El investigador emérito del INAH dedicó su trayectoria al estudio de las culturas mesoamericanas y participó en exploraciones de importantes zonas arqueológicas de México.
El arqueólogo mexicano Jorge Angulo Villaseñor falleció este lunes a los 101 años, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Fue reconocido por sus investigaciones sobre las culturas mesoamericanas y sus aportaciones al estudio y conservación del patrimonio arqueológico del país.
Angulo Villaseñor también destacó como artista, museógrafo y formador de varias generaciones de especialistas. Nació en Ciudad de México en 1925 y estudió en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), donde tuvo como maestros a Alfonso Caso y Miguel Covarrubias, figuras fundamentales de la arqueología mexicana.
A lo largo de su carrera participó en investigaciones y exploraciones en sitios prehispánicos como Teotihuacán, Tlatelolco, el Templo Mayor, Xochicalco, Chalcatzingo y Monte Albán, además de otros asentamientos del centro y sur del país.
También colaboró con el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier en Palenque, Chiapas, donde combinó sus conocimientos artísticos con el trabajo arqueológico.
Gracias a sus habilidades como escultor, elaboró los moldes de los relieves utilizados en la réplica de la tumba del gobernante maya K’inich Janaab’ Pakal, exhibida en el Museo Nacional de Antropología, inaugurado en 1964.
Impulsó espacios para la investigación y difusión
Entre sus principales aportaciones institucionales destaca la fundación, durante la década de 1970, del Centro Regional Morelos-Guerrero, actualmente Centro INAH Morelos, así como del Museo Regional Cuauhnáhuac, hoy Museo Regional de los Pueblos de Morelos.
Para este último proyecto encabezó trabajos de exploración y salvamento arqueológico en el Palacio de Cortés, en Cuernavaca, lo que permitió la apertura del recinto en 1974.
Fue autor del libro Teotihuacan. Un autorretrato cultural (1964) y contribuyó a la formación de arqueólogos mexicanos, aunque no ejerció formalmente la docencia.
Durante un homenaje realizado en julio de 2025, colegas y discípulos reconocieron sus aportaciones al conocimiento de las culturas mesoamericanas y a la protección del patrimonio histórico de México.
El INAH lamentó su fallecimiento y recordó su legado como investigador y promotor de la arqueología nacional.


