Gilberto Ruiz Razo / mo

NO SE PUDO.- NO obstante que se sabía de la peligrosidad de los italianos que están plagados de jugadores de Grandes Ligas, existió la confianza que los nuestros pudieran derrotarlos para lograr su boleto a la siguiente ronda. Sin embargo, fueron mucha pieza para los mexicanos que se vieron maniatados por el pitcheo de un equipo que llegó a dar sorpresas como la que también le dieron a los norteamericanos.

LE TUPEN.- Por supuesto que, con el descalabro del seleccionado mexicano, el que está recibiendo fuertes críticas, es el piloto Benjamín Gil. Y es normal, cuando las derrotas llegan, el manejador es el culpable, aunque no lo sea. Sí, Gil tuvo algunas fallas a la hora de tomar decisiones, pero, creemos, a él no se le debe cargar todo el fracaso. Hubo jugadores que fallaron horrores a la hora de conectar el batazo oportuno. Lanzadores, no pocos, que recibieron batazos claves.

SE RAJARON.- Y otros tantos que no quisieron asistir por el motivo que sea. Les faltó amor patrio, tal vez. Nombres ustedes los conocen. ¿Qué le costaba asistir a este Clásico y tener una sola actuación con 65 pitcheos o menos?. Qué les costaba acudir al llamado que les hicieron para aportar algún granito de arena?. Ni hablar, decidieron no asistir y qué se le puede hacer. En realidad, hay muchos culpables del fracaso, no solamente hay que cargarle le culpa al timonel Gil.

AFECTADO.- Para esta columna, a Randy Arozarena le perjudicó el haber hablado de más, después del incidente que tuvo con el receptor de los estadounidenses y compañero de equipo con Marineros. Su mente no pudo, seguramente, dejar atrás lo que declaró, nada bien, por cierto, y tal vez esa preocupación, le quitó concentración y no pudo tener un Clásico decente para cooperar con la causa del equipo mexicano. Ni hablar.

MÁS.- Una cosa fue muy clara, el staff de abridores no estuvo a la altura. Faltó profundidad. Faltó la presencia de algunos que se bajaron del barco. Del relevo, nada que criticar, al contrario. Que si bien Jesús Cruz falló, seguros estamos que no fue por falta de nivel. Una mala tarde, cualquiera la tiene El potosino debe seguir siendo un relevista de calidad, al menos en el beisbol mexicano. El resto se portó muy bien.

SE ACABÓ.- Aun considerando que el manejador Benjamín Gil no fue el único culpable de las derrotas, sí podría suceder que sea la última ocasión que lo ponen al frente de un seleccionado para hacer frente a un compromiso internacional. Tal vez no dirigió de acuerdo al torneo. Esto, claro está, no es una final de LaMP, tampoco una Serie del Caribe. Para rematar, si acaso había una leve esperanza de que alguna organización lo tuviera en planes para llevarlo de piloto a MLB, tal vez haya desistido. Y sobre todo por sus declaraciones fuera de tono, por no saber contener sus demociones.

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