vaCae más rápido un hablador que un cojo… Al que al fin se le bajó un poquito lo altivo y soberbio es al patriarca de la dinastía Aguilar. Resulta que, tras las intensas oleadas de burlas y “funas”, y la estrepitosa cancelación de sus conciertos —uno tras otro porque ya no vende como antes—, la realidad le dio un buen baño de humildad. Como ya nadie paga un centavo por ir a verlo, a nuestro queridísimo “Pepeyoncé” no le quedó de otra más que tragarse el orgullo y empezar a pedirle el “paro” a sus amigos cantantes para que lo inviten a subir al escenario… Esto me recuerda inevitablemente a aquellos años de Arnoldo Tapia, quien en todo momento buscó la oportunidad para darse a conocer, por eso les pedía espacio a “Los Huracanes del Norte”, a Valentín Elizalde y hasta a “Los Tigres del Norte”, quienes no tenían reparo en compartir con él algunos minutos en el escenario. La gran diferencia es que Arnoldito iba empezando, y el papá de Ángela Aguilar ya tiene una larga trayectoria… Con la cola entre las patas, el zacatecano —que antes miraba a todos por encima del hombro—, hoy tiene que andar pepenando minutos en shows ajenos para que la gente no olvide que todavía canta… Agárrense porque la lista de los “buenos samaritanos” que ya tuvieron que hacerle la caridad y prestarle el micrófono está creciendo. Entre los que ya “apechugaron” se encuentran los del grupo “Frontera” y, para colmo de su propio orgullo, el mismísimo Peso Pluma, al que el ahora suegro de Christian Nodal antes “ninguneaba” diciendo que su música era desechable. ¡Quién lo diría!, ahora el “rey del mariachi” ha tenido que tragarse su orgullo y sus palabras, pues antes criticaba y se burlaba de los “corridos tumbados”, y hoy es él quien ruega compartir escenario con la mismísima “Doble P”… Cuando la limosna es grande, ¡hasta el santo desconfía!…  Los que siguen agarrados del chongo, dándose hasta con la cubeta son nada más y nada menos que los familiares de Jenni Rivera. A más de una década de la trágica partida de la inolvidable “Diva de la Banda”, las deudas emocionales no se han pagado, pero qué tal las cuentas bancarias. Muchos se preguntan a cuánto ascendía el dichoso botín que dejó la “Gran Señora”; pues agárrense, porque la intérprete acumuló una jugosa fortuna estimada en 25 millones de dólares. Todo este emporio, bautizado como “Jenni Rivera Enterprises, LLC”, no solo incluía regalías, sino también jugosos contratos de televisión, líneas de ropa, fragancias y cosméticos que siguen facturando dinerales como si ella todavía estuviera sobre el escenario… Apenas la “Gran Señora” cerró los ojos, el gran pleito estalló. Todo porque Jenni, en un momento de furia antes de morir, dejó fuera del testamento a su hija mayor, Chiquis Rivera, nombrando como albacea a su hermana Rosie Rivera. Con el paso del tiempo, los hijos y legítimos herederos abrieron los ojos y exigieron auditorías exhaustivas a sus tíos Rosie y Juan, acusándolos de malos manejos, desfalcos y de andar exigiendo liquidaciones millonarias solo por administrar lo que no era suyo… La gota que derramó el vaso fue cuando la empresa, ahora liderada por Jacqie Rivera, demandó penalmente al mismísimo abuelo, Don Pedro Rivera, por andar guardándose las regalías y explotar indebidamente las primeras grabaciones de su propia hija. Qué triste espectáculo ver que una mujer que trabajó tanto para asegurar el futuro de sus hijos, terminó dejando la manzana de la discordia para una familia que prefiere los juzgados antes que la paz… Amor con amor se paga, ¡pero el dinero la sangre apaga!… ETCÉTERA…

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