El modelo económico de China, sustentado en una enorme capacidad industrial y una fuerte dependencia de las exportaciones, enfrenta un límite que podría generar consecuencias para la economía mundial si Beijing no consigue fortalecer el consumo interno.
Esta es la principal conclusión del análisis elaborado por Michael B. G. Froman para la edición de septiembre-octubre de 2026 de la revista Foreign Affairs, que advierte sobre los riesgos derivados del creciente exceso de producción china y la dificultad de los mercados internacionales para absorberla.
El mundo comienza a absorber menos productos chinos
De acuerdo con el análisis, la capacidad de los mercados internacionales para recibir la producción de China comienza a encontrar límites.
En 2025, el país alcanzó un superávit comercial cercano a 1.2 billones de dólares, mientras que sus exportaciones crecieron a un ritmo tres veces superior al registrado por el comercio mundial de bienes.
El problema radica en que la producción industrial china continúa aumentando a un ritmo que la demanda global no logra seguir. Actualmente, China concentra cerca del 30% de la producción manufacturera mundial y las proyecciones citadas en el análisis apuntan a que podría alcanzar una participación de 45% para 2030.
Esta concentración industrial no tendría un precedente similar desde el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos concentró una parte importante de la producción global.
Subsidios impulsan la producción
El análisis atribuye parte de este crecimiento a las políticas económicas implementadas por Beijing.
Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) citados por Froman, los subsidios gubernamentales explican alrededor del 60% de las ganancias de China en su participación dentro del mercado manufacturero mundial.
Además, el acceso al crédito estatal permite que algunas empresas mantengan o incrementen su producción sin que la rentabilidad sea su principal objetivo.
Esta situación ha generado una fuerte competencia entre compañías chinas, fenómeno que el propio país identifica con el término neijuan, traducido como “involución”.
Cerca del 30% de las empresas industriales chinas opera con pérdidas, de acuerdo con las cifras retomadas por Froman. En sectores considerados estratégicos, la proporción alcanza 34%.
A esto se suma que algunos gobiernos locales mantienen activas determinadas compañías con el objetivo de preservar empleos e ingresos fiscales.
Paneles solares y autos eléctricos, entre los sectores afectados
El exceso de capacidad resulta especialmente visible en industrias relacionadas con las tecnologías limpias.
Las fábricas chinas tienen capacidad para producir alrededor de 1,200 gigavatios de energía solar al año, prácticamente el doble de la capacidad que se instaló en todo el mundo durante el año pasado.
El sector automotriz enfrenta una situación similar. China cuenta con capacidad para fabricar aproximadamente 55 millones de automóviles, mientras que el mercado mundial ronda los 90 millones de unidades.
El crecimiento de las exportaciones chinas ya ha provocado respuestas de otros gobiernos. La Unión Europea impuso aranceles de hasta 35.3% a los vehículos eléctricos procedentes de China, mientras fabricantes y trabajadores del sector automotriz europeo enfrentan ajustes ante la competencia de las empresas chinas.
Una caída de China también afectaría a otros países
Una reducción abrupta de la producción o de las exportaciones chinas tendría repercusiones más allá de sus fronteras.
Países exportadores de materias primas, entre ellos Australia, Brasil y Chile, destinan entre 25% y 40% de sus ventas al exterior al mercado chino.
Las economías en desarrollo que dependen de la demanda o del financiamiento proveniente de China también podrían enfrentar mayores presiones. El análisis advierte que una disminución de la actividad económica podría provocar procesos de reestructuración de deuda e incluso suspensiones de pagos en distintos países.
Froman señala además que los gobiernos tienen actualmente menos margen de maniobra que durante la crisis financiera de 2008. En las últimas dos décadas, la deuda pública de las economías avanzadas aumentó de alrededor de 70% a 110% de su producto interno bruto.
China busca aumentar el consumo interno
Para reducir los riesgos, el análisis plantea que China podría realizar un ajuste gradual de su modelo económico.
Entre las medidas propuestas se encuentran fortalecer el consumo interno, ampliar la red de seguridad social para reducir la necesidad de ahorro de los hogares y disminuir los subsidios destinados a sectores considerados prioritarios.
También se plantea una revaluación del renminbi y una redistribución de recursos que reduzca la dependencia de la inversión manufacturera y otorgue un mayor peso al consumo de las familias dentro del crecimiento económico.
China ya ha mostrado algunas señales de reconocer el problema mediante campañas contra la llamada “involución” y planes para impulsar el consumo rural dentro de su 15.º Plan Quinquenal, correspondiente al periodo de 2026 a 2030.
Sin embargo, el análisis advierte que Beijing enfrenta dificultades para modificar de manera estructural un modelo económico que también sostiene parte de su organización política y fiscal.
De acuerdo con el planteamiento de Foreign Affairs, si China no logra realizar ajustes internos y alcanzar acuerdos internacionales, el exceso de producción y la dependencia de las exportaciones podrían mantener las presiones sobre la economía mundial.






