Miguel Ángel Vega C. / EL TIEMPO

DEBE BAJAR EL PRESIDENTE TONO DE ATAQUES EN LA MAÑANERA

Aunque al presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, no le gusta escuchar a los demás, a nuestro pobre juicio y a reserva de la mejor opinión de nuestros escasos lectores, consideramos que debería bajar el tono de sus ataques diarios en la conferencia mañanera y tomar un sendero de paz y reconciliación entre todos, o por lo menos la mayoría de los mexicanos. Indudablemente que lo sucedido en Atlacomulco, es una señal clara de la rabia que él mismo ha despertado y avivado, diariamente, entre un sector de la población mexicana y eso no es bueno. Sabemos que nunca un presidente de la República tendrá el 100 por ciento de la población a su favor, pero a decir verdad López Obrador, aparte que ganó con 30 millones de votos, ha sabido mantener las simpatías de la población muy altas con cifras que nunca han bajado del 50 por ciento que no es cualquier cosa, en este país de 126 millones de habitantes. Sin embargo, el hecho de que manos extrañas hayan tumbado la cabeza y cortado los pies a la estatua que el gobierno morenista de ese municipio colocó en un lugar público en su honor, implica que algo no está haciendo bien en términos de unidad y armonía, de quienes habitamos este país. Y por tratarse de la envergadura del jefe de Estado, no se perfila que los hechos sean producto del vandalismo común que nos fastidia todos los días a lo largo y ancho del país, rayoneando bardas, casas, negocios, autos y todo lo que se les pone en frente, sino que suena al asomo del rencor y una ira que se torna peligrosa en contra del presidente de la República y sus seguidores, que sin duda serían capaces de provocar eso y mucho más. Y lo peor, es que bien puede ser una furia con riesgo de multiplicarse en el resto del país. Desgraciadamente, ayer en la conferencia mañanera en lugar de lanzar un mensaje de reconciliación e invitar a la condura a quienes destruyeron con saña su estatua, sólo lanzó lisonjas a quienes de buena voluntad la colocaron en uno de los municipios más priistas del país, que ha sido la cuna de políticos trascendentes como ARTURO MONTIEL que fue gobernador del Estado de México y el propio ENRIQUE PEÑA NIETO, que alcanzó la primera magistratura del país. Cuando lo que debió hacer es llamar a la cordura a quienes lo hicieron. Por eso le decimos que ojalá alguien de la 4T se anime a conminarlo a que le baje dos o más rayitas a sus ataques, antes de que siga echándole más dinamita a esa bomba de tiempo, que de un momento a otro puede explotarle en las manos, lo cual a nadie le conviene. Al fin que ya sabemos que buena parte del pueblo lo quiere y lo defiende, sobre todo los beneficiarios de los programas sociales, que le alcanzan bien para la elección presidencial del 2024. Y eso es precisamente lo que puede detonar la violencia entre los que lo adoran y quienes se sienten atacados por el mandatario y solo por la sed de venganza y el rencor enfermizo que irradia en las mañaneras, contra gobiernos anteriores, feministas, padres de niños con cáncer, empresarios, medios de comunicación, científicos y muchos sectores más. Y otro caso que gravita en la misma atmósfera es el encuentro del empresario de Saltillo, Coahuila, MARIO MATA QUINTERO, quien se encontró en Las Vegas con el “picudo” diputado del PT, GERARDO FERNÁNDEZ NOROÑA, a quien le refirió ¿Y por qué no te vas a vacacionar a Venezuela? en clara alusión a que Noroña siempre defiende a capa y espada el régimen dictatorial de NICOLÁS MADURO y le echa leña a los Estados Unidos. Y todo por las expresiones violentas que el legislador siempre hace en el Congreso de la Unión, por eso le decimos ¿Qué necesidad de tanta crispación?……………. Y sobre la que siguen los comentarios a favor por parte de los morenistas, pero en contra de parte de todas las corrientes políticas contrarias, es de la alcaldesa de Guaymas, KARLA CÓRDOVA GONZÁLEZ, por haber cambiado de un plumazo el nombre del bulevar escénico de San Carlos de MANLIO FABIO BELTRONES RIVERA a “Tetakawi”. Y es que los beneficios de hacer ese cambio no se ven por ningún lado, porque a la población poco le interesa como se llamen las calles, lo que la gente añora es que ofrezca resultados en el tema de la inseguridad que está desbordada en el puerto, que le eche ganas a la recolección de basura y le quite el estigma del basurón más grande del noroeste a la tierra de los tres presidentes, que arregle las calles y que haya obra que beneficie al pueblo, no que ande cambiándole nombres a las calles para presumirlo en las redes sociales y claro quedar bien con ya sabe quién. Pero, además con cambiarle el nombre al bulevar, no cambiará el hecho de que Manlio lo construyó, junto con el mirador escénico. Es decir, el hecho de cambiarle el nombre a dicha rúa, no se traduce en beneficio ni en perjuicio tangible de nadie, pero sí en una soberana payasada…………… Cosas positivas de los alcaldes de Hermosillo, ANTONIO ASTIAZARÁN GUTIÉRREZ y Cajeme, CARLOS JAVIER LAMARQUE CANO, es que el primero recibió el año entregando obras de pavimentación que mucho ayudan en estos tiempos en que las calles de la capital están para el arrastre. Y en el caso de Cajeme, nos dio inmenso gusto que las lluvias de las últimas horas del año pasado y las primeras de este que acaba de empezar, no destruyeron el bacheo que avanza por nuestras avenidas, lo que nos indica que se está haciendo un trabajo de calidad, porque recordamos que en otras administraciones en cuanto le llovía a una calle recién reparados los baches, se disolvía la pasta asfáltica que le aplicaban y queda peor. Por eso le decimos que esa es una gran ventaja para quienes habitamos estas benditas tierras. Eso implica que, si Lamarque continúa con ese ritmo de trabajo, algún día de este año seguramente tendremos unas calles sin baches, aunque sea, reparados que no son tan fastidiosos como los hoyancos y zanjas que todos padecemos diariamente………… Quiero ser muy breve, pero muy puntual para externar mi profundo agradecimiento a todas y cada una de aquellas personas que de diferentes formas de comunicación o presencial, estuvieron conmigo y con mi familia, ante los dolorosos hechos con los que nos tocó despedir el año viejo y recibir al nuevo, como parte de la ola violenta sin freno que vivimos en Cajeme. Quienes estuvieron conmigo saben de qué estoy hablando. De veras, muchas gracias, se los digo con el corazón y con el alma.

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