ERAN LAS 15:20 horas de ayer, cuando de nueva cuenta volvió a rugir la metralleta y, al igual que al anochecer del lunes, en el fraccionamiento Las Palmas, otra vida joven terminó, pero está en medio de una lluvia de balas que se estima sumaban alrededor de sesenta, tras ser disparadas con dos fusiles de asalto de los llamados “cuernos de chivo”. “Fue algo así como si hubieran frenado el motor de un tráiler en una pendiente”, cuando sonaron las ráfagas, coincidieron en señalar habitantes de la colonia Chapultepec, cuando intercambiaban opiniones con el reportero, en torno al ataque armado ocurrido en calles Yaqui y Quintana Roo. Todo transcurrió en cuestión de segundos y en apego a la verdad les resultaba indigerible comprender como suceden los hechos en un abrir y cerrar de ojos. Hay concordancias con el comunicador en ciertas apreciaciones, como es el hecho de que arriben militares y personal de la secretaria de la Marina con evidente demora. Lo hacen demasiado tarde, lo cual no tiene razón de ser. De esta forma, su presencia carece de sentido, como tampoco lo tiene el hecho de que supuestamente se dedican a patrullar o en términos no muy convincentes a realizar recorridos de vigilancia, cuando en realidad no existe la plena garantía de que lo hagan, al menos, con el empeño, voluntad y decisión que se requiere, porque si en realidad lo hicieran, emisarios de la muerte no actuaran tan relajadamente como regularmente actúan y muestra de ello fue la ejecución cometida este martes en una de las arterias viales más transitadas de Ciudad Obregón, como es la Quintana Roo… ES UNA LÁSTIMA, que personal militar que se agregó a la 4ta Zona para participar en la lucha que se libra contra la delincuencia, particularmente en Cajeme y el cual está a cargo del comandante, Héctor Francisco Morán González, no estén cumpliendo con su cometido, al no reprimir los mortales embates que, a diario estamos viviendo en todas las latitudes del municipio. Lo mismo sucede con infantes de la Marina que, según a nuestro buen entender, dependen de la IV Región Naval a cargo del almirante, Raúl Pérez Vázquez, quien ya le debe una visita a Cajeme, para efectos de que constate qué están haciendo sus tropas para detener la incontenible espiral de asesinatos que, en el momento menos esperado estalla sin importar las circunstancias… CON EL HOMICIDIO de la tarde de ayer, suman treinta y ocho los crímenes consumados en agosto, por lo que no se advierte mejoría alguna por ningún lado, aunado a los escuálidos resultados que han presentado autoridades de los tres órdenes de gobierno, cuando la sociedad está ávida de logros pírricos, ante el apremiante menester de restituir la paz y serenidad en las calles de Cajeme dejando de lado el imbatible derramamiento de sangre… HAY QUE DECIR que resulta incomprensible para la ciudadanía que nunca antes se había contado con semejante estado de fuerza y paradójicamente la criminalidad es cada vez más enorme, con singular reincidencia, sin que esto pudiera importarles a quienes tienen el deber de atender y atacar todas las expresiones delictivas. Hasta el momento nadie ha asumido una responsabilidad íntegra de que se pondrá al frente de la lucha para rescatar a este municipio de las llamas de la violencia que lo consumen. Se esperaba que lo hiciera el grupo especial de la Coordinación Nacional Antisecuestro (Conase) que arribó de la Ciudad de México precedido de notable capacidad combativa, pero solo fue llamarada de petate que ni su mismo titular, Marco Antonio Vargas González, conoce en qué condiciones se encuentran sus “muchachos” después de que en días pasados sostuvieron un enfrentamiento donde resultaron lesionados dos elementos de esa institución, así que la Conase pasó a la historia como aquella agrupación que en el 2018 llegó a Cajeme, según esto para pacificar el terruño y todo quedó solo en buenos deseos. Resulta difícil olvida el rotundo fracaso de la Gendarmería Nacional que, por igual, su decepción quedó marcada en los heraldos de la historia de este convulsionado municipio… EN ESE MISMO plano hace algunas semanas se nombró al nuevo comisario general de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) Carlos Alberto Flores y por igual se esperaba que hiciera algo para afrontar el monstruo de la delincuencia que aquí se abate y resulta que todo quedó en un simple anuncio, porque hasta el momento no hay un solo operador policíaco con los suficientes tamaños para encarar con capacidad e inteligencia el tema de la inseguridad y mientras esto suceda continuarán impregnándose las calles, banquetas, viviendas, negocios y hasta los sitios menos impensados, de sangre, dolor, destrucción y desolación, en un ambiente donde la impunidad igualmente seguirá brillando en su máximo esplendor sin que nadie lo impida. Ojalá y esté equivocado… Y HABLANDO de privilegios y prerrogativas, vaya paquete que tiene en sus manos la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) con el hallazgo de los dos jóvenes sin vida, que el pasado fin de semana fueron detenidos por infantes de la Marina y ayer se localizaron sus cadáveres. La pregunta de los devaluados sesenta y cuatro mil pesos consiste en el hecho de que si habrá de proceder esa institución contra quienes pudieran estar involucrados en este doble homicidio que, no solo ha levantado ámpula a nivel estatal sino nacional. Los reflectores apuntan hacia la fiscal, Claudia Indira Contreras Córdova y el Vicefiscal de Procesos, Julián Gustavo Bustamante Pérez, y me refiero a este último porque también tiene la obligación de hacer valer la justicia. Habrá que esperar el discurrir de las próximas horas para ver de qué manera va a armar su escenario la FGJE porque se trata de un asunto del suyo trascendente y por consecuencia su actuar no deberá perderse en trivialidades. Las víctimas son Martín Antonio y José Antonio, de 23 y 24 años, quienes estaban desaparecidos desde el pasado sábado 27 de agosto. Habrá que estar muy pendientes de este asunto, sobre todo por el vuelco que ha tomado. Y hablando del vicefiscal Bustamante Pérez, ayer, nos hicieron llegar importante información que en otro despacho deshilvanaré, pero resulta harto interesante conocer las trapacerías de este señor que mucho se insiste debe salir de la FGJE en una saludable acción y de justicia… DE PLANO a qué se dedica el comandante de la Comisaría de Providencia, Felipe Francisco Dolores, porque no creemos que esté cumpliendo con estricta eficiencia en sus labores de vigilancia, después de que ayer nada más faltó que le robaran al médico del Centro de Salud del ejido Francisco I. Madero, Campo 30, Valle del Yaqui. Resulta inconcebible que se haya cometido semejante atraco a una unidad de medicina que tanta falta a las familias de ese asentamiento rural. No solo se apoderaron de costoso instrumental, sino hasta de medicamentos y lámparas LED. No se llevaron el edificio del Centro de Salud porque resulta imposible, pero de plano algo tienen que hacer las autoridades para evitar este tipo de latrocinios. Lo mismo está sucediendo con el robo de carros en el primer cuadro de la ciudad, pero de eso les abundaré más delante. El tiempo apremia y por hoy aquí la dejamos, pero luego seguimos, Dios mediante.

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