Por Lorenza Sigala
En medio de la manifestación de personal médico y derechohabientes del Hospital del ISSSTE “Fernando Ocaranza”, que incluyó el bloqueo del bulevar Morelos, el gobernador de Sonora acudió al lugar, donde reconoció las condiciones en las que opera el nosocomio y recibió reclamos directos de los usuarios.
El mandatario estatal informó que realizó un recorrido previo por las instalaciones, donde constató el deterioro del hospital, y anunció gestiones con autoridades federales para atender la problemática.
“Estuve ayer aquí haciendo un recorrido por estas penosas instalaciones… basta con ver una puerta para darse cuenta que hay muchas áreas que no tienen una funcionalidad ni óptima ni mediana y a veces ni siquiera mínima”, expresó.
Asimismo, indicó que ya sostuvo comunicación con directivos nacionales del ISSSTE y de IMSS-Bienestar, con quienes acordó medidas inmediatas.
“Quedamos en meterle mano a fondo a estas instalaciones para ganar tiempo y llegar en su momento a la construcción de un hospital definitivo… y firmar un acuerdo para que todo beneficiario del ISSSTE que no pueda ser atendido dignamente aquí, pueda ser recibido en IMSS-Bienestar o subrogado a un hospital particular”, señaló.
El gobernador también ofreció una disculpa por no cumplir con una reunión previamente pactada a primera hora, argumentando que esperaría la llegada de funcionarios federales para sostener un encuentro más completo.
“Vengo solo a disculparme, porque no quería dejarlas plantadas… vamos a vernos a las 12 con los funcionarios que vienen del nivel federal para resolverlo”, dijo.
Durante su intervención, el mandatario reconoció que, aunque se trata de una institución federal, decidió involucrarse por la gravedad de la situación.
“Debo recordar, esta es una institución federal. Y estoy aquí porque hay sonorenses que tienen un problema… vengo a solidarizarme con sus planteamientos y a asumir compromisos”, afirmó.
En el lugar también se escucharon reclamos de derechohabientes, quienes denunciaron no solo las malas condiciones del hospital, sino también la falta de medicamentos, atención médica y empatía por parte de directivos.
Uno de los usuarios expuso su caso personal ante el gobernador:
“Tengo tres años con mis cataratas cada día peor… me han hecho venir varias veces y siempre se han reído de mi problema. Y lo más crítico no son las instalaciones, son los directivos que no tienen nada de empatía”, reclamó.
Otros manifestantes cuestionaron la falta de insumos básicos y el abandono en distintas áreas del hospital, mientras exigían soluciones de fondo y no medidas temporales.
El gobernador reiteró que sostendrá una reunión con autoridades federales y representantes del movimiento para definir acciones inmediatas, en medio de una creciente presión por parte de trabajadores y derechohabientes que advierten que la situación ya es insostenible.





