Andrés Manuel López Obrador, a mitad de su mandato, sigue siendo un exitoso gobernante. Parafraseando el poema de Teresa de Ahumada, nada lo turba, nada lo espanta, el dios menor de la popularidad no se muda de su lado.

Cada semana, o casi cada semana, podemos ver en la prensa y en las redes sociales, un nuevo problema que surge en la administración federal actual, con casos que, en otros tiempos y con otros gobernantes, hubieran provocado hecatombes y linchamientos.

¿Ejemplos?, bueno, el reciente fue la fotografía del delincuente Emilio Lozoya, cenando un pato laqueado a la ciruela, en el famoso restaurante chino, Hunan. La fotografía la tomó, por cierto, la periodista Lourdes Mendoza, a quien el propio Lozoya acusó de recibir una bolsa valuada en cien mil pesos, afirmando que la compró en una tienda de la Ciudad de México en el 2014, cuando dicho establecimiento quebró en el 2010.

El caso que nos atañe es que, a pesar de que en redes el ejército de bots de la 4T trataron de decir que era fotografía vieja, el hecho fue real: es decir, quien supuestamente debe de estar en arraigo domiciliario, no lo era así, sino que estaba disfrutando parte de los 10 millones de dólares que le dio la compañía brasileña Odebrecht, acompañado con sus amigotes.

Lozoya, quien era Director de PEMEX con Peña Nieto, luego de ser extraditado de España hacía México, pactó con el gobierno actual y empezó a “cantar” las irregularidades en el caso, y, acusó a 70 participantes en la famosa reforma energética de Peña Nieto, diciendo que fue a cambio de dinero.

Parentesis para decir, destacar, que de esos 70 acusados, solamente uno está detenido.

Al ser aliado de la 4T y contra los que se fueron, resulta que le ha permitido vivir, disque en arraigo domiciliario, una vida como mago. Es más, ni un solo segundo ha estado encarcelado.

Dejando por un lado el caso de Lozoya y regresando a que a López Obrador nada lo despeina, basta recordar que, la semana anterior a esta que recién concluyó, cuatro de sus más cercanos colaboradores, aparecieron en una investigación periodística que habla sobre depósitos en paraísos fiscales offshore. Y lo más grave; esas cantidades, no fueron declaradas por sus amigos al entrar al gobierno.

Otros casos como los de Bartlett y su hijo; Ana Gabriela Guevara; sus hermanos recibiendo dinero en efectivo; su prima con contratos millonarios y así, ni siquiera lo han despeinado.

Lo cierto es que, los mexicanos que votaron por Andrés Manuel, lo hicieron hartos de los excesos, injusticias y corrupción que durante años practicaron el PRI y el PAN desde sus gobiernos federales y, con lo que hicieron tricolores y azules, ha sido suficiente para que todo le perdone el pueblo a la 4T.

Pero justo ahora, resulta que, cuando menos al PRI, lo tienen agarrado de los “destos”.

Y trataré de explicarme: Andrés Manuel López Obrador, jamás pensó que en la elección intermedia de este año, no obtendría una mayoría absoluta en la cámara de diputados, necesaria para promulgar leyes que cambien la Constitución.

No se habían sentado aún los diputados en la nueva legislatura, cuando el Presidente le envió un mensaje a los tricolores: “Si se quisiera tener mayoría calificada (para cambiar la Constitución), se podría lograr un acuerdo con legisladores del PRI, o de cualquier otro partido, pero no se necesitan muchos para la reforma constitucional” dijo el 8 de Junio.

Y bueno, no tardó en enviar la reforma energética (30 de septiembre), cuando pidió a los diputados del PRI, irse por los principios de Lázaron Cárdenas, y no, por los de Carlos Salinas de Gortari.

Es decir, los incitó a recobrar el espíritu expropiatorio de Cárdenas, y olvidarse de la neoliberal práctica privatizadora de Salinas.

Esa invitación, provocó que entre los legisladores príistas de la cámara baja y alta, existiera una división, o sea, quienes piden analizar en foros la iniciativa como es el caso del líder de la bancada Rubén Moreira, contra quienes, como Claudia Ruíz Massieu, se oponen abiertamente.

Andrés Manuel es un político hábil, muy mucho diría mi apá. En los primeros tres años de su mandato, no peló a ningún partido, ni siquiera al suyo, y obtuvo siempre lo que quiso.

Empero ahora, necesita a 56 diputados para darle más poder a Comisión Federal de Electricidad, mediante la reforma constitucional.

Ojo, dentro de la petición a los tricolores, va implícita una amenaza: O están conmigo, o están contra mí, casi casi les dijo.

Y, como, la mayoría de los prístas tienen cola que les pisen, pues obviamente en el futuro inmediato, muchos de los diputados votarán a favor de cómo lo diga el tabasqueño.

¿Caso contrario? Pues, se tendrán que atener a las consecuencias porque, de que AMLO tiene buena y selectiva memoria, pues la tiene; así, si lo apoyan se olvida de las triquiñuelas que en el pasado practicaron los tricolores y si no, pues ahí tiene a sus dos brazos armados, Gertz Manero en la fiscalía, y Santiago Nieto en la Unidad de Inteligencia Financiera.

Así de triste y vergonzoso el papel del partido que antes, se decía invencible.

¿O no?

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