Fabiola Navarro  / El Tiempo

Según datos del Instituto Municipal de Planeación Urbana (Imip) de Cajeme, en Urbi Villa habitan más de 2,400 personas. Esta, es una de las colonias con gran número de comercios y las actividades en ese sector no se ha visto paralizadas pese a ser una de las de mayor incidencia delictiva.

En ella se localiza uno de los centros de trabajo más importantes en el municipio, el Parque Tecnológico de Software y paradójicamente, también se ha convertido en un cementerio clandestino, puesto que desde 2019 a la fecha se han encontrado más de 50 cuerpos enterrados en los patios de viviendas abandonadas.

“Es una tristeza porque quiere decir que si no nos avisan a nosotras nadie los hubiera encontrado. Cómo es posible que la gente no se entere que en sus patios hay cuerpos enterrados, los otros que hemos encontrado no es porque nos avisan, sino porque nos hemos aferrado a seguir buscando en esos lugares”, manifestó Nora Lira, líder del Rastreadoras de Ciudad Obregón.

Solamente entre el pasado 12 y 15 de marzo, se encontraron 24 cuerpos en una búsqueda realizada por este colectivo y Guerreras Buscadoras. Sus integrantes, en su mayoría mujeres, con pala y pico en mano, salieron a realizar este operativo, tras la llamada anónima de una persona que las alertó sobre el “cementerio clandestino”.

Contaron entonces con el apoyo de una retroexcavadora, mientras que hubo ciudadanos que las apoyaron con guantes de látex, agua y cubrebocas.

Para el 27 de marzo, la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), emitió un boletín dando a conocer que se habían identificado 8 de los cuerpos encontrados en estas 13 fosas clandestinas, mediante el análisis científico y comparativas genéticas de ADN.

Dichos cuerpos, correspondieron a: Jesús Felipe Villa Brena, Francisco Javier Mora González, María del Rosario Cota Corral, Daniel Félix Ramírez, Eliú Abisai Deras Arias, Gregorio Enrique García Peñúñuri, Carlos Enrique Coira Vega y René Navarro Leyva.

En tanto, el pasado se realizó otro hallazgo en el patio del domicilio marcado con el número 3733 de la calle Real de Castilla, entre bulevar Colonial y Cerrada Real de Castilla, de dicha colonia. Aún con el descubrimiento de estos macabros actos, la actividad continúa diariamente, no se detiene para los vecinos de este fraccionamiento.

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