Por Lorenza Sigala

Desde el 7 de mayo de 2011, Mario Higuera Cota no ha dejado de buscar a su hermano, Saúl Enrique Higuera Cota. A 14 años de su desaparición, su vida transcurre entre rastreos, visitas a penales y recorridos en ciudades que no son la suya, como Hermosillo, donde hoy encabeza jornadas de búsqueda.

Representante del colectivo Rastreadores Fe y Esperanza de Los Mochis, Mario llegó a Sonora junto a un grupo reducido de 13 a 17 personas, como parte de una brigada autorizada para realizar búsquedas “en vida” del 4 al 8 de mayo.

“Venimos aquí a la ciudad de Hermosillo, pedimos apoyo a la Comisión Estatal de Búsqueda de Sonora, que muy amablemente nos están ayudando”, explicó.

Las jornadas incluyen recorridos en el Centro de Reinserción Social, hospitales, centros de rehabilitación y espacios públicos. Apenas este día, salían del penal varonil.

“Entramos a ver a las personas que están detenidas, llevamos fotografías, cédulas de identificación de nuestros desaparecidos, para ver si alguien los ha visto o si hay personas sin visitas que puedan ser alguno de nuestros familiares”, señaló.

También realizan pega de fichas —actividad que ellos llaman “hostear”— en distintos puntos de la ciudad. Uno de ellos es la plaza conocida como “El Mundito”, donde surgió un posible indicio.

“Nos indicaron que una de las personas que traemos en las fichas había sido vista aquí, entonces queremos descartar todo”, dijo.

El objetivo, explica, es agotar cada pista, por mínima que parezca, y apoyarse también en la ciudadanía.

“Con la ayuda de los sonorenses, si alguien mira las fichas, les pedimos de todo corazón que nos lo hagan saber por medio de la Comisión de Búsqueda de Sonora”, señaló.

UNA DESAPARICIÓN QUE MARCÓ SU VIDA

Mario busca a su hermano desde hace más de una década. Su desaparición ocurrió en su domicilio, en Los Mochis, Sinaloa.

“Desde el 7 de mayo de 2011 busco a mi hermano (…) lo sacaron de su casa, lo secuestraron”, recordó.

Sobre los responsables, hace un señalamiento directo que atribuye a su experiencia personal:

“Muy formalmente lo digo, fue el entonces director de Seguridad Pública Municipal, Jesús Carrasco Ruiz, quien hizo muchas infamias, mató y desapareció a mucha gente”, contó.

El propio Mario reconoce que esa persona ya falleció, pero la ausencia de su hermano continúa sin resolverse.

“Seguimos buscando a mi hermano, no supimos dónde lo dejaron”.

En su camino, han logrado algunos hallazgos.

“Ya encontramos a otro primo”, comentó.

BÚSQUEDA EN SONORA: DESCARTAR PARA TENER CERTEZA

Las acciones en Sonora también responden a reportes no confirmados.

“Nos trajeron algunos rastros de una compañera, que según aquí habían visto a su hijo (…) queremos descartar eso”, expresó.

Esa necesidad de confirmar o descartar información es, dice, una forma de aliviar la incertidumbre.

“Para no estar con el pendiente, de que te dicen que está en tal parte y no has ido a buscar”.

“Es mentira que no hay desapariciones”.

Sobre la situación en Sinaloa y el país, Mario es contundente.

“Muy fuerte, muy fuerte la desaparición (…) en toda la República”.

Y cuestiona directamente la postura oficial.

“Es mentira, es una vil mentira lo que están diciendo. Las cifras que dan a conocer son falsas”.

EL LLAMADO: DENUNCIAR Y HACERSE EL ADN

Desde su experiencia, Mario insiste en que el primer paso ante una desaparición no debe retrasarse.

“Para empezar tienen que hacer la denuncia”

Pero también subraya una de las decisiones más difíciles para las familias: la prueba genética.

“Desgraciadamente tenemos que hacernos la prueba de ADN”.

Reconoce que muchas personas se resisten a ello.

“Hay quienes dicen: ‘yo no me voy a hacer el ADN si mi hijo está vivo’”.

SIN EMBARGO, LANZA UN MENSAJE DIRECTO:

“Por favor, señores, señoras, háganse el ADN. Es la manera que podemos encontrar a nuestros desaparecidos, porque son muy poquitos los que regresan vivos”.

También recomienda acercarse a las autoridades especializadas.

“Pueden comunicarse con la Comisión Estatal de Búsqueda de Sonora, ellos les van a ayudar, asesorarlos”.

AGRADECIMIENTO Y UNA DEUDA PERMANENTE

Pese al contexto, Mario reconoce el apoyo recibido durante su estancia en Sonora.

“Darles las gracias al estado de Sonora por su apoyo, que muy amablemente nos están atendiendo”.

A 14 años de la desaparición de su hermano, Mario no se detiene. Como él, decenas de familias —muchas encabezadas por adultos mayores— recorren el país con una sola certeza: buscar es lo único que no pueden dejar de hacer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *