El Telescopio Espacial James Webb ha capturado imágenes más nítidas jamás tomadas de la Nebulosa de Orión, situada a 1,350 años luz de la Tierra.

“Estas nuevas observaciones nos permiten comprender mejor cómo las estrellas masivas transforman la nube de gas y polvo en la que nacen“, dijo Els Peeters, profesor de astronomía en Western.

Las nuevas imágenes revelan numerosas estructuras espectaculares dentro de la nebulosa, a escalas comparables al tamaño del Sistema Solar.

Considerada durante mucho tiempo un entorno similar a la cuna del sistema solar (cuando se formó hace más de 4,500 millones de años), los científicos de están interesados en observar la Nebulosa de Orión para comprender, por analogía, qué sucedió durante el primer millón de años de nuestra evolución planetaria.

Los corazones de las guarderías estelares como la Nebulosa de Orión están oscurecidos por grandes cantidades de polvo de estrellas, lo que hace imposible estudiar lo que sucede dentro de ellos en luz visible con telescopios como el Telescopio Espacial Hubble.

James Webb detecta la luz infrarroja del cosmos, lo que permite a los observadores ver a través de estas capas de polvo mientras revela la acción que ocurre en el interior de la Nebulosa.

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