En un ensayo publicado este miércoles en su blog Gates Notes, el empresario sostuvo que la discusión sobre el futuro del trabajo no debería limitarse a identificar qué actividades puede realizar una máquina. A su juicio, también es necesario determinar cuáles tareas deberían permanecer bajo responsabilidad humana.
Gates puso como ejemplo la atención y el cuidado de las personas. Mencionó el cuidado infantil como una actividad que podría quedar reservada para los humanos, mientras que en sectores como la educación y la sanidad propuso mantener a las personas al frente y utilizar la IA como apoyo.
Para explicar su postura, recordó la atención que recibió su padre durante las últimas etapas de la enfermedad de Alzheimer.
“Había algo en los cuidados que le dieron a mi padre que era irremplazablemente humano. Ningún robot podría ni debería haberlo hecho”, señaló.
El empresario consideró que existen tareas en las que la capacidad tecnológica no necesariamente significa que una máquina deba encargarse de ellas. Por ejemplo, explicó que una IA podría comunicarle a un paciente que padece una enfermedad incurable, aunque eso no significa que deba ser el sistema quien dé esa noticia.
Una transición laboral diferente
Gates también cuestionó que el impacto de la IA pueda compararse directamente con anteriores transformaciones del mercado laboral.
Recordó que Estados Unidos atravesó un cambio importante cuando parte de la fuerza laboral pasó de la agricultura al trabajo de oficina. Sin embargo, señaló que aquella transformación ocurrió durante varias generaciones y estuvo acompañada por la aparición de nuevos puestos que requerían capacidades cognitivas humanas.
La situación actual, afirmó, presenta una diferencia: la tecnología puede sustituir precisamente algunas de esas capacidades.
Por ello, Gates planteó que determinados empleos podrían recibir protección permanente, mientras que otros podrían reservarse para las personas de manera temporal. El objetivo sería permitir que quienes llevan décadas trabajando en una profesión tengan tiempo para adaptarse a los cambios.
“Tenemos que pensar ahora cómo reducir la pérdida de empleos para que todos puedan compartir la prosperidad que genere la IA”, escribió.
El empresario reconoció que establecer qué trabajos deberían quedar protegidos y decidir quién tendría la autoridad para determinarlo representa una tarea complicada.
Propone gravar la automatización
Como parte de las medidas para enfrentar esta transformación, Gates propuso modificar el sistema fiscal y establecer impuestos a la automatización.
La intención sería compensar la pérdida de ingresos fiscales ocasionada por la sustitución de trabajadores y destinar recursos a programas de capacitación y protección social.
Entre las posibilidades mencionó gravar los “tokens”, unidades básicas que utilizan los sistemas de inteligencia artificial para procesar información. Estos pueden ser fragmentos de texto o datos, como palabras, sílabas o símbolos, y también son utilizados por las empresas de IA para calcular cuánto cobrar.
Además, Gates consideró necesario establecer marcos nacionales e internacionales para regular esta tecnología.
El cofundador de Microsoft advirtió que la inteligencia artificial podría facilitar ataques biológicos y cibernéticos contra hospitales, sistemas de agua o redes eléctricas, al proporcionar mayores capacidades a actores malintencionados.





