Dos personas murieron y varias más resultaron heridas después de que al menos dos atacantes intercambiaran disparos entre la multitud durante el festival callejero latino más grande de Canadá, celebrado el sábado en Toronto, informó la policía.

En total, seis personas recibieron disparos y se cree que varios sospechosos continúan prófugos tras el tiroteo ocurrido durante el festival Salsa on St. Clair, dijo el subjefe del Servicio de Policía de Toronto, Frank Barredo, en una conferencia de prensa la noche del sábado.

Las dos víctimas mortales eran hombres, señaló Barredo. Las otras cuatro personas heridas fueron trasladadas a hospitales con lesiones “graves”. Los investigadores acordonaron tres escenas del crimen y recuperaron dos armas de fuego, pero no existe una amenaza activa para el público, agregó.

“Todo indica que se trató de un intercambio de disparos entre dos personas que se tenían como objetivo mutuamente”, dijo Barredo, quien añadió que el tiroteo “puso indiscriminadamente en peligro a un gran número de personas”.

Los organizadores informaron que el festival no reanudará sus actividades este domingo, su segundo día de programación, debido a la investigación policial en curso, y expresaron sus oraciones por las familias de las víctimas.

La policía regresó al lugar este domingo, informó en X el concejal de la ciudad Josh Matlow.

Imágenes de CTV muestran a asistentes huyendo por las aceras, delimitadas por cintas amarillas, mientras decenas de camionetas SUV y patrullas de la policía, vehículos blindados y ambulancias se dirigían rápidamente al lugar.

Joanna Lavoie, periodista del medio canadiense CP24 que asistía al festival, dijo que “el ambiente cambió de inmediato” cuando comenzaron los disparos. Lavoie contó a CP24, afiliada de CNN, que vio a una mujer que aparentemente había recibido un disparo y presentaba heridas de gravedad.

“Todo el mundo estaba en estado de incredulidad y miedo. Fue una situación aterradora. Vinimos a divertirnos… nunca esperamos que ocurriera algo así. Fue lo último que imaginábamos”, dijo Lavoie.

Valerie Rodriguez dijo a The Associated Press que estaba sentada fuera de un restaurante cuando escuchó los gritos y vio a la gente correr. “Varias personas… nos dijeron que nos tiráramos al suelo”, relató.

La policía informó que aseguró el lugar aproximadamente una hora después de que comenzaran los disparos, pero continuó instando a la población a mantenerse alejada de la zona, ubicada en el centro de Toronto, donde este festival de varios días que celebra la cultura latina se realiza anualmente desde hace 22 años, según los organizadores.

La alcaldesa de Toronto, Olivia Chow, condenó el tiroteo y lo calificó como “un acto de violencia imprudente y despreciable en un festival concurrido”, y prometió que las autoridades trabajarán sin descanso para identificar a los sospechosos.

“Me aseguraré de que la Policía de Toronto tenga todos los recursos que necesite para encontrar a los responsables, y seguirá trabajando las 24 horas para sacar las armas de nuestras calles”, dijo la alcaldesa en un comunicado publicado en X.

Chow y la policía pidieron a cualquier asistente que tenga videos o información sobre lo ocurrido que se comunique con las autoridades.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, dijo en un comunicado que está “horrorizado” por el tiroteo mortal ocurrido durante el concurrido festival de Toronto. “Mis oraciones están con las familias que lloran la pérdida de sus seres queridos… y con todos los que se han visto afectados por este terrible suceso”, escribió Carney.

Aunque la violencia armada con víctimas fatales es menos frecuente en Canadá que en Estados Unidos, sigue afectando a las comunidades.

Hace menos de tres semanas, el país quedó conmocionado por otro tiroteo masivo cuando un atacante abrió fuego en Montreal. Un posterior intercambio de disparos con la policía dejó dos personas muertas a plena luz del día y marcó la primera vez en dos décadas que un agente de la policía de Montreal murió en cumplimiento de su deber.

El tiroteo ocurrió en un país con leyes sobre armas mucho más estrictas que las de Estados Unidos y donde los tiroteos masivos son poco frecuentes. Después de que Canadá sufriera el tiroteo más mortífero de su historia en Nueva Escocia, en 2020, en el que murieron 22 personas, el Gobierno implementó importantes reformas y prohibiciones sobre armas de estilo militar.

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