Evocando el mismo feminismo pop-rock del “hazlo tú misma” de sus influencias musicales de los años 90, Olivia Rodrigo recaudó 20 millones de dólares para el bienestar de las mujeres con un concierto benéfico que reunió a destacadas figuras de la música.
El evento, realizado en Irvine, California, contó con un cartel encabezado principalmente por mujeres, entre ellas Chappell Roan, Doechii y Bikini Kill, y estuvo enfocado en temas relacionados con la salud de las mujeres, la protección laboral y los derechos legales.
Antes del festival, Rodrigo anunció que el evento ya había recaudado lo suficiente para donar 10 millones de dólares a 10 organizaciones sin fines de lucro, entre ellas Planned Parenthood, el National Women’s Law Center y Black Mamas Matter Alliance.
La filántropa Melinda French Gates prometió otros 10 millones de dólares mediante su empresa Pivotal Ventures en una aparición sorpresa al comienzo del concierto de Rodrigo, elogiándola por “mostrar a una nueva generación lo importante que son sus voces”. Olivia afirmó que los artistas y activistas del festival le dan esperanza a pesar del “retroceso en los derechos de las mujeres” que se produce hoy.
Con Daisy Chain Fields, Rodrigo convirtió un encuentro musical en una plataforma para reunir a miles de personas alrededor de una causa y demostrar que el impacto de un festival puede extenderse mucho más allá del escenario.




