Bécker García

PANCHO VILLA Y AMLO DESNUDO

Si estuviéramos aún en los tiempos de la revolución, aquella guerra civil que se libró en México, la gente, cualquier gente con un poco o mucho de ahorros, estaría asustada si supieran que Pancho Villa, es decir, Doroteo Arango llegaría a su casa, porque pensarían que su dinerito iba a volar en manos de los robolucionarios.

Momento, todos, Zapata, Obregón, quizá Calles (que nunca fue así como del tamaño de los otros generalotes sino después), pero pues arrasaban en cuanto llegaban a los pueblos, y, joyitas, dinero en efectivo, caballos, vacas, cerdos, lo que fuera, pasaba inmediatamente a otras manos, es decir, las de ellos.

He querido preguntarle a nuestra diputada cajemense, Gabriela Martínez Espinoza, sobre en qué demonios estaba pensando cuando levantó su manicurado dedito para aprobar que, los fondos de ahorro del IMSS y el ISSSTE, fueran puestos a disposición del gobierno federal para que, en el dado caso de que no consigan obtener mediante el cobro de impuestos los 8 billones de pesos que presupuestaron para el siguiente año, el gobierno de la 4T, proceda a “pedirlo” prestado a sus dueños, es decir, usted, yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos y, cuando tengan lana de sobra, nos lo van a regresar. Pa su mecha, son pues, como decían nuestros ancestros, préstamos al gobierno.

En rudas y pocas palabras, si usted ahorró toda su vida en el IMSS, digamos, unos 200 o 300 mil pesillos, pues sí puede, sáquelos en joda, si puede, porque de seguro podrán pasar a los fondos de o lo ninis, los becados, los de construyendo el futuro o de los mayores de 65, porque de seguro van a volar, según esa ley promulgada en el Congreso y aprobada por… la Gaby.

Me explico, en los cuatro primero años del gobierno de AMLO Villa, apañaron con toda la lana que tenían a mano, ya sea de fideicomisos, de clausurar el seguro popular, de quitarle lana a las universidades, a las escuelas y así, y lo repartieron entre sus faraónicos e inútiles proyectos como el Aeropuerto Felipe Ángeles (al que por cierto y para que no se viera como una pérdida, le inyectaron más de 560 millones de pesos hace apenas unos días vía Hacienda), o, en darle dinero a manos llenas al ejército mexicano que pareciera ser, el que manda y lleva el control de nuestro país, suponga lo que suponga eso.

En el tiempo del mentor de AMLO, el ex presidente Luís Echeverría, pasó algo parecido; el señor, gastaba a manos llenas en proyectos populistas, repartiendo dinero al troche y moche, y, cuando se le acabó la lana de los tiempos de bonanza post segunda guerra mundial, como mandamás del Banco de México, ordenó que se imprimieran más billetes, sin tener respaldo económico para hacerlo. 

Echeverría hizo algo como lo que me cuenta un amigo que le pasó con su suegro, a quien le pidió de entrada, una fuerte cantidad para iniciar un negocio y mantener a su hija. ¿Con qué me vas pagar?, le preguntó el suegro y éste, barbaján le responde, con cheque mi suegro. El suegro, contento, llegado el momento pactado del pago le pregunta si tenía el cheque, y éste respondió: “cheques tengo un chingo, que los pueda cobrar será el problema”. Así Echeverría que, emitiendo cheques en moneda de papel del Banco de México, no tenía como pagar y provocó las primeras devaluaciones que tuvimos en el México post moderno.

Señora amiga que se mató chambeando para tener su dinerito seguro en su pensión, señor amigo que se enojaba cada vez que veía en su cheque de pago como le metían una buena parte de su sueldo al ahora abandonado IMSS, busquen, ambos y de la mano, pónganse de acuerdo  y vean como hacer para que el gobierno de la 4T no se joda en su lana, porque, si se atrevieron a esto que ningún otro gobierno se había atrevido, quiere decir que pronto, usted irá, quizá, haga su colita (o fila) para tratar de cobrar su chequesito y le dirán como aquél personaje de Héctor Suárez que decía no hay, no hay, no hay.

Post Scriptum: diputada Gabriela Martínez, le hice una pregunta por twitter y no me respondió: Le pregunté, ¿qué dejará de bueno el presupuesto 2023 para Cajeme? Y, va la segunda pregunta : ¿no le da pena mediante su dedito levantado, aprueben el robo que le hacen a los trabajadores cajemenses? Digo….

Gracias.

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