Pues vaya que causó polémica la visita que tuvo el presidente López Obrador por el vecino estado de Sinaloa, en donde de entrada le dio el espaldarazo al gobernador Rubén Rocha Moya, prácticamente declarado prohombre por el mandatario nacional.

Hubo eventos en varios lugares de esa entidad, pero llamó la atención una situación que quiso ser manejada con trivialidad, pero que poco a poco fue escalando en la agenda noticiosa.

Como muchos saben, cuando algunos miembros de la prensa iban camino a una supervisión de obra en los límites de Sinaloa con Chihuahua (carretera Badiraguato-Guadalupe y Calvo), se encontraron con un singular retén, con personas armadas, vestidas de militares, con la diferencia que en el calzado en lugar de botas traían huaraches. Los periodistas después de un breve interrogatorio y justificar su presencia aludiendo a la cobertura de la gira presidencial, fueron dejados libremente para seguir su camino. No pasó a mayores afortunadamente.

El presidente al ser cuestionado todavía en su gira sobre ese evento del retén, se ciñó a decir: “no pasa nada, no pasó nada afortunadamente”. Para luego remachar diciendo que en varias partes del país, como también Jalisco, hay civiles armados “que piensan que se debe de cuidar la región”.

Por supuesto que la nota no fue del agrado del presidente y culpó en La Mañanera a los “conservadores” de darle mucha importancia a lo sucedido, a nivel “escándalo”.

Y no tuvo empacho en decir: “Yo no soy Felipe Calderón”, soltando un comentario un poco paradójico al señalar que el ex presidente pactó con el narco y también les declaró la guerra.

Pues bueno,  ya en la mañana del lunes, ante el vacío del gobierno federal tuvo que entrarle con gran prisa al “control de daños” el propio Gobierno de Sinaloa, al anunciar la detención de cuatro personas que estaban en un retén aparentemente en el mismo lugar de la sierra sinaloense. Por supuesto que Rocha tiene colmillo y sabía que el evento de anarquía (retén) no solo le pegaba al presidente, sino que hasta él salía despeinado.

El ahora morenista Rocha Moya tácitamente defendió la vigencia del Estado de Derecho y manda un mensaje al omiso gobierno de la república: no se trata de abrazos ni de balazos, se trata de solo hacer cumplir la ley. En un descuido y el viejo lobo de mar se suma a las corcholatas.

Pudiera aprovechar la recta el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, para tomando el ejemplo del vecino mandatario, también entrarle de una vez por todas   para eliminar los retenes clandestinos en la carretera 15, los cuales si bien no son exactamente similares al ya famoso retén del fin de semana en Sinaloa, eso no significa que no se obre en la ilegalidad.

Los retenes recaudadores implementados por particulares, independientemente de su origen racial, socioeconómico, religioso o político, no son otra cosa que una afectación al libre tránsito, pero además, constituyen un delito flagrante que los penalistas denominan como ataques a las vías generales de comunicación.

Ya veremos de que está hecha la secretaria de Seguridad Pública, María Dolores del Río, pues su homólogo en Sinaloa, Cristobal Castañeda, nunca ocupó ni la venia, ni el apoyo del gobierno federal para hacer lo correspondiente en su terruño. Soberanía se llama y no solo sirve para el discurso nacionalista.

AL OTRO LADO DEL CHARCO…

Por otro lado, en el mismo fin de semana del intrincado suceso, a una distancia de 9,871 kilómetros de Badiraguato, se celebró la carrera del Grand Prix Fórmula 1 en el principado de  Mónaco, en donde el piloto Sergio Pérez se levantó con la victoria, poniendo en alto el nombre de México, ganándole a pilotos muy experimentados.

El “Checo”, como todos lo conocen, aparte de llorar al ser premiado, cumplió con uno de los protocolos que realizan los ganadores, que fue lanzarse a una alberca en señal de triunfo.

Lo que pocos esperaban es que el mexicano -hijo del jalisciense diputado federal por Morena, Marco Antonio Pérez Garibay-, se hiciera acompañar por el ex presidente Felipe Calderón, el cual fue invitado a lanzarse a la piscina y en efecto se dieron buen chapuzón.

Y sí, muchos se preguntaban qué hacía Calderón en Mónaco, y ya se supo que el ex mandatario es presidente de la Comisión de Medio Ambiente y Sustentabilidad en la Federación Internacional de Automovilismo, de ahí que es autoridad en la materia.

Lo bueno del caso, es que la sinergia con Calderón, no provocó que el presidente AMLO dejara de felicitar a Pérez, sino que fue alabado en paquete con el equipo Atlas, por su triunfo en la liga de futbol mexicana.

Muchos esperaban la no felicitación, recordando el caso de Derbez, que aun siendo parte de CODA -película que ganó un Oscar en este año-, nunca fue mencionado. Se dice que la indiferencia presidencial lo fue por el rol del artista en el movimiento  “Sélvame del Tren”, el cual en afán ambientalista no está del todo de acuerdo con el tramo 5 del Tren Maya, en donde por cierto acaban de anunciar suspensiones definitivas en la obra, en virtud de juicios de amparo.

Pues bueno, por lo visto, no es lo mismo andar a prisa, que andar a las carreras…

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