A UNOS CUANTOS días de que el entonces secretario de Seguridad Pública, en Cajeme, Fernando Isaac Apodaca Lauterio (QEPD), dejará el cargo al terminar su gestión durante la administración 2012-2015, puso muy en claro que, en lo sucesivo en las corporaciones habría que hacer a un lado las improvisaciones, porque ha quedado claro que nunca han servido y a su juicio consideró importante que se tomará en cuenta de que en el caso muy particular de Cajeme cuenta con elementos muy capaces, no solo uno sino muchos y muy valiosos. Durante la última entrevista, fue muy enfático al subrayar que era tiempo de dejar de importar mandos de otras partes e hizo alusión al último que estuvo antes de que él asumiera esa encomienda, refiriéndose al capitán del Ejército Mexicano, Mario Alberto Andrade Ramos que solo conocía la Miguel Alemán. “Saben hacer todo menos la seguridad pública y eso ha lastimado a Cajeme”, comentó e insistió en que habría que desechar y echar al cesto de la basura las improvisaciones al traer gente de otro estado, de otros órdenes de gobierno o de traer gente que todo puede conocer, pero menos ser policía. En su momento, reiteró que en la Policía de Cajeme hay más de cincuenta elementos preparados para asumir la titularidad de la dependencia y eso debe ser motivo de orgullo para sus compañeros. Repitió que las improvisaciones solo han traído malos resultados, aludiendo la ola de muertes que ya azotaba al municipio, pero al menos en su gestión no alcanzó los elevados índices criminales que dejó el gobierno de Sergio Pablo Mariscal Alvarado que ascendieron a mil 518 asesinatos contra 530 que se registraron en los tres años que estuvo Apodaca Lauterio al frente de la Policía Preventiva y Tránsito Municipal. Indudablemente que a seis años de que el extinto jefe funcionario policíaco expresó este mensaje al ser abordado frente a palacio, hoy su visionario mensaje tiene enorme peso de verdad, ante los adversos resultados que día con día seguimos padeciendo. No vamos muy lejos; el sábado hubo tres ejecuciones en menos de ocho horas, y poco faltó para que la cifra ascendiera a cuatro, tras un ataque armado ocurrido en la colonia Las Haciendas, donde un ciclista fue alcanzado por dos de siete balas que le dispararon dos sujetos que lo interceptaron en las proximidades de su domicilio… EN SU MOMENTO, el fallecido titular de la SSPM destacó igualmente que la coordinación entre los tres órdenes de gobierno resulta fundamental en todos los tiempos, sin embargo, los actuales improvisados, no lo han entendido y tal pareciera que solo buscan sus intereses y comodidades haciendo a un lado la paz y el orden social, y conste que no es afán de jorobar, pero los hechos de alto impacto no ceden un ápice, en virtud de que la delincuencia aprovecha como algunos mandos policíacos han mostrado su apatía, pero sobre todo su ineptitud para cumplir con su misión de resguardar a los habitantes de esta localidad que, mucho se ha dicho que ya no hallan a que santo encomendarse porque termine esta pesadilla que se vive a cada momento y en cualquier lugar del entorno urbano, conurbado y rural. No sabemos porque insisten en traer mandos de otras instancias de gobierno, cuando nos ha ido muy mal con ese tipo de experimentos y lo peor del caso es que se enquistan sin ofrecer resultados. Ellos viven su mundo de confort y placer sin importarles el dolor de las familias que pierden a sus queridos. Ni siquiera se toman la molestia de acudir a los sitios donde ocurren los crímenes, más que nada porque temen ser cuestionados por reporteros, debido al fracaso de su desempeño. No tienen palabras para justificar su negligencia. Lo único que les queda es voltear para todos lados para buscar culpables como lo hizo Mariscal Alvarado en su último día de gobierno, al culpar a las fiscalías del estado y General de la República de las muertes que ocurrieron en su funesto trienio, sin admitir que la vigilancia y prevención del delito le corresponde a la Policía Preventiva. Es primordial que los regidores del actual gobierno lo entiendan y hagan algo para evitar que siga muriendo tanta gente como viene ocurriendo casi todos los días. ¡Hagan algo señores, el pueblo se los demanda! No puede continuar la suma de víctimas… QUIZÁS POR ello no dejaron que el exprocurador de justicia y exlegislador federal, Abel Murrieta Gutiérrez, llegara a la alcaldía, porque sabían que iba a terminar con muchísimos cotos de poder. Lo bueno que su último mensaje se replicó en la capital del país a través del noticiero de Denise Maerker, cuando advirtió que atacaría a la malandrinada de frente y sin miedo. No le temblaba la voz para decirlo y recalcó que haría los cambios necesarios que, seguramente derrumbaría la pirámide de corrupción que hoy se ensanchado como nunca en el edificio de las calles 300 y Jalisco. Esperábamos que, con la llegada del nuevo gobernador, Alfonso Durazo Montaño, se priorizara este tema, pero seguimos esperando que actúen contra los verdaderos culpables, al dejar que grupos criminales mantengan su hegemónica potestad por encima, incluso de las instituciones armadas. Qué lástima que no se pulse y se le dé la dimensión necesaria a las masacres que día a día ocurren en Ciudad Obregón. No hay voluntad por atender esta grave situación y por otro lado dejan que esas gentes traten de justificar sus presuntas colusiones con cobardes, dolosos y enmascarados ataques… MUCHO SE HA insistido en que es tiempo que la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) a cargo de Alfredo Higuera Bernal, intervenga en este municipio y realice minucioso trabajo. Seguro estoy que no van a batallar para encontrar primero que nada a mandos con antecedentes penales y que incluso estuvieron presos en el Centro de Reinserción Social (Cereso) por delitos graves. Lo que no entendemos cómo es que permanecen en la corporación y comen en el mismo plato que el mojigato de su titular, quien emulando al personaje bíblico, Poncio Pilatos, no pierde la oportunidad para lavarse las manos e inculpar a otros de su estruendoso fracaso, pero, en su momento todo caerá por su propio peso… EL PRÓXIMO domingo 17 de octubre, se cumplirá el primer año de la muerte del agente policíaco, Carlos Omar Aguilar Alarid, ocurrida tras un ataque armado del crimen organizado perpetrado sobre la Calzada Ostumuri, a espaldas de la Laguna Náinari. Por fortuna su compañero logró sobrevivir, aunque todavía enfrenta dolorosas secuelas de ese mortal atentado. Dos días más tarde, el lunes 19, momentos después de que acudiera al homenaje póstumo de Aguilar Alarid celebrado frente a la Jefatura Policía, el policía segundo, Ricardo Lozano Alvidrez, ‘El Cadete’, comisionado en la Comisaría de la Marte R. Gómez, también fue atacado a balazos sobre la calle Fresno y 500 y media, Valle del Yaqui. La patrulla que conducía y en la que igualmente viajaba el entonces encargado de dicha demarcación, José Manuel Cervantes Sánchez, fue tiroteada con ráfagas de rifles de alto poder. Media hora después de la agresión dejó de existir ‘El Cadete’, en el Isssteson. Por fortuna Cervantes Sánchez resultó ileso. A Lozano Alvidrez le faltaban tres meses para jubilarse… NO CONFORME con ello, los emisarios de la muerte volvieron atacar al cuerpo policíaco. Esta vez, lo hicieron el anochecer del jueves 27 de octubre al arrebatarle la existencia al excomandante de la Comisaría de Pueblo Yaqui, Andrés Alonso Moroyoqui Estrella, “El Moro” como cariñosamente lo llamaban sus compañeros. Este homicidio ocurrió en calles Quintana Roo y Baviacora, en las afueras de la Delegación de Policía de Villa California, cuando tenía escasos minutos de haber terminado su primera jornada de trabajo en esa demarcación, luego de haber sido cambiado por Francisco Cano Castro de Pueblo Yaqui a Villa California. El día 29 fue despedido por la tropa, pero ya no se le vio en escena a Cano Castro. Dejó el cargo con el argumento que pidió permiso para atender asuntos personales. Transcurrió un mes para que apareciera de nuevo, pero esta vez lo hizo en palacio y ante el Pleno del Cabildo para renuncia a su cargo como encargado de la SSPM. Fue un mes terrible como lo que ahora está sucediendo con la perversa desacreditación que pretenden hacer quienes son los verdaderos culpables de lo que está sucediendo en Cajeme. Ojalá que Carlos Alberto Monares Vargas, en su calidad de asesor de seguridad pública del munícipe le hiciera ver la realidad del triste panorama nos arropa, donde doña impunidad sigue reinando… Luego seguimos, Dios mediante.

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