Santiago. El primero de sucesivos cuatro frentes de mal tiempo que se anticipan hasta la próxima semana, avanzando desde el sur de Chile hacia el norte, dejaron una persona fallecida víctima del desplome de un árbol, 620 mil hogares y comercios sin electricidad y más de 300 viviendas inundadas o con voladoras de techumbres, con decenas de comunidades bajo orden perentoria de evacuación.

Vientos de hasta 180 kilómetros por hora, lluvias que en 24 horas van dejando más de 300 milímetros de agua caída, marejadas con olas de 12 metros de altura y nevadas de hasta 3 metros en zonas cordilleranas, eran el resumen de la jornada que se vivía a poco de caer la noche.

Las autoridades paulatinamente van declarando alerta roja por sectores, a medida que la virulencia de la tormenta y sus secuelas se vuelve evidente, y que conforme transcurre y en los próximos días, puede ser un desastre, alertan expertos.

La secuencia de temporales se prolongará hasta mediados de la próxima semana, a lo largo de un frente de unos mil 500 kilómetros de extensión, y ya forzó el acuartelamiento del ejército y la suspensión de las actividades escolares.

Entre los alivios, la isoterma “cero” -el punto en altura en el cual las precipitaciones no caen líquidas, sino que se solidifican para “convertirse” en nieve, quedando atrapadas en las laderas de la cordillera- estaba descendiendo rápidamente desde los 4 mil metros estimados inicialmente, hasta poco más de 2 mil metros. Si ese fenómeno continúa acentuándose, se evitarían potenciales aluviones y remociones de masas que se deslizarían peligrosamente.

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