El INPI, es decir, el Instituto Nacional para los Pueblos Indígenas, parece estarse sobre pasando de sus atribuciones.

Pareciera como su titular, Adelfo Regino Montés, no ha entendido su propio reglamento que dice: “México es un país pluricultural y multilingüe sustentado en la presencia de 68 pueblos indígenas y el pueblo afromexicano. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 1o. establece las obligaciones del Estado mexicano para promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. Que el artículo 2o. de la propia Constitución reconoce los derechos de los pueblos indígenas a la libre determinación y autonomía, así como su organización social, económica, política y cultural; sus sistemas normativos; su patrimonio cultural y lenguas; sus tierras, territorios y recursos naturales, entre otros derechos fundamentales, así como la obligación de las autoridades de establecer las instituciones y determinar las políticas necesarias para garantizar la vigencia de los derechos y el desarrollo integral de sus pueblos y comunidades, así como de abatir las carencias y rezagos que los afectan”, hasta aquí con las dos primeras reglas.

Conste: PROMOVER, RESPETAR, PROTEGER Y GARANTIZAR…. A los pueblos indígenas.

En el artículo 2, dice que la propia Constitución RECONOCE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDIGENAS A LA LIBRE DETERMINACIÓN Y AUTONOMÍA, y todo lo que a ellos atañe.

Pero resulta que, en la práctica, don Adelfo no respeta la autonomía de la Tribu Yaqui y pretende imponer la ley esa no escrita que dice que, nada más sus chicharrones truenan.

Primero, cuando le ordenaron que hiciera justicia con los yaquis, lo que hizo es redactar un decreto para que el presidente lo firmara ahí mismo en Vícam, pero más chueco que una biela.

Dicho escrito, a las volandas, para empezar, anula el decreto del expresidente Lázaro Cárdenas, el cual decía que, la mitad de las aguas almacenadas en la presa de La Angostura, única que en ese tiempo almacenaba las aguas del río, o sea, no existía ni el Oviáchic y menos el Novillo, son de la tribu.

Pero, resulta que, con el nuevo decreto que dice que los Yaquis tendrán aportaciones de 600 millones de metros cúbicos (cuando exista disponibilidad, ojo), en un nuevo Distrito que será regulado por el Gobierno Federal, al igual que todos los distritos de riego del país. Esto quiere decir, que, así como Conagua le vende agua a todos los distritos, al igual, al conformarse el 18 de los yaquis, les venderán el líquido.

En pocas palabras, lo que el decreto de Lázaro Cárdenas les otorgó GRATIS, ahora, con el nuevo decreto, tendrían que pagarlo.

Además, el INPI pretende que, el Distrito Yaqui sea administrado por una persona ajena a la tribu, y, argumenta que dentro de la misma, no existe personas adecuadas para hacerlo…. Achis achis, los mariachis… ¿Creerá que, por ser indígenas, los Yaquis son ignorantes?

Entonces pues resulta que, al quererles cobrar el agua que les dio Cárdenas, al querer que sea el gobierno quien administre la misma y, al imponer la regla de que tendrán agua siempre y cuando ésta sobre (que cada vez alcanza menos), pues los que él piensa que son iletrados, se dieron cuenta del truco e impusieron un amparo.

NO, no se malinterprete, no es que no quieran el agua y su distrito, lo que quieren es que, se las otorguen en las mismas condiciones del anterior decreto, que puedan administrarlo ellos y que respeten su autonomía, tal y como lo dice el reglamento de operación del INPI.

Y obviamente y para salirse con la suya, Adelfo Regino repartió entre los torocoyoris decenas de prebendas para que firmaran el acuerdo con el decreto.

Ahora, sigue empecinado en salirse con la suya, y, justo el martes pasado y luego de que el INPI fuera denunciado por tratar de imponer autoridades yaquis a modo, resulta que fueron secuestrados 3 yaquis, uno de ellos, Juan Pedro Maldonado, secretario de Huibiris, los golpearon y exigieron que se desistieran de los amparos.

Todo este trasfondo, es la guerra por el agua, que ya está aquí con más encono que nunca.

Si Adelfo Montés realmente tuviera un interés para beneficio de la Tribu Yaqui, no privilegiara el robo de agua que le hacen, tanto a los Yaquis como a los agricultores del Valle del Yaqui, aguas arriba.

Mi hipótesis es que, alguien o algunos, de mucha lana que hoy se benefician del agua del Yaqui, están haciendo “cochupo” con el INPI, pues, para entender las acciones, sigue el hilo de quienes son los beneficiados, ¿o no?

Y bueno, no nada más la tribu es la perjudicada, sino que, al final de la cadena, todos y todas los habitantes del Yaqui, seremos afectados.

Y si Porfirio Díaz no pudo desaparecer a la etnia, Adelfo Regino parece empeñado en hacerlo y de paso, a todos quienes aquí vivimos.

Gracias

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