Redacción
En Sonora, los administradores de viviendas de alquiler temporal enfrentan problemas recurrentes relacionados con daños estructurales, mobiliario deteriorado y la realización de reuniones no autorizadas dentro de los inmuebles.
El incumplimiento de normas por parte de usuarios de plataformas digitales se ha vuelto constante, lo que impacta directamente en la rentabilidad de las propiedades, así como en sus condiciones de mantenimiento.
De acuerdo con Guadalupe Marcela Martínez, líder voluntaria de la comunidad Airbnb en el estado, algunos huéspedes han dejado afectaciones significativas tras sus estancias, entregando los espacios con paredes rayadas, objetos dañados y evidencias de consumo de tabaco en interiores, pese a las restricciones establecidas.
“Provocan daños materiales y afectan la convivencia vecinal”, señaló.
Para enfrentar estas situaciones, los propietarios han recurrido a la herramienta AirCover, que cubre gastos por daños mayores en la infraestructura; sin embargo, los anfitriones suelen absorber los costos de desperfectos menores para evitar procesos administrativos prolongados.
Además, el servicio de limpieza representa otro reto, ya que la tarifa no corresponde al nivel de suciedad en que algunas propiedades son entregadas, por lo que la comunidad de anfitriones mantiene una política estricta que prohíbe la realización de fiestas dentro de los alojamientos debido a los problemas que generan.






