Me tocó participar, al igual que miles de cajemenses, en la lucha para que no se llevaran el agua del Novillo a Hermosillo. Éramos, un grupo variopinto, donde, por supuesto quienes más defendían esto, fueron los agricultores, los ejidatarios, comuneros y también, miembros de la Tribu Yaqui.

Durante esos años de lucha, se hicieron varias marchas que reunieron a miles de personas protestando por lo mismo, el desarrollo para nuestra comunidad. En el caso de la gente del campo, pedían preservar agua para la agricultura; para los comerciantes, el desarrollo de la comunidad para el crecimiento económico de la misma y, para muchos como es mi caso, las oportunidades para [email protected] [email protected]

Por supuesto que hubo personas de acá de la comunidad, que apoyaban la construcción del acueducto y hasta pedían (muchos de ellos bien maiceados), que se le diera una compensación al Distrito de Riego por el agua que se estaban llevando, como si fuera un simple intercambio de agua por dinero, y no, por el derecho al crecimiento en todos los sentidos.

En algún momento la lucha comunitaria cesó, pero no así la lucha por el agua, solo que la misma se ha extrapolado en juicios que duermen en los anaqueles polvosos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Sigo.

Siete de los ocho pueblos Yaquis se unieron a la lucha y solamente Bácum, permaneció a favor de Padrés y sus ambiciones. Hasta donde se supo, en ese tiempo, fueron muchas las prebendas otorgadas a habitantes de ese pueblo, y, fueron los únicos que no se sumaron a las peticiones firmadas y dirigidas al gobierno federal.

Con estas acciones, los yaquis de Bácum entendieron que, su participación y apoyo tenía precio y fue entonces, que tal y como no apoyaron la lucha de No al Novillo, igual fueron los únicos que se opusieron al pase del gasoducto por su comunidad y, desde 2017, el proyecto está interrumpido. Encontraron pues, el valor de su apoyo.

Dentro de los líderes Yaquis visibles, conocí a dos a los cuales les reconocí la entrega para mejorar su comunidad y ambos, pagaron las consecuencias. Me refiero a Mario Luna que fue encarcelado por instrucciones de Guillermo Padrés y dos, a Tomás Rojo a quien también querían encarcelar, pero se escondió en territorio Yaqui para luego viajar a la Ciudad de México, hasta que, lamentablemente en junio del año pasado, encontraron su cuerpo en una fosa clandestina. Recién hace unos días, detuvieron al tercer implicado en su asesinato, alguien a quien le dicen el Pollo, a quien, junto a otras dos personas, les encontraron armas y droga lista para venderse.

Con eso se cae la duda de que, si a Rojo lo desaparecieron gente ligada con el narco o no, pues, cuando menos a mí, me queda claro.

Y es que, saquemos cuentas de lo que se dice: Los Yaquis de Bácum no quiere que el gasoducto pase por sus tierras, porque entonces iría paralelo a las instalaciones del ducto que transporta gasolina desde Guaymas a Cajeme, y, se darían cuenta de que éste, ahora el tubo, tiene decenas de perforaciones de “huachicoleros” quienes, para “trabajar” sin contratiempos, pagan a ciertas y cuales autoridades yaquis de… Bácum. Es más, hasta se dice que un encumbrado empresario sonorense de las gasolinas, está hundido hasta el cuello en millones de litros de gasolina de esa.

Y se dice también que, en el resto de los pueblos yaquis se ha infiltrado la maña, logrando no solamente vender su maligno producto, sino también, actividades con pingües ganancias como el cobro por circular por la carretera federal.

El propio Tomás Rojo se oponía a esto, argumentando que, la mejor opción para la tribu era que la caseta de Esperanza se moviera hasta Vícam y parte de las utilidades le fuera entregada transparentemente a la tribu y no como ahora, que nadie sabe a manos de quien va a parar.

También de la misma forma, Rojo denunciaba asiduamente la penetración de la droga dentro de la tribu y como era que, los consumidores se multiplicaban como hongos en la humedad.

Entonces fue por eso que lo callaron de la manera más cobarde, es decir, lo asesinaron.

Y el caso de Tomás y de Luna no son los únicos casos de luchadores por la tribu.

Hace unos días, se dio a conocer que dos pueblos Yaquis interpusieron un amparo contra el decreto presidencial que crea el Distrito 18, el cual sería manejado por ellos mismos y al que, supuestamente, se le dotaría de 600 millones de metros cúbicos de agua.

Cuando se me hizo un contrasentido, ya que el gobierno federal parece consentirlos,  con esto, me explicaron: Dicho distrito sería de papel, porque en el decreto presidencial se lee claramente que dicha agua, sería siempre y cuando hubiese excedentes de la misma en la cuenca del Yaqui y eso, es ya casi meramente imposible. “Tendrían oficinas y demás, pero no lo principal que es agua”. En pocas palabras, sino ponen una sucursal de Totito (el nuevo me dicen), no administrarían absolutamente nada, salvo, el atole con el dedo.

Además, me aclaran que, para “regalarles” el Distrito 18, les exigieron que renunciaran a los amparos que mantienen (y algunos ya están ganados) en contra del Acueducto Independencia.

Y me cuentan que, el titular del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Adelfo Regino Montés, para lograr que algunos representantes de los pueblos yaquis firmaran, repartió dinero, camionetas y otras linduras y así, esto huele mal.

Insisto, no todos los yaquis son lo que se dice de ellos, existen, aún, muchos comprometidos realmente con su gente.

Gracias

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