Luis Enrique Valenzuela / El Tiempo
El que la empresa IEnova vaya a modificar el trazo original del paso del gasoducto, esquivando el territorio Yaqui, no significado que el conflicto generado desde hace más de siete años con el pueblo Loma de Bácum haya concluido todavía, la empresa debe pagar por los daños ocasionados por la inducción ilegal de la tubería.
Autoridades tradicionales del pueblo de Loma de Bácum, llegaron a un acuerdo con la Secretaría de Energía para que el gasoducto, que transporta gas natural, rodeara los pueblos tradicionales de la etnia, pasando ahora por los municipios de San Ignacio Río Muerto, Bácum y Cajeme, llegando al Parque Industrial de Ciudad Obregón por la calle 600 o 700 del Valle del Yaqui.
‘El tema del gasoducto, para nosotros ya lo concluimos desde el 2015, lo que pasa es que el Estado no lo quiere reconocer, y al final se tuvieron que convencer que era por la desviación que le sugerimos’, aseguró Guadalupe Flores Maldonado.
El miembro de la tropa yoemia de la Loma de Bácum, detalló que desde el inicio se le pidió a la empresa que no pasaran por su territorio y que tampoco por el norte iban a poder pasar.
Después de cuatro años de conflictos internos entre los mismos Yaquis, y con la empresa IEnova, las autoridades de este pueblo esperan que haya una reparación del daño, de acuerdo con lo solicitado por la Comisión de Derechos Humanos.
La estimación de daños es de 300 mil dólares por kilómetro, explicó Flores Maldonado: ‘Eso no exime al gobierno mexicano y a la empresa que tenga que pagar los daños causado por haber penetrado sin permiso en nuestro territorio’.
Recordó que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), desde el 2018, ordenó al Gobierno Federal que tienen que pagar en obras de infraestructura, obras de proyectos productivos, así como otros beneficios para la comunidad.
‘Hay daños irreversibles que no se pueden cuantificar, como el rompimiento del tejido social, las muertes que hubo, y todo lo tienen que indemnizar’, detalló el vocero de la etnia.
La negociación con los Yaquis no es el capítulo final, a pesar de que ya se anunció el acuerdo entre la CFE y la empresa Sempra (propietaria de IEnova), hasta que no sean pagados los daños antes mencionados.
El contrato para la construcción del gasoducto, que transportará 510 millones de pies cúbicos al día de gas crudo, fue celebrado el 1 de noviembre del 2012. Se interrumpió su operación desde el 22 de agosto de 2017.






