Martín alberto Mendoza Salazar
INTENTÓ HOMBRE TERMINAR CON SU EXISTENCIA ANTE EL APARENTE DESEO DE ARROJARSE DE ANTENA DE TELECOMUNICACIONES; SIN EMBARGO, GRACIAS A LA INTERVENCIÓN OPORTUNA, LA TRAGEDIA PUDO EVITARSE; EL HECHO PRÁCTICAMENTE NO TRASCENDIÓ EN REDES SOCIALES POR LAS RESTRICCIONES QUE EXISTEN PARA DIFUNDIR ESTE TIPO DE SITUACIONES; SIN EMBARGO, EL PROBLEMA PERMANECE Y MERECE SER ATENDIDO CON SERIEDAD; NO SE TRATA DE UN CASO AISLADO; HACE UNAS SEMANAS, UN JOVEN DE 25 AÑOS PERDIÓ LA VIDA MIENTRAS PRESUNTAMENTE INTENTABA SUSTRAER CABLEADO DE UN TRANSFORMADOR EN EL EJIDO FRANCISCO VILLA; MÁS ALLÁ DE LAS CIRCUNSTANCIAS, EL HECHO VUELVE A COLOCAR SOBRE LA MESA EL IMPACTO QUE LAS ADICCIONES Y LOS PROBLEMAS DE SALUD MENTAL TIENEN EN MUCHAS FAMILIAS; EN CAJEME, PADRES, MADRES, ESPOSAS Y HERMANOS GASTAN LO QUE TIENEN Y LO QUE NO TIENEN TRATANDO DE RESCATAR A UN SER QUERIDO; BUSCAN AYUDA, RECORREN CENTROS Y PREGUNTAN DÓNDE PUEDEN RECIBIR UNA ATENCIÓN VERDADERAMENTE PROFESIONAL; Y ESA PREGUNTA SIGUE SIN UNA RESPUESTA CLARA; NO SE TRATA ÚNICAMENTE DE REACCIONAR CUANDO OCURRE UNA CRISIS; SE TRATA DE PREVENIRLA; MUCHAS PERSONAS LIBRAN BATALLAS SILENCIOSAS; ALGUNAS SONRÍEN, TRABAJAN, AYUDAN A LOS DEMÁS Y APARENTAN ESTAR BIEN, MIENTRAS POR DENTRO ENFRENTAN UNA LUCHA QUE NADIE ALCANZA A VER; POR ESO DEBEMOS HABLAR DEL TEMA, ESCUCHAR MÁS, JUZGAR MENOS Y DEJAR DE CONSIDERAR LA ATENCIÓN PSICOLÓGICA O PSIQUIÁTRICA COMO UNA SEÑAL DE DEBILIDAD; LAS AUTORIDADES DE LOS TRES NIVELES DE GOBIERNO TAMBIÉN TIENEN UNA RESPONSABILIDAD; HAN PASADO ADMINISTRACIONES, PROGRAMAS Y PROMESAS, PERO CAJEME CONTINÚA SIN UNA ESTRATEGIA SÓLIDA E INTEGRAL EN MATERIA DE SALUD MENTAL; NO HACEN FALTA SOLO BUENOS DESEOS; A FORTALECER CULTURA DE LA DENUNCIA PARA MEJORAR LA PAZ EN CAJEME
ESTE MARTES, un hombre de aproximadamente 45 años movilizó a los cuerpos de emergencia al subir a una antena de telecomunicaciones de casi 40 metros de altura, con la aparente intención de arrojarse. Gracias a la intervención oportuna, la tragedia pudo evitarse. El hecho prácticamente no trascendió en redes sociales por las restricciones que existen para difundir este tipo de situaciones. Sin embargo, el problema permanece y merece ser atendido con seriedad. No se trata de un caso aislado. Hace unas semanas, un joven de 25 años perdió la vida mientras presuntamente intentaba sustraer cableado de un transformador en el ejido Francisco Villa. Más allá de las circunstancias, el hecho vuelve a colocar sobre la mesa el impacto que las adicciones y los problemas de salud mental tienen en muchas familias. En Cajeme, padres, madres, esposas y hermanos gastan lo que tienen y lo que no tienen tratando de rescatar a un ser querido. Buscan ayuda, recorren centros y preguntan dónde pueden recibir una atención verdaderamente profesional. Y esa pregunta sigue sin una respuesta clara. La salud mental requiere especialistas, diagnósticos oportunos, seguimiento y una política pública permanente. No se trata únicamente de reaccionar cuando ocurre una crisis. Se trata de prevenirla. Muchas personas libran batallas silenciosas. Algunas sonríen, trabajan, ayudan a los demás y aparentan estar bien, mientras por dentro enfrentan una lucha que nadie alcanza a ver. Por eso debemos hablar del tema, escuchar más, juzgar menos y dejar de considerar la atención psicológica o psiquiátrica como una señal de debilidad. Las autoridades de los tres niveles de gobierno también tienen una responsabilidad. Han pasado administraciones, programas y promesas, pero Cajeme continúa sin una estrategia sólida e integral en materia de salud mental. No hacen falta más buenos deseos. Hace falta un proyecto serio, con especialistas, instituciones de salud, universidades y organizaciones civiles, que permita prevenir, atender y acompañar. Y dentro de este problema existe un sector del que pocas veces se habla: los policías. Ellos llegan primero a los accidentes, homicidios, casos de violencia familiar, intentos de suicidio y escenas que la mayoría de nosotros jamás verá de cerca. Después regresan a casa e intentan continuar su vida como padres, madres, esposos, hijos o hermanos. Pocas veces nos preguntamos quién escucha a quienes diariamente escuchan el dolor de los demás. Fortalecer su bienestar emocional no significa afirmar que estén mal. Significa prevenir, acompañar y reconocer el desgaste de una profesión que se ejerce bajo presión y riesgo constante. Porque la seguridad pública no solamente depende de patrullas, armamento y capacitación. También depende de las personas. Invertir en salud mental también es invertir en seguridad. Ojalá no tengamos que esperar una tragedia mayor para entender que este tema ya no puede seguir siendo la gran deuda pendiente de Cajeme…SOBRE ESTE asunto, el jefe del Departamento de Bomberos, Víctor Manosalvas Mena, comentaba que el problema de los casos de salud mental es preocupante refiriendo que este es el segundo caso que ocurre en la localidad en los casi siete meses de este 2026. Lo hizo en ese escenario ubicado frente a las instalaciones de Telecomunicaciones de México en cuya antena se encontraba Roberto, la persona que escaló aproximadamente cuarenta metros hasta llegar a la cima con intenciones de lanzarse al vacío. Comentó que, si bien es cierto que la institución que él dirige cuenta con personal especializado para atender ese tipo de llamados, la recurrencia es cada vez mayor al ocuparse de hasta cuatro casos por año, derivado del trastorno mental que sufre quienes desafían su destino al subir a puentes u otros lugares como el paso a desnivel de la calle No Reelección, donde por igual se han presentado hechos de similar naturaleza. Y, es que para salvar la vida de alguna persona que se encuentre en ese trance se tiene que realizar un despliegue en el no solo participan Bomberos, sino paramédicos de Cruz Roja, policías de todas las corporaciones y en ocasiones hasta militares. Todos convergen en la misma idea: salvar vidas. En el suceso en cuestión, nos tocó observar al jefe de socorristas, Alejandro Borbón Sandoval y a personal de la Unidad Municipal de Protección Civil que dirige Francisco Mendoza Calderón a quien por cierto no lo observamos en esta ocasión, pero sí a personal a su mando…MIENTRAS la atención pública suele centrarse en los homicidios, otro fenómeno ha venido desarrollándose de manera constante y podría explicar, al menos en parte, el clima de mayor tranquilidad que actualmente registra Cajeme: el combate permanente al narcomenudeo. Durante las últimas semanas, la Policía Municipal, en coordinación con la Secretaría de Marina, la Policía Estatal de Seguridad Pública, el Ejército Mexicano y demás corporaciones, ha intensificado los operativos en distintos sectores del municipio, logrando la detención de decenas de personas presuntamente relacionadas con la venta y distribución de droga. Uno de los sectores más beneficiados con estas acciones de “limpia” de envenenadores públicos han sido algunas colonias del sur de la localidad con el comandante de la Ussi sur, tercer maestre, Adalberto Nambo Leyva que se ha mostrado a la altura, al encabezar operativos de vigilancia y como consecuencia de esto, los resultados no se han hecho esperar al caer tanto hombres como mujeres y jóvenes con diferentes cantidades de dosis de “crystal”, principalmente y marihuana que narcomenudistas intentan hacer llegar a consumidores de esa latitud del municipio. A ello se suman diversas órdenes de aprehensión cumplimentadas contra personas que ya eran buscadas por distintos delitos…ESPECIALISTAS EN seguridad han sostenido en repetidas ocasiones que una de las formas más efectivas de reducir la violencia es atacar su origen. El narcomenudeo no solo representa un problema de salud pública, sino que también genera disputas territoriales, robos, extorsiones y otros delitos que terminan impactando directamente en la seguridad de la población. En ese sentido, las operaciones emprendidas por las corporaciones podrían estar contribuyendo a disminuir la capacidad operativa de grupos delictivos que encontraban en la venta de droga una de sus principales fuentes de financiamiento como en su momento se expuso en la Estrategia Nacional de Seguridad Pública difundida por el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana a nivel federal, Omar García Harfuch, quien conoce la problemática de Cajeme al trascender que él mismo ha dirigido operativos con apoyo de Marina y la Agencia Ministerial de Investigación Criminal…UNA VEZ MÁS hay que volver a repetir que uno de los mayores aliados de la delincuencia no siempre es la falta de policías, sino la falta de denuncias. Es comprensible que muchas personas desconfíen o piensen que denunciar “no sirve de nada”. Sin embargo, cuando un delito no se denuncia, la autoridad pierde la oportunidad de investigar, identificar patrones, ubicar a posibles responsables y, en muchos casos, evitar que nuevas personas sean víctimas. Denunciar no significa condenar a alguien; significa permitir que las instituciones hagan su trabajo conforme a la ley y que exista la posibilidad de investigar los hechos. La participación ciudadana sigue siendo una pieza fundamental para combatir la impunidad y fortalecer la seguridad. Una sociedad que denuncia de manera responsable también contribuye a construir un Cajeme más seguro para todos…OTRA VEZ EL Ayuntamiento de Bácum demuestra que improvisa más de lo que resuelve. Los vecinos del ejido Francisco Javier Mina, Campo 60, esperaban trabajos que realmente mejoraran sus calles y su imagen urbana, pero lo único que recibieron fue más tierra, más desorden y un problema mayor del que ya tenían. Parece que la lógica es simple: donde intervienen, dejan las cosas peor. En lugar de atender las necesidades reales de la población, terminan generando molestia y después hasta protegen al operador de la maquinaria para evitar que los ciudadanos le reclamen. El alcalde Juan de Dios Jocobi Cuevas sigue acumulando reclamos. Primero fue la incapacidad para ofrecer resultados en materia de seguridad y ahora también crece el descontento por los servicios públicos. Gobernar no es enviar una motoconformadora para tomarse la foto; gobernar es entregar obras que realmente mejoren la vida de la gente…Luego seguimos, Dios mediante.







