Escuelas, universidades, aeropuertos cerrados y al menos cuatro mil personas que necesitaron atención médica por problemas respiratorios dejó una nueva tormenta de arena en Irak registrada ayer lunes.  También, las azoteas de varios hogares, así como automóviles en la calle se cubrieron de arena color ocre.

Se reportó una “visibilidad de 300 metros” como consecuencia de la espesa nube de arena, por lo que autoridades aeroportuarias ordenaron la interrupción del tráfico en la terminal aérea de Bagdad, capital de Irak. No obstante, también se contempló el cierre de las pistas de aterrizaje en Nayaf y Suleimaniya.

Por otro lado, las administraciones públicas de 18 provincias de la nación interrumpieron sus servicios, pero dejaron en funcionamiento los hospitales; mediante redes, el Ministerio de Salud dio a conocer que comenzó con los trabajos para que se atendieran las situaciones que pudieran derivar de las tormentas de arena en la región.

Desde mediados de abril, Irak reportó al menos ocho tormentas y esto se debe a que es uno de los países más vulnerables a los efectos del cambio climático. Una de las recientes tormentas, ocurrida el pasado 5 de mayo, dejó a por lo menos un muerto y cinco mil personas tuvieron que recibir atención médica oportuna.

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