Óscar Félix/MO


Lo que debería ser un punto de transbordo cotidiano se ha convertido en un dolor de cabeza para cientos de pasajeros.

En el cruce de camino donde convergen las paradas de las líneas 11 y 15, la acumulación excesiva de agua ha formado una enorme laguna que impide el libre tránsito y el acceso a las unidades de transporte.

La situación ha desatado una ola de inconformidad entre los ciudadanos que dependen de estas rutas.

Los pasajeros denuncian que para poder abordar el camión deben realizar maniobras arriesgadas o terminar con el calzado y la ropa mojada, ya que el agua cubre por completo el área de espera.

Además de la dificultad para abordar, los vecinos y comerciantes de la zona temen que el estancamiento de agua se convierta en un foco de infección o criadero de mosquitos.

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