por la oposición. En una entrevista con Fox News, afirmó que, si los demócratas ganan, se convertiría en “Mr. Veto” para bloquear las iniciativas legislativas que no le agraden.

“Si eso sucede, supongo que me convertiré en Mr. Veto”, declaró. Sin embargo, agregó que eventualmente podrían alcanzarse acuerdos.

El veto presidencial puede ser superado únicamente si la legislación obtiene el respaldo de dos tercios de los votos en ambas cámaras del Congreso.

Por su parte, una mayoría demócrata tendría capacidad para frenar proyectos legislativos, condicionar decisiones presupuestarias y utilizar las facultades de supervisión parlamentaria para investigar a la administración.

La Casa Blanca se prepara para investigaciones

Además de mantener su agenda, el equipo presidencial trabaja en una estrategia para enfrentar posibles investigaciones legislativas.

Abogados de la Casa Blanca han orientado a funcionarios y responsables de agencias federales sobre cómo responder a solicitudes de documentos, citatorios y preguntas de los comités del Congreso. Entre las recomendaciones se encuentra tener precaución con la información que se deja por escrito.

También se habría solicitado al Departamento de Justicia una opinión sobre la posibilidad de que Trump invoque el privilegio ejecutivo para proteger de la revisión legislativa las comunicaciones con sus asesores privados.

Los legisladores demócratas podrían investigar si el presidente utilizó sus facultades para favorecer intereses propios, aliados o donantes.

Una mayoría en la Cámara de Representantes permitiría convocar audiencias, solicitar documentos y emitir citatorios para exigir explicaciones a funcionarios del gobierno.

El escenario tras las elecciones intermedias

Las elecciones del 3 de noviembre definirán la composición del Congreso durante la segunda mitad del mandato de Trump. De acuerdo con los datos incluidos en el reporte, los republicanos cuentan con una mayoría de 218 contra 214 en la Cámara de Representantes y de 53 contra 47 en el Senado.

Para modificar ese equilibrio, los demócratas necesitan ganar cuatro escaños netos en cada cámara. Las encuestas citadas por Reuters muestran una contienda más favorable para ese partido en la Cámara de Representantes, mientras que la disputa por el Senado es más cerrada.

Si consiguen ambas mayorías, los demócratas podrán bloquear iniciativas presidenciales, supervisar el gasto y abrir investigaciones sobre la administración. En el Senado también tendrían capacidad para frenar nombramientos del gobierno y del Poder Judicial.

Sin embargo, Trump conservaría sus facultades ejecutivas y el derecho de veto. Los tribunales también podrían intervenir si alguna medida presidencial excede los límites legales.

El resultado electoral definirá así el equilibrio entre la Casa Blanca y el Poder Legislativo, en un escenario en el que Trump busca mantener su agenda y los demócratas podrían ampliar la supervisión sobre su gobierno.

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