En un entorno marcado por tensiones geopolíticas que afectan a la actividad económica, los bancos que operan en México han creado más reservas para evitar pérdidas en el otorgamiento de créditos. Hasta febrero habían acumulado casi 42 mil millones de pesos, la mayor cifra para un periodo similar desde que se tiene registro, de acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Al cierre del primer bimestre, las reservas preventivas para riesgos crediticios sumaron 41 mil 875 millones, 23 por ciento más que los 32 mil 631 millones reportados en el mismo lapso del año pasado.

Es la mayor concentración de reservas para un lapso igual, e incluso supera el monto reunido en el primer bimestre de 2020, año de la pandemia de covid-19, que provocó una crisis económica.

Las reservas para riesgos crediticios son recursos que los bancos acumulan para cubrir pérdidas en caso de que los clientes no paguen sus créditos. Se calculan con base en el comportamiento de la cartera y el perfil de riesgo de los acreditados, y son uno de los requerimientos que supervisa la CNBV para asegurar la solidez del sistema financiero.

Funcionan como un colchón ante la disminución de la capacidad de pago de hogares y empresas, sobre todo en contextos de incertidumbre económica. Un mayor nivel de reservas refleja una postura más cautelosa de los bancos y contribuye a preservar la estabilidad del sistema, al tiempo que permite absorber pérdidas sin comprometer la operación ni el financiamiento.

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