Durante el primer semestre de 2026, Estados Unidos exportó a México un promedio de 220 mil barriles diarios de diésel, de acuerdo con información de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés).
En el mismo periodo, la producción nacional de diésel de Petróleos Mexicanos (Pemex) alcanzó un promedio de 270 mil barriles diarios.
Al considerar ambos volúmenes, las importaciones provenientes de Estados Unidos representan 44.85% de la oferta conjunta entre el combustible importado desde ese país y la producción nacional de Pemex.
“Esa situación refleja la elevada dependencia de México del suministro estadounidense”, destacó Banco Base.
El exsubsecretario de Energía Francisco Barnés de Castro recomendó al gobierno de México anticipar compras, incrementar la capacidad de almacenamiento y diversificar proveedores, incluido Canadá, ante una posible contingencia de desabasto si Estados Unidos limita sus exportaciones de diésel.
El especialista advirtió que México tendría reservas para menos de una semana y mantiene una dependencia significativa del combustible estadounidense.
Antecedente de dependencia
El punto máximo de dependencia del diésel registrado por México ocurrió en 2021, durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, cuando alcanzó 70% de las necesidades del consumo nacional.
Presión sobre los precios
El especialista del sector energético Ramsés Pech explicó que, cuando el gobierno busca contener el precio del diésel mediante estímulos o subsidios, la presión sobre los costos permanece a lo largo de la cadena de suministro.
“La velocidad con la que los costos se transmiten desde el mercado internacional hasta el precio terminal mexicano. México no compra diésel en abstracto; lo importa, lo transporta, lo descarga, lo almacena, lo certifica y lo distribuye dentro de una red logística que tiene capacidad limitada. Cada eslabón agrega costos y tiempos. Cuando los fletes marítimos suben, cuando las terminales portuarias se saturan, cuando se encarece el almacenamiento o cuando se requiere mayor mezcla de combustibles para cumplir especificaciones, el precio final incorpora esas presiones casi de inmediato”, detalló.
Pech señaló que, si esta presión continúa, el ajuste no sería únicamente fiscal, sino también comercial, ya que importadores, distribuidores y estaciones de servicio tendrían que proteger márgenes mínimos para mantener sus operaciones.
Explicó que mantener de manera artificial un precio fijo podría generar desabasto regional, menor competencia o retrasos en la reposición de inventarios.
Actualmente, el Gobierno de México y el sector gasolinero mantienen un acuerdo para que el precio del diésel permanezca por debajo de 27 pesos por litro. El acuerdo fue renovado en agosto por seis meses más.
Continúan los estímulos al diésel
De acuerdo con el Diario Oficial de la Federación, para el periodo del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026, el estímulo fiscal al IEPS del diésel se mantuvo en 100%, por tercera semana consecutiva. Esto representa un estímulo de 7.3634 pesos por litro y una cuota disminuida de IEPS de cero pesos.
Además, el estímulo complementario se redujo a 1.1896 pesos por litro, frente a los 1.8361 pesos de la semana anterior.
El diésel es un combustible fundamental para sectores como el transporte de carga, la agricultura, la industria y la distribución de alimentos, actividades que dependen directamente de su disponibilidad, señaló Ramsés Pech.




