En una alarmante evaluación, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que las naciones están “estancadas en una colosal disfunción global” y no están listas o dispuestas a combatir los desafíos que amenazan el futuro de la humanidad y del planeta.

“El mundo está en peligro y paralizado”, dijo Guterres a los jefes de Estado y de gobierno reunidos en Nueva York, a quienes exigió cooperación y medidas urgentes para atajar los efectos de las guerras, contra la crisis alimentaria y ante el cambio climático.

Durante su discurso de apertura de la reunión de la Asamblea General, Guterres se aseguró de enfatizar que aún hay esperanza, pero sus palabras reflejaron un mundo tenso y preocupado.

Mencionó el conflicto en Ucrania y el aumento de problemas en todo el planeta, la emergencia climática, la grave situación financiera de los países en vías de desarrollo y los contratiempos en los objetivos de Naciones Unidas para 2030, incluyendo poner fin a la pobreza extrema y brindar educación de calidad a todos los niños.

“La divergencia entre los países desarrollados y las naciones en vías de desarrollo, entre el norte y el sur, entre los privilegiados y los demás, se vuelve más peligrosa cada día”, dijo el secretario general.

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