Muchos nos preguntamos sobre la verdadera condición de salud del presidente Andrés Manuel López Obrador intervenido quirúrgicamente para practicarle un cateterismo cardíaco tras una “revisión de rutina”.

Esta semana más que nunca retumban las palabras que él mismo pronunció el 12 de junio de 2012 durante el segundo debate presidencial cuando se le acusaba de ser muy viejo para convertirse en el primer mandatario mexicano:

“Tengo 58 años (decía, hoy tiene 68 años) lo que pasa es que estoy aflojado en terracería. Es mentira lo que usted dice”.

Han pasado casi diez años de aquella expresión que causó una gran hilaridad y algarabía.

Hoy, en enero de 2022, esa misma frase causaría zozobra y suspicacia porque el jefe del Ejecutivo nacional no cuenta con la fuerza vital para concluir su mandato, en el ahora lejano 2024.

Voy a colaborar contra muestra de flaqueza que el propio AMLO externó a empresarios también aquel 2012: “Tengo más experiencia ahora que antes, tengo menos vigor, eso sí, porque ya estoy muy cansado”.

Las anteriores palabras fueron difundidas por el entonces columnista del país, Salvador Camarena. Esto nos lleva a inferir que el tabasqueño motejado como “Peje” acumula 10 años de cansancio extremo.

 Y no es para menos. En este último decenio enfrentó dos contiendas electorales, la de 2021 que perdió frente a las triquiñuelas de Enrique Peña Nieto y la de 2018 donde resultó victorioso después de tres intentos.

Aún más. Si contamos con esta intervención quirúrgica del pasado viernes 21 de enero, AMLO, ha sufrido dos malos momentos cardíacos. El martes 3 de diciembre de 2013 sobrevivió a un infarto agudo de miocardio que lo llevó al hospital.

En aquel entonces, el cardiólogo Patricio Ortiz informó que López Obrador pasó por una intervención coronaria. También expuso que la condición del político fue tan grave que en los primeros 30 minutos tras su ingreso al hospital se ordenó su entrada al quirófano.

Tampoco debe olvidarse que el presidente se ha contagiado en dos ocasiones de coronavirus, el 24 de enero de 2021 y el 11 de enero del presente año.

Solo para dejar algo en claro: AMLO enfermó de covid-19 y fue operado del corazón en los últimos 10 días. Empezó con padecimientos es 2022.

El cuadro clínico que le describí antes también ha generado el movimiento político satelital en derredor de AMLO luego que diera a conocer su “testamento político”.

Sí, el tabasqueño le dejó a sus colaboradores cercanos y al pueblo de México un instructivo de qué hacer en caso de que perdiera la vida mientras se encuentra al frente del país.

“Yo tengo un testamento político, no puedo gobernar un país en un proceso de transformación, no puedo actuar con responsabilidad, además con estos antecedentes del infarto, la hipertensión, mi trabajo que es intenso sin tener en cuenta la posibilidad de una pérdida de mi vida”, puntualizó en un video que difundió en sus redes sociales.

Luego enfatizó: “Afortunadamente no va, creo yo, a necesitarse y vamos a seguir juntos queriéndonos mucho”.

“Hace 15 días me hice un análisis, una prueba de esfuerzo, y los médicos, los especialistas, decidieron de que tenían que hacerme un cateterismo. Ustedes recuerdan que hace ocho años me dio un infarto, y desde entonces periódicamente estoy checándome”, relató.

Justificó que no se había practicado antes ese cateterismo porque enfermó de coronavirus y tras su recuperación le programaron la intervención en el hospital militar.

Lo revelador de este video fue el “testamento político” que dijo tener, con el que no se revelaron nombres ni posibles funciones, pero más de uno se acomodó la corbata y empezó a practicar frente al espejo el consabido: “Sí, protesto”.

La tenebra política no descansa y esta columna semanal tampoco. Nos leemos el próximo lunes para darle trámite a La Siguiente Pregunta: ¿Estará incluido algún político en esa herencia política de AMLO? 

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