Martín alberto Mendoza Salazar
POR MOMENTOS PARECIERA QUE LOS HOMICIDIOS YA SON PARTE DEL PASADO; Y, ES QUE EN APENAS DIEZ DÍAS DE ABRIL SE HAN COMETIDO DOS CRÍMENES; ALGO NO MUY COMÚN EN NUESTRO ENTORNO; SIN EMBARGO, LAS DESAPARICIONES NO PARAN Y LA REALIDAD NO ES COMO SE PLANTEA EN LOS DISCURSOS OFICIALES; EN LA CALLE LAS COSAS SE VIVEN DE MANERA DISTINTA; DESAPARECE CONDUCTOR DE PLATAFORMA DIGITAL DESDE EL MARTES PASADO; NADA SE SABE DE SU PARADERO PARA ANGUSTIA DE SUS SERES QUERIDOS; LO MISMO HA SUCEDIDO EN EL CASO DEL EXPOLICÍA JOSÉ RICARDO DURAN LAUTERIO; LLEVA CASI TRES MESES AUSENTE DE SU FAMILIA Y POR IGUAL SE DESCONOCE QUE SUERTE HA CORRIDO; ESTOS CASOS SE SUMA A UNA PROBLEMÁTICA QUE CONTINÚA PRESENTE NO SOLO A NIVEL NACIONAL; SINO TAMBIÉN EN SONORA, DONDE LAS DESAPARICIONES SIGUEN OCURRIENDO PESE AL DISCURSO INSTITUCIONAL; MÁS ALLÁ DE CIFRAS Y COMUNICADOS, LA REALIDAD ES CLARA: HAY PERSONAS QUE SIGUEN DESAPARECIENDO; Y MIENTRAS ESO OCURRA, EL PROBLEMA SIGUE SIN RESOLVERSE; RESULTA CRUCIAL QUE EL FISCAL DEL ESTADO, GUSTAVO RÓMULO SALAS CHÁVEZ Y EL COMISARIO DE LA AMIC, CARLOS ALBERTO FLORES; COMO POSIBLE ALTERNATIVA DE SOLUCIÓN FORMEN UNA CÉLULA INVESTIGADORA CON AGENTES DE AMBOS SEXOS DE PROBADA CAPACIDAD Y ELEVADO PERFIL; ES PRIORITARIO QUE ATIENDAN DE MANERA MUY PARTICULAR ESTE TIPO DE CASOS; ES HORA DE LLEGAR A RESPONSABLES DE ESTOS DELITOS; HAY QUE ERRADICAR DESAPARICIONES FORZOSAS HASTA DONDE SEA POSIBLE; TAL Y COMO LO HIZO LA PROCURADURÍA DE JUSTICIA DEL ESTADO; ESTO, A PRINCIPIOS DE AÑOS 90 PARA COMBATIR SECUESTROS; UN GESTO QUE, MÁS ALLÁ DEL SERVICIO, REFLEJA SENSIBILIDAD EN MOMENTOS DONDE LAS PALABRAS NO ALCANZAN POR PARTE DEL EMPRESARIO JAIME VARELA ROBLES; SUICIDIOS PRENDEN ALERTAS EN OBREGÓN
SIN DISCUSIÓN alguna el tema de la seguridad pública es complejo desde la óptica en que se vea, debido a que la delincuencia no da un ápice de tregua. Por momentos pareciera que los homicidios ya son parte del pasado. Y, es que en apenas diez días de abril se han cometido dos crímenes, algo no muy común en nuestro entorno. Sin embargo, las desapariciones no paran y la realidad no es como se plantea en los discursos oficiales, en la calle las cosas se viven de manera distinta. Para variar de nueva cuenta en Ciudad Obregón, un conductor de plataforma digital identificado como Mario Alberto está desaparecido desde la noche del pasado martes 7 de abril, sin que hasta el momento exista información sobre su paradero. De acuerdo con datos proporcionados por familiares, el hombre fue visto por última vez cuando se encontraba trabajando. Vestía pantalón verde militar y playera azul marino, y conducía un vehículo tipo Prius C, color blanco, con placas de Sonora, el cual cuenta con un distintivo en el parabrisas en forma de ojos. Ante esta situación, familiares han lanzado un llamado urgente a la ciudadanía para aportar cualquier información que permita dar con su ubicación, señalando que incluso el dato más mínimo puede ser clave. Este caso se suma a una problemática que continúa presente no solo a nivel nacional, sino también en Sonora, donde las desapariciones siguen ocurriendo pese al discurso institucional. Más allá de cifras y comunicados, la realidad es clara: hay personas que siguen desapareciendo. Y mientras eso ocurra, el problema sigue sin resolverse…EN ESE MISMO contexto, ahí tenemos el caso del exagente de la Policía Preventiva, José Ricardo Durán Lauterio que a casi ochenta días de su enigmática desaparición nada se sabe de su paradero. Fue visto por última vez el sábado 24 de enero y desde entonces pareciera que se lo tragó la tierra. Con antelación el entonces comisario, Claudio Cruz Hernández, precisó que Durán Lauterio hacía seis meses había causado baja de la corporación. Al momento de su extraña ausencia laboraba en una gasolinera que se localiza en la salida sur de Obregón. También como guardia de seguridad en un negocio abarrotero. Aquí resulta crucial que el Fiscal del Estado, Gustavo Rómulo Salas Chávez y el comisario de la AMIC, Carlos Alberto Flores, como posible alternativa de solución formen una célula investigadora con agentes de ambos sexos de probada capacidad y elevado perfil para atender de manera muy particular este tipo de casos y así llegar a los responsables de estos delitos y erradicar las desapariciones forzosas hasta donde sea posible…EN LA MEDIDA que comiencen a caer los presuntos implicados, es un hecho que los casos disminuirán como sucedió con los secuestros en los años noventa, cuando se desató una fiebre de plagios de empresarios locales. Esto conllevó al entonces Procurador de Justicia, Miguel Ángel Cortez Ibarra y al teniente coronel del Ejército mexicano, Gelasio Gayosso Cabrera que fungía como director de la Policía Judicial del Estado a estructurar sólido grupo antisecuestros del que formó parte el experimentado maestro y jurista José Luis Sígala Servín, y conforme comenzaron a avanzar semanas, meses y años empezaron a caer temibles plagiarios provenientes de Sinaloa junto con sus cómplices que reclutaron aquí y prácticamente en esa década se combatió y exterminó casi al cien por ciento el secuestro…EN MÁS SOBRE el mismo tema, en Cajeme, donde la desaparición de personas dejó de ser una cifra para convertirse en una realidad cotidiana, ahora, a nivel nacional, vuelve a surgir un tema incómodo pero necesario, el uso de informantes, incluso al interior de los centros penitenciarios, para obtener datos que permitan localizar víctimas. No es una idea nueva, es una práctica que ya existe, pero que opera sin reglas claras, sin control institucional y, en muchos casos, sin resultados verificables. El marco legal mexicano, principalmente en delitos de alto impacto como el secuestro y la trata de personas, establece restricciones importantes para otorgar beneficios a cambio de información. El propio sistema procesal contempla figuras como el criterio de oportunidad o la colaboración eficaz, pero su aplicación en este tipo de delitos es limitada, lo que deja en un terreno gris la posibilidad de aprovechar referentes claves que podría contribuir a la localización de personas. Esto provoca que la información circule en la informalidad, dependiendo más de voluntades que de procedimientos, lo que reduce su utilidad y abre la puerta a discrecionalidad. En el contexto local, no son pocos los señalamientos de que dentro de los propios penales existe información relevante: nombres, ubicaciones, datos que podrían aportar a la localización de personas. Sin embargo, al no existir un esquema jurídico y operativo bien definido, esos datos rara vez se integran de manera efectiva a las investigaciones. Se quedan en versiones aisladas, sin seguimiento, sin validación y, sobre todo, sin impacto real. Tal vez el problema de fondo no es la falta de información, sino la ausencia de un modelo que permita procesarla con legalidad y eficacia. Aquí requiere avanzar en ese sentido: establecer reglas, controles y supervisión que permitan canalizar estos informes con resultados medibles, sin abrir la puerta a la impunidad, pero tampoco cerrando la posibilidad de obtener referencias que puede ser determinante. Hoy la pregunta no es si la información existe, sino qué se está haciendo con ella. Porque mientras el sistema no tenga la capacidad de absorberla, analizarla y actuar en consecuencia, se seguirá atrapado entre lo que se sabe y lo que no se investiga. Y en el municipio, esa brecha ya no es solo un problema institucional, es una deuda pendiente con quienes siguen sin aparecer. La pregunta obligada, es si esto debe permitirse. La respuesta muy personal es sí, pero con reglas claras…TAMBIÉN LAS COSAS buenas se deben saber. En días pasados, la Funeraria Robles, encabezada por el empresario Jaime Varela Robles, brindó apoyo total a la familia de madre e hija que perdieron la vida en un hecho violento en la colonia Villa Bonita. Un gesto que, más allá del servicio, refleja altruismo y sensibilidad en momentos donde las palabras no alcanzan. No es la primera vez que esta empresa actúa de esa manera. En distintos episodios, ha quedado constancia de su disposición para apoyar a personas que enfrentan pérdidas en condiciones adversas. Más allá de la operación comercial, se percibe una línea de trabajo donde el sentido humano se mantiene presente. En un entorno social donde frecuentemente predomina la indiferencia, este tipo de acciones adquieren un valor distinto. No se trata únicamente de prestar un servicio, sino de acompañar en circunstancias difíciles, donde la empatía y la responsabilidad social marcan la diferencia. Nuestro reconocimiento a quienes, con hechos, dignifican su labor y acompañan a las familias en los momentos más difíciles. Aquí también es justo mencionar el trabajo que realiza el encargado de las operaciones, Carlos Ceballos Preciado, quien es pieza clave para que concreten estas acciones. Gracias… EN CIUDAD OBREGÓN, hay un tema que duele, pero que muchas veces se deja pasar en silencio: el suicidio. En esta semana se han registrado casos que no pueden ni deben tratarse como hechos aislados. El miércoles, un joven de 26 años decidió quitarse la vida en la colonia Misión del Sol II. Y, el jueves por la tarde, alrededor de las siete, un hombre de 56 años fue encontrado sin vida al interior de su hogar en Las Cortinas. Dos historias distintas, dos contextos diferentes, pero un mismo desenlace que obliga a cuestionarnos qué está pasando. Porque más allá de que legalmente, cuando no hay indicios de inducción al suicidio, el asunto no se investiga a fondo, la realidad es otra. Detrás de cada decisión de este tipo hay un proceso, hay señales, hay un deterioro emocional que no surge de un día para otro. No es una sola mala decisión, es una acumulación de factores que van escalando, muchas veces en silencio, muchas veces ignorados incluso por el entorno más cercano. La pregunta obligada es: ¿qué hay más allá? ¿Qué está ocurriendo en el contexto familiar, social y personal de quienes llegan a ese punto? ¿Por qué seguimos reaccionando solo cuando el hecho ya es irreversible? Como sociedad, no podemos limitarnos a contar cifras o a cerrar carpetas sin profundizar en las causas…Luego seguimos, Dios mediante.






