La actriz Olivia Newton-John ha muerto este lunes a los 73 años en California (EEUU). Aunque desarrolló una prolífica y exitosa carrera como cantante e interpretó más papeles, siempre será siempre recordada como Sandy en la película Grease. Ha sido su marido el que lo ha anunciado en el perfil oficial de la actriz en Facebook.

“Falleció pacíficamente en su rancho en el sur de California esta mañana, rodeada de familiares y amigos. Pedimos a todos que por favor respeten la privacidad de la familia durante este momento tan difícil”, dice el mensaje.

Aunque la causa de la muerte no está clara, el mensaje dice que “Olivia ha sido un símbolo de triunfos y esperanza durante más de 30 años compartiendo su viaje con el cáncer de mama. Su inspiración curativa y experiencia pionera con la medicina vegetal continúa con el Fondo de la Fundación Olivia Newton-John, dedicado a la investigación de la medicina vegetal y el cáncer”. El medio TMZ asegura que según una fuente cercana, Olivia “ha perdido la batalla contra el cáncer de mama metastásico”.

Tras su breve paso por el grupo Tomorrow (creado a imagen y semejanza de los norteamericanos The Archies para una serie sin éxito de la televisión británica), se dio a conocer internacionalmente en 1971 con la edición de su primer sencillo, If not for You, versión de la canción de Bob Dylan. Consiguió un Grammy con Banks of The Ohio y, tras una larga gira con Cliff Richard, presentó su propia serie de televisión. Let me be there sería su tercer gran éxito, respaldado con un Grammy a la mejor intérprete country.

Con la canción If You Love Me Let Me Know se consolidó su fama en Estados Unidos, de tal forma que en 1974 ya había conseguido tres Premios Grammy.

Con Grease se dio el curioso fenómeno de que una película situada en 1958 y protagonizada por una generación anterior acabó por tener una extraordinaria acogida entre los jóvenes de los años 70, quizá igualmente rebeldes pero amantes de una música a años luz del rock and roll primigenio; se vio modernidad y osadía en lo que no era más que un retrato nostálgico y fuertemente edulcorado, y parte de la juventud de la época imitó profusamente, a base de cuero negro, tupés y brillantina, una estética periclitada.

En 1978 le presentaron a Allan Carr y a los pocos días este le llamó para realizar unas pruebas con John Travolta. Después de Grease, Newton-John recibió cientos de ofertas para trabajar en otra película, pero las rechazó todas. Cuando Gordon y Silver le llevaron el argumento de Xanadú (1980) ella lo aceptó diciéndoles que, por fin, “había encontrado el papel que le gustaba hacer”. Aun así, el filme no tuvo mucho éxito, igual que Tal para cual (1983).

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