Martín Alberto Mendoza

NECESARIAMENTE LA UNIDAD MUNICIPAL DE PROTECCIÓN CIVIL Y BOMBEROS TENDRÁN QUE

REFORZAR CAMPAÑAS PREVENTIVAS PARA EVITAR ATAQUES DE ABEJAS; DURANTE LA TEMPORADA DE CALOR, CADA VEZ SON MÁS LAS FAMILIAS QUE ACUDEN A CANALES Y PUNTOS RECREATIVOS NATURALES PARA BUSCAR UN RESPIRO DE LAS ALTAS TEMPERATURAS; INFORMAR SOBRE CÓMO ACTUAR ANTE LA PRESENCIA DE ENJAMBRES Y EVITAR CONDUCTAS QUE PUEDAN ALTERAR A LAS ABEJAS PUEDE MARCAR LA DIFERENCIA ENTRE UN MOMENTO DE ASUETO Y UNA EMERGENCIA; HACE APROXIMADAMENTE UN AÑO, DURANTE ESTA MISMA ÉPOCA DE VERANO, EL EXPOLICÍA JUBILADO JULIO CÉSAR ALCÁNTAR PERDIÓ LA VIDA TRAS SER ATACADO POR UN ENJAMBRE MIENTRAS SE ENCONTRABA DEBAJO DE UN ÁRBOL; SUCEDIÓ EN UN SECTOR DEL VALLE DEL YAQUI UBICADO EN CALLE NORMAN E. BORLAUG Y 1700 EN UN LUGAR CONOCIDO COMO “SAN JUDAS”; OTRA PERSONA TAMBIÉN RESULTÓ GRAVEMENTE AFECTADA, AUNQUE LOGRÓ SOBREVIVIR: LA PREVENCIÓN NO PUEDE COMENZAR DESPUÉS DE UNA TRAGEDIA; ES NECESARIO ORIENTAR A LA POBLACIÓN Y ESTABLECER PROTOCOLOS DE RESPUESTA RÁPIDA;  AHORA QUE LOS HOMICIDIOS PARECEN HABERSE “CALMADO” EN CAJEME, ES PRECISAMENTE CUANDO LA FISCALÍA GENERAL DE JUSTICIA DEL ESTADO (FGJE) DEBE ACELERAR LAS INVESTIGACIONES PENDIENTES; LA DISMINUCIÓN MOMENTÁNEA DE HECHOS VIOLENTOS NO PUEDE CONVERTIRSE EN PRETEXTO PARA BAJAR LA GUARDIA; POR EL CONTRARIO, REPRESENTA UNA OPORTUNIDAD PARA CONCENTRAR PERSONAL, INTELIGENCIA Y RECURSOS EN ESCLARECER LOS CRÍMENES ACUMULADOS; ¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON LAS INVESTIGACIONES? ¿QUÉ LE FALTA A LA FISCALÍA PARA ACCIONAR?; ABUNDAN QUEJAS DE FAMILIARES Y CIUDADANOS QUE ASEGURAN QUE NUMEROSAS CARPETAS DE INVESTIGACIÓN PERMANECEN EMPANTANADAS, SIN AVANCES VISIBLES Y SIN INFORMACIÓN CLARA PARA VÍCTIMAS; LAS DESAPARICIONES NO CESAN

ANTE LO SUCEDIDO, el pasado domingo en un paraje del Valle del Yaqui resulta importante que las autoridades de Unidad Municipal de Protección Civil (UMPC) refuercen las campañas preventivas durante la temporada de calor, ya que cada vez son más las familias que acuden a canales y puntos recreativos naturales para buscar un respiro de las altas temperaturas. Informar sobre cómo actuar ante la presencia de enjambres y evitar conductas que puedan alterar a las abejas puede marcar la diferencia entre un momento de asueto y una emergencia. Es primordial y sobre todo vital insistir para que las autoridades municipales tomen medidas preventivas inmediatas y no esperar a que familias se vean atacadas como sucedió con las más de doce personas que sufrieron múltiples picaduras de abejas mientras convivían cerca del ejido Morelos uno. No se trata de un hecho aislado. Hace aproximadamente un año, durante esta misma época de verano, el expolicía jubilado Julio César Alcántar perdió la vida tras ser atacado por un enjambre mientras se encontraba debajo de un árbol, en un sector del Valle del Yaqui ubicado en calle Norman E. Borlaug y 1700 en un lugar conocido como “San Judas”. Otra persona también resultó gravemente afectada, aunque logró sobrevivir. El trágico episodio se suscitó a eso de las 13:30 horas del domingo 21 de septiembre, cuando Julio y su amigo acudieron a ese sitio a disfrutar de solaz esparcimiento, pero embravecidos insectos acabaron con la vida de quien fuera un excelente radio-operador de Seguridad Pública Municipal…HAY QUE RECALCAR que estos antecedentes demuestran que los ataques de abejas pueden tener consecuencias mortales. Por ello, la UMPC e incluso el Departamento de Bomberos a cargo de Víctor Manosalvas Mena, deben identificar las zonas donde se concentran enjambres, mantener coordinación con apicultores y cuerpos de emergencia, reforzar los recorridos en canales y parajes frecuentados por familias, y emitir recomendaciones claras sobre cómo actuar ante la presencia de abejas. Durante el verano, muchas personas buscan espacios abiertos, árboles y canales para mitigar el calor. Sin embargo, el ruido excesivo, las vibraciones, la música a alto volumen o cualquier intento de retirar un enjambre pueden alterar a las abejas y provocar un ataque masivo. La prevención no puede comenzar después de una tragedia. Es necesario orientar a la población y establecer protocolos de respuesta rápida…AHORA QUE los homicidios parecen haberse “calmado” en Cajeme, es precisamente cuando la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) debe acelerar las investigaciones pendientes. La disminución momentánea de hechos violentos no puede convertirse en pretexto para bajar la guardia; por el contrario, representa una oportunidad para concentrar personal, inteligencia y recursos en esclarecer los crímenes acumulados. ¿Qué está pasando con las investigaciones? ¿Qué le falta a la Fiscalía para accionar? Abundan quejas de familiares y ciudadanos que aseguran que numerosas carpetas de investigación permanecen empantanadas, sin avances visibles y sin información clara para las víctimas. El Fiscal del Estado, Gustavo Rómulo Salas Chávez, tiene ahora la responsabilidad de demostrar que la procuración de justicia no solamente reacciona cuando ocurre una ejecución, sino que también investiga, identifica a los responsables, obtiene órdenes de aprehensión y lleva los casos ante los tribunales. Es momento de que la Fiscalía se ponga las pilas. Una reducción temporal de homicidios no significa que los casos anteriores estén resueltos. La verdadera tranquilidad llegará cuando las carpetas avancen, los responsables sean detenidos y familias de las víctimas reciban respuestas. Sin investigación y sin resultados, la aparente calma solamente corre el riesgo de convertirse en impunidad acumulada…EN ESE CONTEXTO, las cifras también invitan a la reflexión. Como lo comentamos ayer, en tanto que Cajeme cerró julio con nueve homicidios dolosos, Hermosillo contabilizó 45 ejecuciones durante el mismo periodo. Más allá de comparar números, la diferencia obliga a preguntarse si realmente son las estrategias gubernamentales las que están modificando el comportamiento de la violencia o si, en realidad, son los propios grupos delictivos quienes están redefiniendo sus formas de operar y los territorios donde concentran sus enfrentamientos. Cuando una ciudad registra 45 ejecuciones en un solo mes, el impacto deja de medirse únicamente en estadísticas y comienza a sentirse en la vida cotidiana de la población. La percepción de inseguridad aumenta y la ciudadanía exige resultados. La reducción de homicidios en un municipio no debe interpretarse automáticamente como un éxito institucional si, al mismo tiempo, la violencia simplemente se desplaza hacia otras regiones. La verdadera estrategia eficaz será aquella que reduzca la capacidad operativa de la delincuencia y devuelva la tranquilidad a la población, no aquella que únicamente cambie el mapa donde ocurren los hechos violentos como ha sucedido en algunas ciudades de la geografía sonorense. Quienes hemos visto pasar los años entendemos que la seguridad pública no se construye con frases trilladas, ni con estadísticas aisladas, sino con instituciones sólidas, estrategia, inteligencia y, sobre todo, con personas comprometidas que nunca dejan de buscar un mejor rumbo para la sociedad…ES INEVITABLE decir que las desapariciones de personas siguen siendo uno de los mayores retos para las autoridades en materia de seguridad pública y procuración de justicia. En Cajeme, el problema dejó hace tiempo de ser un hecho aislado para convertirse en un fenómeno permanente que exige resultados, no únicamente boletines informativos. De acuerdo con datos de la plataforma Red Lupa y del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), el municipio acumula 767 personas desaparecidas con registro oficial vigente, ubicándose como el segundo con mayor incidencia en Sonora. Los registros muestran que la mayor parte de las víctimas son hombres de entre 20 y 39 años de edad; sin embargo, colectivos de búsqueda advierten un aumento constante en la desaparición de mujeres y menores de edad. Sectores como Villa Bonita, Primero de Mayo, la Zona Centro, además de comisarías como El Tobarito y el Campo 5, aparecen de manera recurrente en los reportes, lo que obliga a preguntarse si las estrategias preventivas realmente están llegando a los puntos donde más se necesitan. ¿Estarán enterados de esto, los comandantes Guillermo Ceceña Echeverría y José Eduardo Jaramillo Soto? Hay un dato que preocupa todavía más: la cifra negra. Muchas desapariciones nunca son denunciadas ante la autoridad. No porque las familias no quieran buscar a sus seres queridos, sino porque el miedo termina imponiéndose. En no pocos casos, los familiares reciben amenazas para que no denuncien, no hagan pública la desaparición y no insistan en la búsqueda. Ese tipo de intimidaciones no sólo constituyen otro delito, sino que reflejan la capacidad que aún tienen los grupos criminales para inhibir la denuncia y desafiar la presencia del Estado. Aquí resulta importante que el comisario de la AMIC, Carlos Alberto Flores junto con el director operativo Tomás Efraín Jiménez Ruiz, crearan una célula investigadora de alto nivel que se dedique a atender específicamente aquellos casos donde las familias al verse acechadas por criminales se refugian y agazapan en el silencio. Conviene recordar que la ley es muy clara: no existe un plazo de espera para reportar una desaparición. Desde el primer momento, las autoridades tienen la obligación de recibir la denuncia y activar los protocolos de búsqueda, ya sea por desaparición forzada, desaparición cometida por particulares o persona no localizada. Además, toda actuación debe realizarse bajo el principio de presunción de vida, agotando desde el inicio todas las líneas de investigación y búsqueda. Sin embargo, la realidad obliga a una reflexión. La prevención sigue mostrando importantes áreas de oportunidad. Cada denuncia debe atenderse con rapidez, profesionalismo y coordinación entre las instituciones competentes. Las familias no tendrían que cargar con el peso de impulsar las investigaciones ni depender exclusivamente del invaluable trabajo que realizan los colectivos de búsqueda, quienes, en muchas ocasiones, terminan localizando indicios o personas antes que las propias autoridades. Mientras el miedo siga obligando a las familias a guardar silencio, las cifras oficiales seguirán estando por debajo de la realidad. El caso del “levantado” en Providencia realmente ocurrió en Campo 2. Más delante abundaré sobre el tema…Luego seguimos, Dios mediante.

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