Martín Alberto Mendoza / mo
Mediante un tatuaje y su vestimenta fue identificado el joven hallado sin vida en una fosa clandestina, en un ejido del municipio de San Ignacio Río Muerto.
Sin embargo, el cadáver no será entregado a sus familiares hasta que se tengan resultados de los estudios genéticos que le practicarán.
Esperan que para la próxima semana ya haya resultados de las pruebas de ADN que se realizarán en el Laboratorio Inteligente Científico Forense (CID) de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora.
Se trata de Miguel Said R. C., de 23 años, quien vivía en el ejido Cuauhtémoc, Campo 5, Valle del Yaqui, pero desapareció en el Campo 30, el domingo 26 de abril pasado.
Así lo informó, Silvia Velázquez Rodelo, líder del colectivo Guerreras Buscadoras de Cajeme, que se encargaron de hacer el hallazgo del cadáver este martes a las 9:30 de la mañana.
Fue localizado en una fosa clandestina de un metro de profundidad ubicada en un predio en calles 1300 entre 19 y 21, cerca del ejido La Democracia.
La activista social, explicó que al ser extraído el cadáver por personal de Servicios Periciales quedó al descubierto un tatuaje con el apellido de Ruelas, en el brazo derecho.
Esta particularidad fue clave para que sus ahora deudos dolientes lo reconocieran, además por la ropa y tenis que calzaba.
El cuerpo que se hallaba en estado de descomposición presentó lesiones cortantes en el cuello y otras partes del área corporal.
Ante esas evidencias, se presume que fue herido de muerte con arma blanca por sus victimarios.
Velázquez Rodelo, confío en que posiblemente la próxima semana lleguen los resultados de las pruebas genéticas y el cuerpo sea entregado a sus seres queridos para que le den cristiana sepultura.
