Martín Alberto Mendoza Salazar / MO
DICE UNA CONSEJA popular que “Al mal paso, darle prisa”, esto, en cuanto al ambiente que aseguran se ha acentuado al interior de la Jefatura de Policía Municipal tras el relevo del titular. Tal parece que a raíz de la partida del contralmirante Claudio Cruz Hernández quienes eran sus allegados ahora son señalados de hacer movimientos de personal, pero conforme a sus intereses y no de manera institucional como debiera ser más saludable de acuerdo al sentir que se percibe en las filas policíacas, al grado que la animadversión está comenzando a tomar connotaciones que pudieran repercutir gravemente en la efectividad de la seguridad pública que es la principal prioridad…ES NECESARIO enfatizar que en los últimos días, al interior de la SSPM, han surgido inquietudes que no pueden ni deben minimizarse. No se trata solo de operatividad, sino del ambiente institucional y de los valores que deben regir a quienes portan una responsabilidad pública. Agentes de áreas operativas refieren un entorno marcado por presión constante, trato inadecuado y estilos de mando que se alejan de la ética, el respeto y el liderazgo que deben prevalecer. La exigencia es parte del servicio, sí, pero la línea entre disciplina y abuso es clara, y cuando se cruza, se debilita la institución desde dentro. De manera particular, ha sido señalado el marino Rogelio Heriberto Valenzuela Sánchez, tercer maestre, como uno de los mandos de quien se quejan sus propios subalternos por formas de conducción que consideran inapropiadas. Asimismo, su actuación ha sido cuestionada en hechos percibidos como negativos, colocándolo en el ojo del huracán y generando un impacto directo en la imagen de la corporación. El Capitán Alfonso Tenango Vázquez, actual Secretario de Seguridad Pública Municipal de Cajeme, tiene hoy la responsabilidad de poner orden, atender estos señalamientos y garantizar que el respeto y la cordialidad prevalezcan al interior de la institución. La disciplina, la ética y el respeto no son opcionales. Son la base de cualquier mando. Cuando se pierden, lo demás se viene abajo. Al final, los valores no se improvisan ni se imponen. Se forman desde la raíz, porque los valores se obtienen en casa, eso sí cuando hay padres que realmente orientan…HAY ELEMENTOS en que insisten en que el asunto trascienda públicamente para que las instancias correspondientes actúen y pongan fin a ese lastre llamado humillación del que están siendo objeto varios oficiales derivado de quienes han hecho de su trabajo la insidia y murmuraciones al grado de afectarlos. Tal fue el caso del comandante Ángel Rodolfo Chávez Serna que inexplicablemente fue colocado como policía de crucero por varios días en el primer cuadro de la ciudad. Hace poco fue incorporado nuevamente a labores operativas en el sector comercial. El cuestionamiento es insistente en el sentido de qué privilegios gozan para no ser enviados a cubrir tareas similares los agentes Isaías Soria Galván y Francisco Acosta Galindo, mejor conocido como “El Tribi”. También una mujer policía que está por el mismo estilo, cuya identidad quedó de ser exhibida por la tropa. El comportamiento de estos personajes hacia las entrañas de la estructura de seguridad pública municipal en Cajeme, comienza a encenderse focos rojos que no pueden ni deben ignorarse. No se trata de versiones aisladas, sino de un patrón que, de manera constante, es señalado por miembros operativos que viven de primera mano el funcionamiento interno de la corporación. Refieren que en el área del C2 de la Policía Municipal de Cajeme, cuya función debería centrarse en la supervisión estratégica, coordinación operativa y fortalecimiento del actuar policial, la percepción interna dista de ese objetivo. De forma reiterada, distintos elementos han señalado al encargado como un mando que ha convertido una función técnica en un mecanismo de presión constante…SOSTIENEN gran parte de los integrantes de la propia institución, que el citado mando ha sido señalado en múltiples ocasiones por un ejercicio que consideran excesivo en el uso de sus facultades, bajo esquemas de vigilancia permanente, advertencias sobre geolocalización y monitoreo personalizado. Lejos de generar orden, esta dinámica ha provocado un ambiente de tensión que impacta directamente en el desempeño y la estabilidad emocional del personal. Cuando el mando se ejerce desde la intimidación y no desde la conducción institucional, se rompe el equilibrio interno. Y en seguridad pública, ese desequilibrio no es menor: se traduce en errores, desgaste operativo y, en el peor de los casos, en consecuencias irreversibles. El tema no es nuevo, ni es menor. El llamado “bullying”, ampliamente señalado por sus efectos devastadores en entornos escolares, adquiere una gravedad mayor cuando se traslada a corporaciones armadas. Aquí no se trata solo de afectaciones emocionales, sino de riesgos reales en la toma de decisiones y en la vida misma de quienes integran estas dependencias. Los antecedentes existen y son dolorosos. Casos como el de Nayela Quintero, quien perdió la vida al interior de instalaciones de Seguridad Pública, tras haber manifestado ser víctima de presiones internas de uno de los mandos de Marina. Sucesos como este no pueden quedar en el olvido. Detrás de ese hecho no solo hubo una vida truncada, sino un niño que quedó en estado de orfandad. Apenas el pasado miércoles 11 de marzo se cumplieron dos años de su trágico fin…HAY QUE DECIR que ignorar estas señales sería repetir errores que ya han costado demasiado. Por otro lado, también se han identificado conductas que deben revisarse con la misma seriedad en el uso de los recursos institucionales. Al interior de la corporación ha trascendido el señalamiento relacionado con una agente, respecto de la posible utilización de un vehículo oficial para fines ajenos al servicio público. Más allá de cualquier contexto personal, el punto es claro: los bienes del Estado no pueden ni deben ser utilizados fuera del marco de las funciones institucionales. Cualquier desviación en ese sentido no solo representa una falta administrativa, sino una ruptura en la confianza que la ciudadanía deposita en sus instituciones. Estos hechos, vistos en conjunto, dibujan un escenario que exige atención inmediata. La seguridad pública no se construye únicamente con operativos o presencia en calle; se sostiene, sobre todo, en la solidez interna de sus estructuras, en la calidad de sus mandos y en el respeto hacia quienes integran la corporación, de ahí que urge que se tomen medidas. Hoy, más que nunca, Cajeme necesita cuerpos policíacos fuertes, pero también justos. Porque cuando el problema está dentro, ningún operativo afuera será suficiente…DESDE BÁCUM llegan informes que ha cobrado singular notoriedad el hecho que se estén enviando a agentes de la Policía Municipal al Centro Estatal de Evaluación y Control de Confianza (C-3) en Sonora, sin que hasta el momento sea removido del cargo Oscar Verdugo Amparano. Y, es que pese a que no cuenta con nombramiento continúa al frente de la comandancia, ante la condescendencia del nuevo alcalde Juan de Dios Jocobi Cuevas que no ha convocado a junta de Cabildo para tratar el asunto del personaje en cuestión. Preocupa que probablemente el munícipe haya caído en el embuste del ex agente de la desaparecida Policía de Caminos que se jacta de ser enlace de quien sabe con la primera autoridad del municipio. Inquieta que, al arribar Semana Santa, Verdugo Amparano que es acompañado por ocho uniformados se dedique a montar retenes por la calle 9 entre la 600 y el ejido Primero de Mayo, Campo 77, Valle del Yaqui, y no precisamente para vigilar y prevenir accidentes, sino afectar a paseantes como acostumbran hacerlo al obligarlos a pagar presuntas extorsiones. Nadie se explica el por qué Ejército y Marina permiten que el ex agente federal porte arma de cargo si tiene reprobado el C-3 lo que motivó que en la anterior administración 2021-2024 fuera cesado de su cargo por miembros del máximo Órgano Colegiado del municipio de Bácum…PARA CERRAR les comentó que hay una realidad que ya no se puede seguir maquillando y es la irresponsabilidad vial en Cajeme está completamente fuera de control, particularmente en quienes conducen motocicletas y ante ello los jefes de vialidad urbana tendrán que tomar cartas en el asunto en pos de evitar más tragedias como consecuencia de la excesiva velocidad en que se desplazan esas livianas unidades…Luego abundo en el asunto, Dios mediante.






